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En el afán de disfrazar las confiscaciones a opositores y proyectar la imagen de un «buen gobierno», la dictadura de Daniel Ortega y Rosario Murillo ordenó a la militancia de la Juventud Sandinista y el Ministerio de Salud (Minsa) inaugurar el Hospital Primario San Rafael, levantado en una de la seis propiedades robadas al empresario nicaragüense Henry Briceño. La obra tuvo un costo de 2.6 millones de dólares.
El hospital fue construido en la propiedad de más de dos manzanas de terreno que le pertenecen a Briceño en el municipio de San Rafael del Sur, Managua. En dicho sitio, el empresario nicaragüense tenía —hasta antes de ser desterrado junto con toda su familia en diciembre de 2024— su residencia, una bodega y los negocios Campestre El Vivero y Cabañas El Vivero.
El ahora hospital, ubicado en el kilómetro 48.5 de la carretera San Rafael del Sur-Masachapa, cuenta, según la dictadura, con 24 camas y brindará atención en Medicina Interna, Ginecología, Obstetricia, Pediatría y Cirugía General. Además consulta externa, emergencia, hospitalización, labor y parto, laboratorio clínico, imagenología, farmacia y cuarto de procedimientos.
Según medios oficialistas, en el hospital serán atendidas más de 50 comunidades de San Rafael del Sur y pacientes del municipio de Villa El Carmen. En la entrada del centro fue ubicado un rótulo color rosado con el nombre del local.
La inauguración estuvo marcada por proselitismo político, tanto médicos como personal de salud, militantes de la JS y pobladores ondearon banderas del Frente Sandinista de Liberación Nacional.
2.6 millones de dólares y también pagaron supervisión
Documentación oficial revisada por LA PRENSA en el Sistema de Contrataciones Administrativas Electrónicas (Siscae) arroja que el Minsa adjudicó el contrato por construcción del Hospital Primario San Rafael al ingeniero Manuel Salvador Medrano Araica, por un monto de 95.6 millones de córdobas, equivalentes a 2.6 millones de dólares.
El plazo de ejecución de la obra fue de 270 días calendario, indica el contrato firmado por Carlos José Sáenz Torres, ministro por la Ley del Minsa, con fecha 27 de marzo de 2025. Es decir, el local fue inaugurado cinco días después de haberse cumplido el plazo.
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Briceño, en declaraciones a LA PRENSA, refirió que la dictadura en su afán de borrar su legado destruyó todo, «incluso 21 mil plantas cítricas».
A su vez, aseguró que la inauguración del centro hospitalario en su propiedad le causa repudio y demuestra una vez más «el cinismo de Murillo. Robó, destruyó y volvió a construir».


En diciembre de 2024, tras desterrar al empresario Briceño hacia Costa Rica, la dictadura confiscó todos sus bienes, incluyendo seis propiedades en el municipio de San Rafael del Sur, valoradas, según el afectado, en más de un millón y medio de dólares.
Briceño insistió en que la dictadura «pretende borrar la imagen de la oposición —mi persona— del imaginario de la población», no obstante sostiene que «no lo lograrán. La gente de San Rafael del Sur que conoce este criminal actuar contra mi familia, condena en silencio».


Sumado al gasto de la construcción, el Minsa pagó 400 mil córdobas en concepto de supervisión de la obra a la arquitecta Yaoska de la Concepción Parajón Salazar, según consta en documentos publicados en el Siscae.