En el mundo hay actualmente más de un millón de personas presas políticas, según informa el Equipo de Apoyo a Presos Políticos (EAPP), del Congreso Mundial por la Libertad (en inglés, World Liberty Congress), en su Segundo Manual para la Reinserción de Presos Políticos dado a conocer en estos días.
Hasta octubre de este año, del más de un millón de presos políticos solo 77 eran nicaragüenses. Pero esta cantidad ha disminuido después de que en los últimos días la dictadura excarceló a un número indeterminado de ellos, que podrían ser hasta cincuenta.
Lo seguro es que entre los presos políticos que no fueron excarcelados están personas bastante reconocidas, como los diputados indígenas miskitos Brooklyn Rivera y Nancy Enríquez, así como Steadman Fagoth también de la etnia miskita; los militares retirados Carlos Brenes y Víctor Boitano; Manuel Urbina Lara y Jaime Navarrete, entre otros. Así como los hasta hace poco altos miembros del régimen que cayeron en desgracia y son acusados de cometer corrupción no autorizada.
Pero, además, debemos reiterar que los excarcelados, aunque ya no están dentro de la prisión, siguen siendo presos políticos, porque no les han sido restituidos sus libertades personales y derechos humanos.
Aparte de eso, hay que decir que el Segundo Manual para la Reinserción de Presos Políticos que mencionamos arriba ha sido elaborado por dos mujeres venezolanas, Lilian Tintori y Antonieta Mendoza, y una nicaragüense que es Bertha Valle. Las primera son esposa y madre, respectivamente, del famoso exprisionero político de Venezuela ahora exiliado, Leopoldo López; mientras que Bertha Valle es la esposa del también conocido ex preso político nicaragüense, Félix Maradiaga.
Esas tres mujeres son a su vez destacadas activistas defensoras de los derechos humanos y en particular de los presos políticos y exiliados. Ellas protagonizaron intensas campañas internacionales por la libertad de Leopoldo López y Félix Maradiaga, cuando estos estaban en las cárceles de Venezuela y Nicaragua.
Como informó LA PRENSA en su oportunidad, Maradiaga fue elegido recientemente presidente del Congreso Mundial por la Libertad, que tiene entre sus principales objetivos la lucha por la libertad de los presos políticos de todos los países, lo que hace por medio del Equipo de Apoyo a Presos Políticos (EAPP) del que forma parte Bertha Valle.
Según el EAPP, centenares de miles de exprisioneros políticos viven en el exilio y atraviesan procesos de reintegración social en condiciones muy difíciles, que requieren apoyo y solidaridad. De manera que uno de sus objetivos es lograr que la reinserción social de los exiliados, donde quiera que estén, “sea reconocida como un derecho humano fundamental en los marcos de justicia global”.
Señala dicho organismo humanitario que la libertad de los presos políticos apenas comienza cuando salen de la prisión.“La verdadera liberación —señala— es reconstruir tu vida con dignidad, valentía y esperanza”. Y el Manual Para la Reinserción de Presos Políticos “es un puente entre quienes sufrieron y quienes pueden ayudarles a reconstruirse. Es una hoja de ruta escrita con amor y experiencia”.
Debemos mencionar que entre los exprisioneros políticos que ahora son exiliados hay también periodistas. Según el Centro Knight para el Periodismo en las Américas, hay “más de 900 periodistas latinoamericanos en el exilio… y la labor de quienes los apoyan, es particularmente urgente”. De esos más de 900 periodistas latinoamericanos exiliados, unos 300 son nicaragüenses.
Hasta ahora es mínimo el apoyo que han recibido los exiliados, incluyendo los periodistas. Pero de cualquier manera es emocionante, inspirador y esperanzador que haya organizaciones y personas que se dedican a luchar por la libertad de los presos políticos y de conciencia, que son sobre todo los periodistas. Y también para que los que están en sus propios países o en el exilio, se puedan reinsertar en la sociedad con la plena dignidad humana que les corresponde.