Los consejos de Sun Tzu para Donald Trump

Escuchá esta nota
0:00 / 0:00
1.0x

Lista de reproducción

  • No hay más artículos para escuchar

Se rumora que el año pasado, el presidente estadounidense Donald Trump retrasó un día el anuncio de los aranceles del llamado Día de la Liberación, hasta el 2 de abril, porque no quería que su inconstitucional «emergencia» comercial pareciera una broma del Día de los Inocentes. Este año, Trump desafió el calendario con un discurso a la nación el 1 de abril, en el que promovió otro acto inconstitucional: una guerra con Irán llevada a cabo sin la aprobación del Congreso.

Ambas acciones tienen mucho en común. No solo infringen la ley, sino que también pretenden socavar el orden mundial. La conmoción arancelaria del año pasado iba dirigida contra el sistema de comercio global basado en normas establecido por Estados Unidos. La conmoción militar de este año apunta a Oriente Medio, la región más inestable del mundo desde hace mucho tiempo.

Trump cometió estos actos temerarios sin tener en cuenta sus posibles consecuencias. Como era de esperar, ambos resultaron contraproducentes. A pesar de los aranceles «recíprocos» altísimos contra los supuestos socios comerciales abusivos de Estados Unidos, el déficit comercial estadounidense alcanzó un nuevo récord en 2025. Y a pesar de toda la fanfarronería sobre la aniquilación del poder militar de Irán, los misiles y drones iraníes siguen causando estragos en Oriente Medio, mientras que el control estratégico del país sobre el estrecho de Ormuz ha provocado la mayor crisis petrolera de la historia .

En medio de estos fracasos, Trump se ha propuesto estabilizar las relaciones y fortalecer el vínculo con China, el competidor estratégico más formidable de Estados Unidos. Esto ha implicado hacer todo lo posible por preservar su próxima cumbre con el presidente chino Xi Jinping, programada para el 14 y 15 de mayo. Tras posponer la reunión una vez debido a las complicaciones derivadas de la guerra que ha emprendido, Trump está tan desesperado por llegar a un acuerdo con su «buen amigo» que recientemente entregó a un narcotraficante a China como muestra de buena fe. Otros afirman que la fecha de la cumbre se ha extendido para permitir que Trump viaje triunfalmente a Pekín tras haber declarado la victoria sobre Irán.

Sea cual sea el motivo, Estados Unidos estará en clara desventaja en la cumbre. Trump necesita la victoria más que Xi. El líder chino se conforma con observar cómo su homólogo estadounidense se degrada.

Una perspectiva más profunda se puede encontrar en los consejos de Sun Tzu, el renombrado guerrero y filósofo de la antigua China. En El arte de la guerra, destacó que “cuando tu estrategia es profunda y de gran alcance… puedes ganar incluso antes de luchar”. Esto sin duda se aplica a Xi y su disposición a observar, en lugar de contrarrestar, a su adversario. También se aplica a Trump y su falta de previsión al declarar una falsa emergencia comercial y librar una guerra ilegal.

Por su parte, Irán comprende la importancia de la estrategia. A pesar de la destitución de su liderazgo y los daños significativos sufridos durante la campaña aérea estadounidense-israelí, Irán mantiene una importante ventaja estratégica gracias a su control del estrecho de Ormuz. La verdadera pregunta es por qué Estados Unidos no se dio cuenta de esto.

Basta con mirar la nueva Estrategia de Seguridad Nacional publicada por la administración Trump a finales del año pasado. La palabra «Irán» aparece solo tres veces en el documento de 29 páginas. Por supuesto, la obsesión miope de Trump con las tácticas de aniquilación también pudo haber influido. Pero, ¿por qué Trump no pensó estratégicamente antes de actuar impulsivamente?

La respuesta se encuentra en el énfasis que Sun Tzu ponía en la importancia del consejo. Trump actúa por capricho personal. Prefiere rodearse de aduladores, en lugar de mediadores honestos que le digan la verdad al poder. Despreciando a los expertos, Trump ha declarado que la guerra terminará cuando ”lo sienta, lo sienta en mis huesos”. Sun Tzu, abogando por la disciplina y la razón, escribió: “Evalúa las ventajas de seguir consejos y luego estructura tus fuerzas en consecuencia… estratégicamente, basándote en lo que sea ventajoso”.

Donald Trump, obsesionado con los acuerdos, carece por completo de visión estratégica. Enfatiza la cantidad de guerras que supuestamente ha finalizado (diez, según su último recuento), los ingresos arancelarios (supuestamente provenientes del extranjero) y las exageradas inversiones que, según él, han realizado países extranjeros para reconstruir la capacidad estadounidense. No importa que estas afirmaciones sean completamente ficticias: ya están profundamente arraigadas en el discurso de MAGA y en el de su líder.

Por el contrario, Xi representa una tradición, que se remonta a Sun Tzu, que otorga la máxima importancia a la estrategia. Si bien esto no siempre funciona a la perfección para China —tengo mis propias reservas sobre la eficacia de la actual estrategia de reequilibrio económico—, el liderazgo chino merece un enorme reconocimiento por el valor que otorga al pensamiento estratégico.

La cumbre de mayo entre Xi y Trump se perfila como un histórico desajuste entre un estratega con visión a largo plazo y un falso profeta que proclama sus supuestos éxitos. Trump, como siempre, tejerá una historia de mentiras y distorsiones, subrayando el contraste entre El arte de la negociación y El arte de la guerra. La perspectiva de Sun Tzu insistiría en que “gana quien tiene muchos factores estratégicos a su favor”.

Durante dos años consecutivos, Trump ha cometido errores políticos garrafales e ilegales. Ya me preocupa el 2027. Para entonces, si las encuestas actuales son un indicio, la facción MAGA de Trump habrá perdido el control de al menos una de las cámaras del Congreso, y es de esperar que la autocracia al estilo estadounidense esté en declive. Pero un presidente impopular, iracundo y vengativo estará lamiéndose las heridas, con la intención de tomar represalias antes de las elecciones de 2028.

Este no es un riesgo que deba tomarse a la ligera. Corresponderá a un nuevo liderazgo en el Congreso enderezar el rumbo de Estados Unidos. Sun Tzu tiene la última palabra al respecto: “El liderazgo es una cuestión de inteligencia, confiabilidad, humanidad, valentía y firmeza”.

El autor es profesor de la Universidad de Yale y expresidente de Morgan Stanley Asia, es autor de Unbalanced: The Codependency of America and China (Yale University Press, 2014) y Accidental Conflict: America, China, and the Clash of False Narratives (Yale University Press, 2022).

Copyright: Project Syndicate, 2026.
www.project-syndicate.org

×

El contenido de LA PRENSA es el resultado de mucho esfuerzo. Te invitamos a compartirlo y así contribuís a mantener vivo el periodismo independiente en Nicaragua.

Comparte nuestro enlace:

Si aún no sos suscriptor, te invitamos a suscribirte aquí