Los candidatos presidenciales chilenos: Jeannette Jara, de izquierda, y José Antonio Kast, conservador. Rodrigo ARANGUA y EITAN ABRAMOVICH / AFP

Chile escoge presidente el domingo

La segunda vuelta se disputará entre un candidato muy conservador que es el favorito, y una candidata de izquierda que luchó por tomar distancia de la gestión de Gabriel Boric

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Chile define en el balotaje de este domingo su próximo presidente con el ultraderechista José Antonio Kast como amplio favorito frente a la izquierdista Jeannette Jara, tras una campaña marcada por el temor a la delincuencia y el alza de la migración irregular.

Kast, de 59 años, el líder del Partido Republicano promete combatir el crimen a través de la detención y expulsión de casi 340.000 migrantes indocumentados que viven en Chile. Si es electo se convertirá en el presidente más a la derecha desde el fin de la dictadura de Augusto Pinochet en 1990.

Todas las encuestas anticipan su victoria por amplio margen sobre Jara, una militante moderada del Partido Comunista de 51 años, exministra de Trabajo del actual gobierno de Gabriel Boric, que representa una coalición de centro-izquierda afín al oficialismo. 

Temor al crimen violento, inseguridad e inmigración dominan la campaña

Jara venció en primer turno, pero Kast y los demás candidatos de derecha sumaron más del 50% de apoyo con una propuesta en común: enfrentar la delincuencia y expulsar a migrantes irregulares, a quienes culpan del repunte de los delitos y del alza del crimen organizado. 

Aunque Chile es uno de los países más seguros de la región, el crimen y la violencia son la mayor preocupación de los chilenos (63%), según una encuesta de Ipsos de octubre. 

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Los homicidios se han estabilizado en los últimos años, pero aumentaron un 140% en una década: de una tasa de 2,5 casos por cada 100.000 habitantes pasó a 6 en 2024, según el gobierno. 

La media en América Latina es de 15 homicidios, de acuerdo con la ONU. La fiscalía chilena, entretanto, reportó 868 secuestros el año pasado, un 76% más respecto a 2021.

Rafael Urzúa, un arquitecto de 47 años que vive a las afueras de Santiago, afirma que por la inseguridad ya no sale de noche. Votará por Kast.

«Necesitamos orden y seguridad. Sabemos que si seguimos con Jara no habrá ningún cambio, con Kast es un golpe de timón», dice a la AFP.

Desde 2010, la derecha y la izquierda se alternan el poder en Chile en cada elección.

«Escudo fronterizo»

Frente a una población que pide soluciones ya, Kast promete detener y deportar a todos los indocumentados, en su mayoría venezolanos.

Su propuesta de «escudo fronterizo» incluye levantar un muro en la frontera con Bolivia, abrir una zanja y desplegar 3.000 militares para frenar los ingresos.

Kast, que en el pasado ha defendido el legado de Pinochet pero asegura que es un demócrata, promete combatir el crimen con más poder de fuego para la policía y el envío de militares a zonas críticas.

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La fuerte percepción de inseguridad «juega un papel muy importante en política, especialmente en política electoral. La derecha ha sabido instrumentalizar esto para beneficiarse», sostiene Guillaume Long, experto del Centro de estudios económicos y políticos, con sede en Washington.

Esta es la tercera vez que Kast, que se opone al aborto incluso en casos de violación, disputa unas presidenciales.

Hace cuatro años, perdió el balotaje frente a Boric, un exlíder estudiantil que llegó a la presidencia a los 36 años con la promesa de cambiar la Constitución de Pinochet para garantizar un mayor acceso a la salud y educación tras el estallido social de 2019, cuando más de un millón de ciudadanos salieron a las calles.

Pero los dos intentos de reformar la Constitución fracasaron al ser considerados demasiado radicales -la primera vez hacia la izquierda, luego hacia la derecha- y la promesa de una sociedad más equitativa quedó a medias.

Jara critica a Cuba, Venezuela y Nicaragua


Jara es abogada y administradora pública. Una de sus principales promesas es aumentar el salario mínimo a casi 800 dólares, 250 más que el actual.

«Los extranjeros, el crimen organizado y todos esos temas son súper importantes, pero hay cosas más allá de eso», dice Valentina Valenzuela, una estudiante de trabajo social de 20 años que votará por Jara.

El plan de la candidata para la migración es controlar los ingresos por los pasos clandestinos y censar a los indocumentados para identificar a quienes tengan antecedentes penales y expulsarlos.

«No hay candidatura más comprometida que la nuestra con la seguridad: seguridad para combatir el crimen y seguridad para llegar a fin de mes», indicó.

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Los logros que consiguió como ministra, donde impulsó la reducción de la jornada laboral de 45 a 40 horas y una reforma al sistema de pensiones, la encumbraron en política.

Aunque ha tenido roces con la cúpula del Partido Comunista por sus críticas contra Venezuela, Cuba y Nicaragua, su militancia en el PC desde los 14 años le dificultó sumar apoyos.

«Hay un fantasma (de anticomunismo) que siempre acompaña a cualquier candidatura comunista y, efectivamente, le pesó mucho a Jara», dice a la AFP el analista Alejandro Olivares, de la escuela de Gobierno de la Universidad de Chile.

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