El organismo cívico nicaragüense Hagamos Democracia dio a conocer algunos resultados de la más reciente encuesta que ha hecho en Nicaragua.
Hagamos Democracia tiene su sede en Costa Rica, porque en Nicaragua está proscrita por la dictadura, al igual que todas las organizaciones independientes y democráticas de la sociedad civil. Por esa misma razón, Hagamos Democracia no puede hacer sus encuestas con base en entrevistas personales, sino de comunicaciones electrónicas.
Es el mismo caso de Fundación sin Límites, un organismo regional de la sociedad civil dedicado a las investigaciones socioeconómicas y políticas, que también funciona en Costa Rica y regularmente hace estudios de opinión pública en Nicaragua.
El esfuerzo de estos organismos cívicos es admirable y encomiable. Por lo general las encuestas requieren que haya un ambiente de libertad de pensamiento y opinión para que la gente se exprese sin temores. Las personas encuestadas deben confiar en que no serán víctimas de represalias por compartir sus opiniones con las encuestadoras. En consecuencia, en Nicaragua actualmente hacer las encuestas resulta mucho más difícil que en cualquier otra parte donde no hay una dictadura.
Para hacer las encuestas en Nicaragua los organismos mencionados solo pueden recurrir a la tecnología de la comunicación telefónica y en línea, y confiar a ciegas en las personas encuestadas. Y, más difícil todavía, tienen que vencer el recelo de quienes son contactados para pedirles que compartan sus opiniones, aunque se les asegure que sus identidades no serán reveladas en las encuestas. Además, los encuestadores tienen que asegurarse hasta donde sea posible que las respuestas son sinceras para que la encuesta pueda ser creíble y tenga la utilidad que se necesita y procura.
Todo eso aumenta las complejidades propias de cualquier encuesta que se hace en países normales, o sea libres, sobre todo cuando se trata de temas de política y particularmente electorales, porque en estos casos las opiniones de la gente suelen ser fluctuantes de acuerdo con las coyunturas cambiantes.
Pero de cualquier manera las encuestas son útiles y necesarias para entender mejor la realidad nacional. Para que los liderazgos políticos conozcan lo que está pensando y necesitando la gente en el momento dado, y si son verdaderamente democráticos, para que tengan en cuenta lo que piensa la gente en la formulación de sus propuestas programáticas y la selección de sus dirigentes y representantes.
Dicho lo anterior, cabe mencionar especialmente el dato muy interesante de la reciente encuesta de Hagamos Democracia, de que el 78.2 por ciento de los encuestados respalda una eventual negociación política con la dictadura, siempre y cuando sea acompañada y avalada por Estados Unidos (EE. UU.).
Esto pone en evidencia que la gente tiene confianza en EE. UU. y además confirma lo que han demostrado otras encuestas y señalan casi todos los representantes de la oposición: Que los nicaragüenses no quieren más violencia, que prefieren el diálogo, la negociación y los acuerdos, a pesar de que la dictadura actual es fruto de un pacto de los liberales de Arnoldo Alemán con Daniel Ortega y el Frente Sandinista.
Además, el mencionado dato de la encuesta de Hagamos Democracia demuestra que la gente está atenta a la coyuntura política externa y las acciones del presidente de EE. UU., Donald Trump, contra las dictaduras que quedan en el hemisferio occidental. De allí que el 71.4 por ciento de los encuestados dice creer que las presiones de EE. UU. podrían “desembocar en una transición democrática en Nicaragua, mientras el 28.6 por ciento cree que no”.
Algunas personas critican que el cambio democrático en Nicaragua se espere de factores externos, en particular de EE. UU. Pero es comprensible que muchos nicaragüenses tengan esa esperanza, después de que el gran intento nacional por el cambio democrático, en abril de 2018 y los meses siguientes, terminó ahogado en sangre por la dictadura que a partir de entonces se volvió más férrea, cruel y despiadada.