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El grave deterioro de la libertad de prensa en Nicaragua, nuevamente, quedó en evidencia. En la Clasificación Mundial de Libertad de Prensa 2026, elaborada por Reporteros Sin Fronteras (RSF), el país quedó entre los últimos 15 lugares de la medición que analiza 180 países.
Las condiciones adversas para el periodismo en Nicaragua ubicaron al país en el puesto 168 de 180, bajo la categoría de grave o muy grave, ubicándose como el peor de América Latina, incluso por debajo de otros países aliados de la dictadura Ortega-Murillo, como Cuba (165) y Venezuela (160).
Reporteros Sin Fronteras en su informe especifica que constató algunas tendencias de “represión estatal y ataques directos que se asemejan a las formas más tradicionales de censura que prevalecen en Nicaragua, Cuba y Venezuela, donde la libertad de prensa sigue estando en el nivel más bajo de la región”.
En Nicaragua, según la evaluación de RSF, «la prensa independiente sigue viviendo una auténtica pesadilla: censura, intimidaciones, amenazas. Los periodistas están estigmatizados y afrontan campañas de acoso, detenciones arbitrarias y amenazas de muerte que los fuerzan al exilio».
Nicaragua, la peor de Centroamérica en libertad de prensa
En Centroamérica, Nicaragua también se ubicó con el país con el peor puntaje en materia de libertad de prensa, seguido en esa región por El Salvador, que se ubicó en el puesto 143, cayendo 105 puestos desde 2014.
En El Salvador, según RSF, se registró “un retroceso significativo debido, entre otros factores, al declive de los indicadores de clima político y social, confirmando el aumento de la hostilidad y de las presiones gubernamentales hacia la prensa”.

El gobierno salvadoreño, según la evaluación, ha “intensificado la criminalización del periodismo, utilizando con frecuencia la Ley de Agentes Extranjeros de 2025, que obliga a las personas y organizaciones que reciben financiación exterior a pagar un impuesto del 30 por ciento sobre estos ingresos y otorga al Gobierno amplios poderes para suspender o disolver las entidades que considere no conformes a la ley”.
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En la práctica, a juicio de RSF, “esta normativa sirve como herramienta para silenciar a la disidencia. Combinada con procesos judiciales abusivos, ha obligado a decenas de periodistas a exiliarse en cuestión de meses”.
En general, ninguno de los países centroamericanos destacó en 2026 como una de las naciones mejor evaluadas en la Clasificación Mundial de Libertad de Prensa, pero algunos presentan condiciones más favorables para el ejercicio periodístico.
Costa Rica, el mejor evaluado de Centroamérica
Costa Rica, aunque cayó dos puestos respecto a 2025, se ubicó en el puesto número 38, siendo a nivel centroamericano, el país con la mejor puntuación y posicionándose como uno de los que tiene condiciones relativamente favorables para el ejercicio de la libertad de prensa.
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Panamá, aunque 27 puestos abajo de Costa Rica, también obtuvo una calificación favorable para la libertad de prensa, ubicándose en el puesto 65, seguido de Belice, que obtuvo el puesto 66.
Otros países que también superaron a Nicaragua en el ranking fueron Guatemala (128) y Honduras (132), pero estos también enfrentan restricciones y desafíos en el ejercicio periodístico. Guatemala, según RSF, registró avances en materia de libertad de prensa, incluso pese a la persecución continuada de periodistas como el fundador de El Periódico, José Rubén Zamora.
En las Américas, según RSF, la profesión periodística sufre no solo por la “fragilidad económica del mercado de los medios de comunicación”, sino también por la criminalización, la mordaza por procesos judiciales destinados a silenciarlos y “la violencia persistente” que vuelve la profesión más peligrosa por la falta de protección.
Reporteros Sin Fronteras constató, en la evaluación 2026, que en la región se afianzó “una tendencia de las autoridades a agravar estas presiones mediante una retórica hostil, restricciones legales y administrativas, un acceso limitado a la información pública y la instrumentalización de los sistemas jurídicos para sofocar las coberturas mediáticas”.