CPDH, 49 años de lucha ejemplar por los derechos humanos

La Comisión Permanente de Derechos Humanos (CPDH) ha cumplido 49 años de existencia. Casi medio siglo de luchas y sacrificios, persecuciones y desánimos, pero también de significativos logros para los nicaragüenses. Para todos, sin distingo de ideologías, religión, sexo, origen social, raza o partido político.

La CPDH fue fundada en Managua el 20 de abril de 1977, por personalidades democráticas de filiación conservadora, social cristiana e independiente, como Ricardo Paiz Castillo, Digna Zamora, Nicolás Bolaños Geyer, Carlos Huembes, Lino Hernández y Marcos Carmona, entre otros.

La CPDH nació cuando la dictadura somocista había entrado en un proceso irreversible de crisis existencial y, para prolongar su existencia reprimía indiscriminadamente violando los derechos fundamentales de los nicaragüenses.

En el mundo, el reconocimiento al valor de los derechos humanos comenzó desde la más remota antigüedad. La historia registra que en el año 539 antes de Cristo, el primer rey persa Ciro el Grande conquistó Babilonia, liberó al pueblo judío y a todos los esclavos, reconoció el derecho de todas las personas a escoger su propia religión y estableció la igualdad racial. Sus decretos fueron grabados en un cilindro de barro cocido que se conserva hasta hoy en el Museo Británico con el nombre de Cilindro de Ciro. Este es reconocido como el primer documento de los derechos humanos en el mundo, está traducido en los seis idiomas oficiales de las Naciones Unidas y sus disposiciones son análogas a los primeros cuatro artículos de la Declaración Universal de los Derechos Humanos.

Sin embargo, a pesar de la antigüedad de su reconocimiento los derechos humanos solo fueron consagrados como ley internacional hasta en 1948, después de que finalizó la II Guerra Mundial y las Naciones Unidas proclamaron la Declaración Universal de los Derechos Humanos.

La Declaración fue aprobada por los gobiernos de los Estados miembros de la ONU, pero no todos eran democráticos ni respetuosos de los derechos humanos. Tal era el caso de Nicaragua, donde gobernaba la dictadura somocista que suscribió la Declaración, pero no tenía voluntad ni intención de cumplirla.

Por otra parte, quienes adversaban a la dictadura somocista promovían y defendían derechos específicos, políticos, económicos y sociales. Así fue hasta 1977, cuando nació en la Comisión Permanente de Derechos Humanos (CPDH), que se enfocó inicialmente en defender a personas perseguidas por la dictadura somocista, pero poco tiempo después asumió la tarea de promover el respeto a los derechos humanos en su integridad y universalidad. Es decir, por encima de condiciones sociales, situaciones económicas, pertenencias ideológicas y afiliaciones políticas, entendiendo que todas las personas tienen dignidad y derechos intrínsecos por su sola y simple, pero trascendental condición humana.

Desde entonces la historia de la CPDH ha sido una lucha incesante contra los déspotas que se arman hasta los dientes para amasar riquezas y concentrar poder con el fin de perseguir, torturar, matar, exiliar o expropiar y confiscar a su antojo y sin freno. La CPDH, primero sola y después junto con los otros organismos de derechos humanos que fueron surgiendo, siempre ha buscado ser un freno a los abusos y arbitrariedades contra los nicaragüenses, para que todos puedan convivir en democracia, justicia y libertad.

Por eso la hoja de vida de la CPDH muestra cómo ha sido golpeada, confiscada y sus representantes y activistas denigrados, perseguidos y desterrados por la dictadura. Pero sin acobardarse ni rendirse jamás.

Para la redacción de este editorial de LA PRENSA, representantes de la CPDH en el exilio han expresado su convicción de que la libertad y la justicia no son concesiones de nadie. Que con esa certeza han luchado por la persona a quien la dictadura le arrebató la vida de su hijo; por el que fue torturado en las cárceles, por el que fue abatido en las calles, por el que fue injustamente encarcelado y por el que ha sido desterrado y condenado a la apatridia que es un crimen de lesa humanidad.

Precisamente por ese empeño firme en la defensa de los derechos humanos la CPDH está ahora en el exilio. Pero no deja de buscar la justicia para el que clama y reclama sin ser oído. Y no descansa en la búsqueda de la verdad, la justicia, la reparación y la no repetición.

Para finalizer, cabe señalar que la Declaración Universal de los Derechos Humanos reconoce en su Preámbulo y en el Artículo 1, que “la ignorancia y el desprecio de los derechos humanos han resultado en actos de barbarie ultrajantes para la conciencia de la humanidad…”

Pero eso no solo ocurrió en el pasado. La historia reciente y actual de Nicaragua enseña con letras de sangre y dolor que esa tragedia sigue ocuriendo. Y que solo terminará cuando se establezca un sistema de vida y de gobierno plenamente democrático, en el que todas las personas gocen de los derechos que les corresponden por su condición de seres humanos que nacen para ser libres e iguales en dignidad.

Por eso ha luchado en el país y sigue luchando en el exilio la Comisión Permanente de Derechos Humanos (CPDH), a cuyos miembros saludamos con afecto, admiración y respeto en ocasión de su 49 aniversario.

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