Manifestantes en contra del CAFTA protestan frente a la sede donde se celebraba la VII ronda de negociaciones del Tratado de Libre Comercio entre Estados Unidos, Centroamérica y República Dominicana, el 18 de septiembre de 2003. LA PRENSA / ARCHIVO PERSONAL / ÓSCAR NAVARRETE

El tratado que Ortega combatió… y ahora podría perder

Hace 20 años Ortega combatió ferozmente el CAFTA, pero en el poder nunca lo retiró. Hoy, mientras Estados Unidos evalúa expulsar a Nicaragua por violaciones graves, él denuncia una “agresión”.

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En 2003 surgió la iniciativa comercial del DR-Cafta (Dominican Republic–Central America Free Trade Agreement, por sus siglas en inglés), o TLC (Tratado de Libre Comercio entre República Dominicana, Centroamérica y Estados Unidos de América) en español. Se trata de un acuerdo para crear y beneficiar una zona de libre comercio entre los países firmantes. 

Los objetivos fundamentales del Cafta desde su concepción han sido estimular la expansión y diversificación del comercio en la región, eliminar los obstáculos al intercambio comercial y facilitar la circulación transfronteriza de mercancías y servicios. También busca promover condiciones de competencia leal, aumentar sustancialmente las oportunidades de inversión y garantizar el respeto a los derechos de propiedad intelectual. 

Tras la primera ronda de negociaciones, el Cafta debía pasar a su segunda etapa: la aprobación en la Asamblea Nacional con mayoría simple de 47 votos. Sin embargo, surgieron múltiples obstáculos debido a que el presidente Enrique Bolaños no contaba con respaldo parlamentario.

La oposición estaba fragmentada por el control que Arnoldo Alemán tenía sobre el liberalismo, situación que fue aprovechada por el actual dictador Daniel Ortega para bloquear la aprobación del tratado desde el parlamento y, paralelamente, promover protestas y asonadas desde las calles. 

Ortega utilizó a la Coordinadora Social como instrumento de presión. Esta agrupaba cerca de cincuenta organizaciones de origen sandinista encargadas de provocar disturbios con pancartas, morteros y consignas, ondeando banderas sandinistas y del Frente Nacional de los Trabajadores (FNT). 

En Managua, aquellos días se volvieron convulsos. Toda reunión entre el gobierno de Bolaños y la delegación de Estados Unidos era boicoteada por estas organizaciones y turbas dirigidas por Daniel Ortega y Gustavo Porras, quienes llegaron a amenazar con incendiar el país si se aprobaba el DR-Cafta.

Finalmente, el 10 de octubre de 2005, los diputados aprobaron en una sesión de cinco horas el “Decreto de Aprobación del DR-Cafta” con 49 votos a favor y 37 en contra, todos de la bancada del Frente Sandinista (FSLN). 

El 1 de abril de 2006, el DR-Cafta entró en vigor en Nicaragua bajo el gobierno de Bolaños. Sin embargo, irónicamente, fue el gobierno de Ortega —instalado el 10 de enero de 2007— el que más se benefició del tratado. Aferrándose al poder junto a su consorte, condujeron al país a un caos institucional caracterizado por la represión, que culminó en los estallidos de abril de 2018, los cuales dejaron más de 350 nicaragüenses asesinados, además de torturas, encarcelamientos y persecución contra toda persona que criticara al régimen. 

Las condenas internacionales y las sanciones económicas no tardaron en llegar, dirigidas contra la pareja dictatorial y su círculo de poder. Con la llegada de la administración Trump, el escenario económico mundial cambió y Nicaragua no fue la excepción.

Debido a las constantes violaciones a los derechos humanos y libertades públicas, el Gobierno de Estados Unidos ha elevado la presión y, actualmente, se plantea la posibilidad de suspender parcial o totalmente los beneficios comerciales del DR-Cafta, con una alta probabilidad de que esto ocurra antes de que finalice el 2025.

Estudiantes de la Universidad Agraria protestan contra el Cafta en Managua. LA PRENSA / ARCHIVO PERSONAL / ÓSCAR NAVARRETE
Un manifestante anti-Cafta porta un cartel con la fotografía del presidente George Bush durante una protesta en las afueras del Ciprés contra el Tratado de Libre Comercio (TLC). LA PRENSA / ARCHIVO PERSONAL / ÓSCAR NAVARRETE
Simpatizantes sandinistas marchan hacia la Asamblea Nacional para protestar contra la aprobación del DR-Cafta. LA PRENSA / ARCHIVO PERSONAL / ÓSCAR NAVARRETE
Un simpatizante sandinista amenaza con golpear con el palo de una bandera del Frente Nacional de los Trabajadores (FNT) a un policía antimotines durante una protesta anti-Cafta. LA PRENSA / ARCHIVO PERSONAL / ÓSCAR NAVARRETE
Marcha de organizaciones sandinistas instrumentalizadas por el actual dictador Daniel Ortega para boicotear las negociaciones del DR-Cafta entre Estados Unidos y Nicaragua en 2004. LA PRENSA / ARCHIVO PERSONAL / ÓSCAR NAVARRETE
Un campesino participa en las marchas promovidas por el sandinismo para evitar el tratado de libre comercio entre Nicaragua y Estados Unidos. LA PRENSA / ARCHIVO PERSONAL / ÓSCAR NAVARRETE
Simpatizantes sandinistas marchan contra el TLC frente a la Universidad Centroamericana. LA PRENSA / ARCHIVO PERSONAL / ÓSCAR NAVARRETE
Miembros del Frente Nacional de los Trabajadores (FNT) lanzan morteros frente al Ministerio del Trabajo durante una protesta contra el DR-Cafta. LA PRENSA / ARCHIVO PERSONAL / ÓSCAR NAVARRETE
Un sindicalista sandinista del Ministerio de Salud protesta contra el TLC. Ortega no escatimó en mostrar su músculo político para boicotear las negociaciones del Cafta. LA PRENSA / ARCHIVO PERSONAL / ÓSCAR NAVARRETE
La manipulación sandinista se extendió por los sectores más pobres del país, generando caos y asonadas para evitar la aprobación del tratado de libre comercio. LA PRENSA / ARCHIVO PERSONAL / ÓSCAR NAVARRETE
Simpatizantes sandinistas lanzan morteros en dirección al centro de convenciones Crowne Plaza, donde se realizaban las reuniones entre el gobierno de Enrique Bolaños y los representantes de Estados Unidos sobre el Cafta. LA PRENSA / ARCHIVO PERSONAL / ÓSCAR NAVARRETE
El 10 de octubre de 2005 se aprobó el DR-Cafta con 49 votos a favor en la Asamblea Nacional. En la imagen, diputados celebran la decisión. LA PRENSA / ARCHIVO PERSONAL / ÓSCAR NAVARRETE
Sandinistas despliegan una manta anti-Cafta durante una actividad oficial del presidente Enrique Bolaños. LA PRENSA / ARCHIVO PERSONAL / ÓSCAR NAVARRETE
El 2 de octubre de 2003, el representante comercial de Estados Unidos, Robert Zoellick, saluda al presidente Enrique Bolaños durante una conferencia de prensa sobre las negociaciones del Tratado de Libre Comercio (TLC). Zoellick regresó a Nicaragua en 2005 como subsecretario de Estado, advirtiendo que la crisis institucional provocada por Ortega ponía en riesgo la continuidad del Cafta. LA PRENSA / ARCHIVO PERSONAL / ÓSCAR NAVARRETE
Un miembro de UNEN manipula un lanzamortero múltiple durante una protesta en Managua contra el DR-Cafta. LA PRENSA / ARCHIVO PERSONAL / ÓSCAR NAVARRETE
La Prensa Domingo Daniel Ortega Estados Unidos Nicaragua archivo

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