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La industria UFC tiene por costumbre no revelar los datos de ingresos de sus peleadores, sobre todo en combates grandes como el protagonizado por el irlandés Conor McGregor contra el hawaiano Max Holloway, el sábado en la pelea estelar del UFC 329 que se realizó en Las Vegas, Nevada.
Sin embargo, no deja de sorprender el descaro de promotores de MMA con anunciados mega combates que terminan en el ridículo.
El pasado 16 de mayo, la excampeona de la UFC Ronda Rousey regresó al octágono después de una década de ausencia y logró una fácil victoria sobre la también retirada Gina Carano.
Se embolsó 2.2 millones por 16 segundos del combate en la pelea estelar de una cartelera organizada por Jake Paul de MVP, que enfrentó a dos peleadoras retiradas que prometieron una gran pelea, pero terminó en un fiasco.
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Y el sábado, el asunto tuvo niveles estratosféricos. Conor McGregor subió al octágono, seguramente lesionado, y solo duró 69 segundos frente a Max Holloway.
Por esos 69 segundos, se estima que McGregor se embolsó unos 30 millones de dólares entre bolsa garantizada, ingresos derivados de la televisión, patrocinios y otros conceptos contractuales.
Si se toma como referencia esa cifra y los 69 segundos que duró el combate, el irlandés habría facturado unos 435,000 dólares por cada segundo que permaneció en el octágono.
Niega lesión
Obviamente, McGregor negó cualquier lesión, aunque antes de subir al octágono se revelaron imágenes en las que trastabilla por una aparente dificultad en su rodilla derecha.
Y cuando subió a pelear, ejecutó de inicio una patada circular que aceleró su salida. Cayó tres veces a la lona y obligó al árbitro Mike Beltran a detener la pelea estelar del UFC 329. Holloway también pidió que terminara el combate porque la lesión era más que clara.
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“Estaba tan afilado y tan preparado para esta pelea que no puedo creer lo que ha sucedido», escribió Conor McGregor el domingo en la red social X. “Decir que no estaba concentrado al entrar a la pelea es una tontería. Estaba tranquilo, preparado y seguro de mí mismo. Estoy conmocionado por lo ocurrido”.
El excampeón de dos divisiones, de 37 años, insistió en que la lesión surgió de forma inesperada.
“No tenía ninguna lesión antes de la pelea”, publicó McGregor. “Estuve lanzando patadas, apoyando el peso y saltando durante todo el campamento de entrenamiento, así como entre bastidores antes de la pelea. Esto surgió de la nada”.
McGregor describió el alcance de la lesión con una comparación mecánica: “La junta de culata de mi motor se ha reventado. Está destrozada”, una referencia que se interpretó como una posible rotura de los ligamentos de la rodilla. “Estoy en un momento terriblemente oscuro. Solo puedo describirlo como un infierno”, agregó.
Pese al revés, el irlandés prometió regresar al octágono. “Superaré esto”, escribió. «Nada me detendrá. Volveré”.