Lista de reproducción
- No hay más artículos para escuchar
En los días previos al 19 de julio, cuando el régimen de Nicaragua celebra el 47 aniversario de la Revolución Sandinista, el Gobierno de Estados Unidos (EE. UU.) endureció el discurso oficial contra la dictadura Ortega Murillo, a la que acusa de ser una amenaza para la seguridad hemisférica.
El martes 14 de julio, en una comparecencia ante el Subcomité del Hemisferio Occidental, del Comité de Relaciones Exteriores del Senado, el subsecretario de Estado estadounidense, Michael Kozak, calificó al régimen de Daniel Ortega y Rosario Murillo como una «brutal y cleptocrática dinastía dictatorial».
El alto funcionario estadounidense volvió a denunciar la represión contra la Iglesia católica, el asedio a la población y advirtió que el estado actual en Nicaragua es intolerable para la seguridad regional. Aseguró que «el statu quo en Nicaragua es intolerable para Estados Unidos, sus vecinos y el pueblo nicaragüense». Denunció que la dictadura de Ortega y Murillo ha convertido a Nicaragua en “una plataforma que da refugio a adversarios de seguridad de Washington y facilita la creciente influencia de potencias rivales en la región”. Dijo además que esa situación «debe cambiar, y cambiará pronto».
Por otra parte, el secretario de Estado de EE. UU., Marco Rubio, se reunió el recién pasado jueves 16 de julio, en Washington, con representantes de 66 países de todo el mundo. El objetivo principal de la reunión, según se informó oficialmente, fue “establecer estrategias conjuntas de intercambio de información y frenar la violencia política y el terrorismo de extrema izquierda radical, “que es una amenaza real y transnacional que ha existido durante décadas, pero ahora está experimentando un resurgimiento”.
Rubio aseguró en la reunión que “con inteligencia e intercambio de información nos coordinaremos legalmente en una estrategia a través de la cual podamos atacar las fuentes de financiamiento (del terrorismo) y desmantelar estas redes, ladrillo por ladrillo. Es el tiempo para que la gente del mundo civilizado nos defendamos”.
Según informó LA PRENSA al respecto, dirigentes políticos nicaragüenses exiliados en EE. UU. opinaron que la reunión de los 66 países en Washington tiene que ver con la situación actual de Nicaragua, porque la dictadura ha subordinado el país a las estrategias de las grandes potencias enemigas de Estados Unidos.
Uno de los exiliados nicaragüenses dijo a LA PRENSA que el mensaje de esa reunión “tiene nombre y apellido”, y agregó que “el contexto actual es adverso para la tiranía de Nicaragua. Cada día ellos (Ortega y Murillo) profundizan su aislamiento internacional”.
Sin embargo, los codictadores de Nicaragua no parecen temer a EE. UU. Han moderado el discurso antiestadounidense y las alusiones al presidente Trump, pero la dictadura no cede en la represión política, social y religiosa. Al parecer Ortega y Murillo no creen que en Nicaragua podría suceder lo mismo que en Venezuela, el 3 de enero pasado, cuando fue derrocado el dictador Nicolás Maduro.
Es que la dictadura de Nicaragua ya sobrevivió a la primera Administración Trump, de 2017 a 2021, y probablemente Ortega y Murillo creen que también podrán sobrevivir a la actual, que terminará en enero de 2029. Pero, ¿quién sabe? A lo mejor y están equivocados absolutamente.