Buscando una salida política a la crisis de Venezuela

El diario opositor de Venezuela, El Nacional, publicó este jueves 4 de diciembre un editorial titulado “Una salida política para la tensión venezolana”, que a su vez se refiere al editorial sobre el mismo tema del periódico estadounidense Wall Street Journal (WSJ) del lunes 1 de diciembre.

Ambos editoriales analizan el tenso enfrentamiento de Estados Unidos (EE. UU.) con Venezuela, y personalmente del presidente Donald Trump con el dictador venezolano Nicolás Maduro, planteado en términos militares desde el 19 de agosto pasado.

A partir de esa fecha, EE. UU. desplegó frente a las costas venezolanas del mar Caribe una enorme y poderosa fuerza militar, según Trump, para combatir el tráfico de drogas de Venezuela a EE. UU. Pero, según Maduro y sus aliados, con el propósito real de cambiar el régimen político venezolano mediante presiones extremas, incluyendo una invasión o ataque militar directo.

“Como dos silencios tensos antes de una tormenta, Donald Trump y Nicolás Maduro se miden en Venezuela en un pulso de alto riesgo que inevitablemente dejará un derrotado”, comentó editorialmente el WSJ, según la versión de El Nacional. Y agregó: “Es, en esencia, un juego suma cero. Si Maduro es apartado del poder, Trump podrá cantar victoria; si, por el contrario, el mandatario ilegítimo logra consolidarse pese a la presión, el triunfo será suyo”.

En realidad, a partir de que comenzó el despliegue militar de EE. UU. durante el cual ha hundido a más de veinte supuestas narcolanchas y matado a sus tripulantes, Trump aseguró que el dictador venezolano “tiene sus días contados”. Al mismo tiempo la dirigente opositora, María Corina Machado, desde la clandestinidad comenzó a enviar mensajes a la población de que se prepare para el inminente cambio; y a las fuerzas armadas venezolanas a que no sigan respaldando a la dictadura.

De allí que desde entonces se ha venido esperando una acción militar de EE. UU. contra la dictadura, ya sea “quirúrgica” contra determinados objetivos militares y humanos estratégicos, o una invasión armada de gran magnitud. Aunque, según los expertos, esta alternativa es menos probable por los enormes costos humanos que podría tener.

Quizás por eso, en este mismo período Trump ha dado declaraciones desconcertantes acerca de contactos de él mismo con Maduro, y de propuestas del dictador venezolano para resolver la crisis, con lo que se ha dado a entender que la solución militar no es inevitable.

“A partir de este panorama —asegura El Nacional—, queda clara la verdadera naturaleza del enfrentamiento: no es una estrategia para aliviar la tragedia venezolana, sino un duelo personalista en el que cada movimiento busca bloquear la victoria del otro. Y ello ocurre aun cuando parte de la clase intelectual estadounidense advierte que el régimen de Maduro supone una amenaza para su seguridad nacional y un foco permanente de inestabilidad regional bajo la influencia de Cuba”.

Como es fácil comprender, esta crisis tiene también a los gobiernos y a los opositores de Nicaragua y Cuba en una tensa expectativa, pues cualquiera que sea su desenlace —violento o negociado— influirá de manera directa en la situación y el rumbo de ambas dictaduras.

Pero el tiempo va pasando y la crisis sigue sin ser resuelta. “El problema central —asegura El Nacional— es que ambos permanecen atrapados en un laberinto de incierto desenlace. Maduro no puede ceder sin perderlo todo y Trump no puede retroceder sin admitir derrota. En medio de esa pugna asfixiante quedan los venezolanos, sometidos a una zozobra interminable”.

Explica el medio de información venezolano en el exilio que el que sufre las peores consecuencias de la crisis es el pueblo venezolano, tanto el que permanece en el país como el que está en el exilio, mayormente en EE. UU. “Y mientras se prolongue este juego de estrategias políticas y militares, Venezuela seguirá siendo —como siempre— la gran perdedora”.

Sin embargo, el mismo editorial de El Nacional destaca el hecho de que Trump y Maduro hablaron por teléfono, y observa que “ese simple intercambio revela la existencia de un canal directo entre Washington y Miraflores (el palacio presidencial de Venezuela). Y si existe un canal, existe también la posibilidad de una salida que restaure la libertad sin muertes ni tragedia… Es imperativo, además, abrir un camino político que permita una solución pacífica a la crisis y que haga posible en Venezuela la vida ordenada y sin persecuciones”.

Sin mencionarlo, El Nacional recoge en este editorial el planteamiento que hizo el papa León XIV esta semana, al regresar a Roma después de su viaje pastoral al Medio Oriente: “Parece que existe la posibilidad de que haya alguna actividad, incluso una operación para invadir territorio venezolano. Pero realmente creo que es mejor buscar vías de diálogo, quizás presión, incluida la presión económica, pero buscar otra manera de cambiar, si eso es lo que quieren hacer en Estados Unidos”.

Dicen los analistas que a Trump el tiempo se le está terminando. Que está obligado a tomar una decisión lo más pronto posible, cualquiera que sea. Pero mientras tanto continúa la tensa espera.

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