En horas de la mañana de este jueves 11 de junio, fue sepultado en el cementerio viejo de Tipitapa, Managua, el cuerpo de María Celeste Meza Valle, de 30 años. La joven fue asesinada a puñaladas la noche del pasado martes, presuntamente por su expareja, Walter Martínez, de 33 años, quien la habría atacado en un autohotel del municipio de Nindirí, Masaya.
Entre escenas de profundo dolor, familiares y amigos acompañaron el féretro alrededor de las 7:00 a.m. hasta su última morada. Desde su vela el miércoles en el anexo al barrio San Francisco, en el Distrito Ocho de Managua, los asistentes exigieron justicia por el crimen de la joven, quien deja en la orfandad a un niño de 9 años.
Historial de violencia y amenazas
Johana Valle, madre de la víctima, denunció en una entrevista para Canal 10 que su hija sufría maltrato y violencia desde hace 14 años, cuando decidió iniciar una relación con el agresor. Hace más de tres años, el hombre emigró a Estados Unidos, por lo que la joven se quedó viviendo junto a su hijo en casa de su suegra, identificada como Darling.
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Desde entonces, María Celeste trabajaba como operaria en una zona franca para solventar los gastos del menor, ya que según denunciaron, el padre no cumplía de manera regular con la manutención básica.

Decidió separarse hace una semana
Hace apenas una semana, la joven decidió abandonar la casa de su suegra y regresar a vivir con su madre junto al niño. Sin embargo, su expareja regresó recientemente al país, presuntamente con la intención de vengarse. Martínez la citó en el autohotel Momentos Diferentes, en Nindirí, donde le habría propinado más de 20 estocadas, según las investigaciones preliminares.
Johana Valle aseguró que su hija vivía bajo constantes amenazas. «‘Mamá, me tiene amenazada Walter; no lo puedo dejar, mamá, me va a matar ese hombre’, me decía», expresó la madre visiblemente afectada durante la vela.
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La madre también desmintió los rumores que circulaban en redes sociales sobre un supuesto robo de US$10,000 que el agresor le habría enviado desde Estados Unidos. «Ella regresó a mi casa solo con su ropa; no se trajo cama ni ningún otro artículo para evitar problemas con él», enfatizó.
Gritó por ayuda
De manera preliminar, se conoció que la mujer llegó a este autohotel y se hospedó con su agresor en la habitación. Trabajadores del lugar escucharon los gritos de auxilio y, al intentar intervenir, observaron a un hombre salir huyendo a bordo de un taxi blanco, en el que presuntamente había llegado para encontrarse con la víctima.

El establecimiento tenía los portones cerrados, pero el presunto sospechoso logró derribarlos al impactarlos con el taxi, placas M 12654, durante su huida. El cuerpo de la mujer fue hallado ensangrentado, con múltiples heridas provocadas con arma blanca. Al momento del hallazgo, ya no presentaba signos vitales.
La Policía Nacional se presentó al lugar para iniciar las investigaciones y dar con el paradero del sospechoso. Horas después, el taxi en el que habría huido fue encontrado abandonado en el kilómetro 41 de la carretera hacia Tipitapa. Las autoridades mantuvieron la búsqueda hasta que fue localizado y arrestado en horas de la madrugada del 10 de junio.