Expectativas con nominación de embajadora de Estados Unidos

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El pasado viernes 7 de agosto se conoció que el Gobierno de Estados Unidos (EE. UU.) ha nominado a la diplomática de carrera Natasha Franceschi para embajadora de ese país en Nicaragua.

Según la información, la señora Franceschi es una experimentada diplomática de carrera. Tiene el rango oficial de ministra consejera y ha desempeñado delicadas funciones diplomáticas en países como Irak, Siria, Rusia, Eslovaquia y Bosnia-Herzegovina.

La nominación de la señora Franceschi se produjo o se conoció solo un par de días después de que EE. UU. no pudo lograr que la OEA aceptara su solicitud de convocar a una reunión extraordinaria de cancilleres de las Américas. La cual sería para analizar de manera urgente la agravada situación política de Nicaragua y aprobar medidas concretas contra la dictadura de Daniel Ortega y Rosario Murillo, que recientemente anunció la cancelación definitiva de cualquier posibilidad de elecciones verdaderas y de un cambio político pacífico en el país.

En Nicaragua no hay embajador de EE. UU. desde que el señor Kevin Sullivan terminó su misión en mayo de 2023 y se fue del país. El gobierno del expresidente Joe Biden nominó para sustituirlo al diplomático Hugo Rodríguez, pero este fue rechazado por el gobierno sandinista luego de que en la audiencia del Senado que ratificó su nombramiento lo calificara como lo que es, una dictadura.

Más todavía, Rodríguez se comprometió ante los senadores a “trabajar con el Congreso, colegas interinstitucionales y socios internacionales para presionar por el retorno a la democracia, el respeto de los derechos humanos y la libertad de los presos políticos en Nicaragua”. Por supuesto que eso fue intolerable para la dictadura que anuló la aceptación del nuevo embajador estadounidenses.

Ahora, la nominación de la señora Natasha Franceschi ha despertado una gran expectativa entre los opositores en el exilio. Es que en general todos dicen que el problema de Nicaragua debe ser resuelto por los nicaragüenses. Sin embargo, saben muy bien que sin el apoyo directo o indirecto de EE. UU. no es posible derrotar a la dictadura.

El régimen de Daniel Ortega y Rosario Murilo liquidó a la oposición interna, desmanteló la sociedad civil, abolió la libertad de prensa, suprimió todos los derechos ciudadanos y ha perseguido hasta a la Iglesia católica y otras denominaciones religiosas. De manera que la misma dictadura ha decidido hacer imposible una solución estrictamente nacional y pacífica del conflicto político nicaragüense.

Por otra parte, hay quienes aseguran que Ortega y Murillo “están desesperados” por negociar con el Gobierno de EE. UU. Dicen que esto lo sabe el presidente Donald Trump y por eso ha nominado como su embajadora en Nicaragua a una experta en negociación como la señora Franceschi.

Pero esas son especulaciones, elucubraciones, esperanzas, ilusiones o cualquiera de esas actitudes mentales que se explican por la falta de posibilidades reales de que los mismos nicaragüenses hagan caer a la dictadura. Por lo que tienen que cifrar sus esperanzas en lo que pueda o quiera hacer el gobierno estadounidense por la liberación de Nicaragua.

Ahora bien, el nombramiento de la señora Franceschi tiene que ser ratificado por un comité del Senado de EE. UU., al que ella tendrá que decirle francamente lo que piensa del gobierno de Ortega y Murillo. Y si lo califica como la dictadura que realmente es y habla de que trabajará para ponerle fin, seguramente sería rechazada por el régimen de Nicaragua, como lo fue Hugo Rodríguez en 2023.

Se especula que precisamente por aquella experiencia, ahora, al comparecer ante los senadores la señora Franceschi no hablaría de dictadura en Nicaragua ni de trabajar como embajadora de EE. UU. para ponerle fin.

Pero eso es muy difícil que ocurra. La señora Franceschi declarará bajo juramento ante los senadores y por lo tanto tendrá que ser absolutamente sincera con ellos. Tendrá que decir si va a Nicaragua a trabajar por la recuperación de la democracia, o sea que actuará contra la dictadura. O si, en vez de eso, su misión será conciliatoria con el régimen, que ha sido calificado por la Administración Trump como “enemigo de la humanidad” y una amenaza contra la seguridad nacional de EE. UU. y del hemisferio occidental.

De todas maneras, para saber qué pasará con la nominación de la señora Franceschi como embajadora de EE. UU. en Nicaragua hay que esperar su comparecencia ante el Senado.

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