Lista de reproducción
- No hay más artículos para escuchar
Cuando el formidable jardinero de los Orioles, Frank Robinson, se introdujo en un alucinante ritmo ofensivo que le permitió capturar la Triple Corona de la Liga Americana en 1966 con .316, 49 jonrones y 122 impulsadas, habían pasado diez años desde la última vez que un artillero había acaparado los tres lideratos más importantes del bateo.
Mickey Mantle, la legendaria figura de los Yanquis, la había ganado en 1956 al son de .353, con 52 cuadrangulares y 130 remolques. Así que los fanáticos se prepararon para otra considerable espera para poder apreciar otra Triple Corona. Quizá una década. En lugar de eso, Cal Yastrzemski, de Boston, la ganó en 1967, solo un año después de Robinson.
Lea además: Carlos Rodríguez muestra mejoría en sucursal de los Cerveceros de Milwaukee
Yastrzemski consiguió en aquella ocasión los números más altos de su carrera en cada categoría. Ganó el título de bateo con .326, el de jonrones con 44 y el de carreras empujadas con 121. Lo que nadie anticipó es que ahora sí habría una larga espera. Pasarían 45 años hasta que Miguel Cabrera lo hiciera con Detroit en la campaña de 2012.
¿Cómo lo logró Cabrera?
El más grande jugador nacido en Venezuela acumuló .330 en su promedio ofensivo, 44 jonrones y 139 impulsadas. Cabrera le ganó el liderato de bateo a Mike Trout por cuatro milésimas (.330-.326); el de jonrones por uno a Curtis Granderson de los Yanquis (44-43) y el de empujadas por 11 a Josh Hamilton de los Rangers (139-128).
Han pasado 14 años y a pesar de la presencia de artilleros de gran equilibrio en su labor como Aaron Judge de los Yanquis, Juan Soto de los Mets, Bryce Harper de los Filis y el mismo Trout de los Ángeles, más jóvenes como Junior Caminero de Tampa y James Woods de Washington, nadie ha asomado con fuerza como candidato a la Triple Corona.
Lea también: Jonathan Loáisiga agrega inning perfecto a su cadena de ceros con Arizona
Sin embargo, este año ha irrumpido con violencia el cubano Yordan Álvarez, de los Astros, quien a este jueves 23 de julio tiene los tres lideratos de la Liga Americana en su poder y dos de ellos a nivel de Grandes Ligas. Y aunque todavía quedan pendientes 58 juegos en los siguientes dos meses de temporada, su consistencia fortalece el optimismo.
Álvarez, de 29 años y con un envidiable instrumental físico que hasta ahora solo ha podido ser frenado por las lesiones, es líder de bateo con .328, 20 puntos por encima de Yandy Díaz de los Rays (.308); en jonrones tiene cuatro más que Ben Rice de los Yanquis (34-30) y en empujadas seis más que el propio inicialista neoyorquino (77-71).
Álvarez domina en las Mayores
Y no es Triple Corona a nivel de Grandes Ligas porque Otto López, el sorprendente bateador de los Marlins, tiene el más alto promedio de las Mayores con .332. En cuadrangulares, sus 34 son uno más que los 33 de Kyle Schwarber de los Filis, y sus 77 empujadas, una más que las 76 de Jordan Walker de los Cardenales, los líderes en la Liga Nacional.
Es más, luego de 104 juegos, sus 34 jonrones son la segunda cifra más alta en ese trayecto para un bateador de los Astros. Jeff Bagwell disparó 35 en 104 juegos en 1994. Por cierto, los 47 jonrones de Bagwell en el año 2000 son el récord para el equipo de Houston. Y los 48 de Jorge Soler con los Royals en 2019 son la marca para un cubano. Todo eso corre peligro con Yordan.
Puede interesarle: Jonathan Loáisiga y los rumores de cambio de equipo en el beisbol de las Grandes Ligas
No obstante, Álvarez no quiere hablar de esos temas. “Ahora mismo solo estoy concentrado en jugar”, dijo. “Quedan más de dos meses de temporada, así que no voy a hablar más sobre la Triple Corona. No quiero responder más preguntas sobre la Triple Corona ni estadísticas particulares”, indicó el cubano después del juego del miércoles ante los Marlins.
Sin embargo, sus cifras tienen ese tema en la boca de todos. Y aunque ciertamente queda mucho camino por delante, el cubano parece decidido a dejar que su desempeño hable por él, mientras se enfoca en una temporada de niveles históricos, justo como los Astros la necesitan ahora que batallan por sobrevivir en medio de temporada con más tristezas que alegrías.