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La incertidumbre marcó el cierre de las elecciones en Perú. La jornada electoral se extendió hasta este lunes tras problemas en la instalación de mesas que impidieron que cerca de 63 mil ciudadanos pudieran votar el domingo. El Jurado Nacional de Elecciones (JNE) amplió el proceso en un hecho inédito en el país andino, en medio de un clima de tensión política y acusaciones cruzadas que marcaron el cierre del proceso.
El retraso en la votación se suma a un escrutinio todavía en curso que mantiene abierto el panorama electoral. Con más del 55 por ciento de las actas procesadas por la Oficina Nacional de Procesos Electorales (ONPE), el escenario apunta a una segunda vuelta en junio. La candidata de derecha Keiko Fujimori encabeza el conteo con alrededor del 17 por ciento de los votos, mientras la disputa por el segundo lugar se mantiene ajustada entre Rafael López Aliaga y Jorge Nieto, ambos con cifras cercanas al 13 y 14 por ciento, según el avance oficial.
Sin embargo, el panorama no es uniforme. El conteo rápido difundido por Ipsos Perú y la Asociación Civil Transparencia, con el 95.7 por ciento de actas procesadas, muestra un escenario aún más fragmentado, con un empate técnico entre Roberto Sánchez, López Aliaga y Nieto en el segundo lugar. Las diferencias mínimas entre los tres candidatos refuerzan la falta de una tendencia definitiva, lo que mantiene abierta la definición del rival de Fujimori en una eventual segunda vuelta.
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El fujimorismo mantiene su base
En este contexto, el politólogo peruano José Alejandro Godoy prefiere la cautela y advierte que aún no es posible cerrar escenarios, dado que las cifras oficiales continúan en proceso. A su juicio, las diferencias entre conteo rápido y escrutinio oficial reflejan un cuadro aún en construcción.
En entrevista con DW, Godoy sostiene que «no necesariamente» puede darse por hecho el pase de los candidatos a segunda vuelta, en un escenario marcado por la fragmentación del voto: «El fujimorismo mantiene una base estable, mientras que el resto del electorado se dispersa entre múltiples opciones, lo que impide tendencias claras».
Por su parte, el analista político Iván Lanegra coincide en que el liderazgo de Keiko Fujimori en estas elecciones responde menos a un crecimiento excepcional que a la debilidad del resto de fuerzas políticas. «El problema es la enorme precariedad del resto de organizaciones políticas», dice a DW.
Fujimorismo cuenta con 15% del voto válido
Lanegra añade que el fujimorismo representa una identidad política relativamente estable en el país, que se mantiene en torno a un 15 o 16% del voto válido. A su juicio, ese núcleo explica su permanencia en el primer lugar más que una expansión del apoyo electoral.
Para Godoy, el primer lugar de Fujimori no implica necesariamente un cambio brusco en el comportamiento electoral, sino la consolidación de un núcleo de votación estable: «El fujimorismo opera como una identidad política definida, mientras el resto del sistema se mantiene altamente fragmentado, lo que dificulta la emergencia de mayorías claras», afirma.
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Ambos expertos coinciden en que el resultado no puede leerse únicamente como un giro reciente del votante peruano hacia el conservadurismo. Godoy sostiene que el país ya ha mantenido históricamente valores conservadores, aunque en esta elección los temas de seguridad ciudadana y orden público habrían tenido un peso decisivo. En ese marco, considera que Fujimori logró capitalizar ese discurso con mayor eficacia que otros candidatos de derecha, como López Aliaga.

Una segunda vuelta aún sin rival definido
La principal incertidumbre se concentra en quién acompañará a Keiko Fujimori en la segunda vuelta. Godoy insiste en que el escenario sigue completamente abierto y que las diferencias entre los principales competidores son demasiado estrechas como para anticipar un resultado definitivo.
En un escenario hipotético en el que el trumpista Rafael López Aliaga accediera a la segunda vuelta, el politólogo advierte: «Se trataría de una disputa compleja dentro del campo de la derecha, con dificultades para ampliar su base hacia sectores de centro o izquierda».
Si, en cambio, fuera Roberto Sánchez quien lograra pasar, Godoy señala que «se activaría nuevamente una fuerte polarización en torno al antifujimorismo», con un país nuevamente dividido en dos bandos ideológicos.
Congreso fragmentado y desafíos de gobernabilidad
Pero Perú también eligió un nuevo Congreso, aunque aún no se cuentan con resultados oficiales. Según las proyecciones de Ipsos, el fujimorismo obtendría alrededor de un tercio de la representación parlamentaria, en un escenario que apunta a un Legislativo también altamente fragmentado.
En ese marco, tanto el politólogo Godoy como el analista Lanegra coinciden en que los principales desafíos del próximo gobierno estarán marcados por tres ejes centrales: seguridad ciudadana, lucha contra la corrupción y fortalecimiento institucional. «Se trata de temas urgentes que atraviesan a todas las candidaturas y que probablemente definirán la agenda política inmediata tras la segunda vuelta», explica Lanegra.
En medio de un escenario aún abierto y con resultados que continúan ajustándose, Godoy resume el momento político como una elección sin definiciones cerradas: «Estamos frente a una contienda muy abierta y una segunda vuelta de pronóstico absolutamente reservado».
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