Columna de Dennis Martínez en el diario LA PRENSA

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Nicaragua necesita equipo, no abridores solitarios

Nicaragua no necesita más discursos, necesita coordinación. Nicaragua está harta de los caudillos, quiere un equipo y que jueguen el mismo partido

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He visto muchos juegos en los que el rival parecía invencible… hasta que uno se detenía a mirar con calma, reflexionar y buscar una brecha para remontar. Si algo me ha quedado claro en esta vida es que no siempre gana el que grita más fuerte ni el que se vende como poderoso. Muchas veces gana el que sabe leer el momento.

Y el momento de Nicaragua es ahora. Los que tienen el poder en Nicaragua están sentados en una silla casi sin patas. Están solos, desgastados, desacreditados y golpeados. Es evidente que se auxilian en el miedo de las personas. Lamentablemente los nicaragüenses no nos identificamos por ser ordenados. Ese ha sido el problema durante años, el desorden para liderar un movimiento que libere al país y rompa con las cadenas de la opresión.

Cuando un equipo ve al rival herido, no discute en el dugout, no pelea por quién toma la pelota. Ejecuta. Juega simple. Juega unido. La oposición nicaragüense, en cambio, ha hecho lo contrario. Cada grupo ha querido jugar su propio partido. Cada liderazgo ha querido ser el abridor, lanzar el juego completo y salir en la foto. El resultado está a la vista: ocho años después, el marcador no se ha movido. No ha habido ganadores, solamente perdedores.

Cuando llegas a Grandes Ligas lo primero que te enseñan es que nadie gana solo. Un pitcher puede dominar seis entradas, incluso siete, pero sin defensa, sin bullpen y sin bateo oportuno, el juego se pierde.

El gobierno actual, señalado hasta el cansancio y acusado por organismos internacionales como autoritario y dictatorial, se aprovechó de su músculo represivo para fragmentar años atrás a la oposición. Ha pasado el tiempo y las iniciativas han fallado. No se trata de negar las diferencias, ni de pedir unanimidad de maquillaje. En un equipo hay estilos distintos, personalidades diferentes, visiones variadas. Lo que no puede haber es desorden. Lo que no puede haber es soberbia. Lo que no puede haber es la ilusión de que una sola figura, una sola agrupación o una sola plataforma va a ganar el juego.

¿De qué sirve la presión internacional si no hay un interlocutor claro, una voz unificada, una estrategia compartida? Nicaragua no necesita más discursos, necesita coordinación. Nicaragua está harta de los caudillos, quiere un equipo y que jueguen el mismo partido. Por eso cobra especial relevancia el llamado a la unidad hecho por el padre Benito. No viene desde la política partidaria ni desde la ambición personal, sino desde una voz que ha acompañado el sufrimiento del pueblo nicaragüense y ha pagado un alto costo por ello.

Eso me recuerda a Earl Weaver, el mánager que me dirigió en Baltimore. Weaver no imponía respeto por su físico ni por el volumen de su voz, sino por su comprensión del juego. Sabía manejar personalidades, roles y momentos, siempre con una idea: que el equipo funcionara como uno solo.

Deportes Dennis Martínez archivo

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