Elecciones hondureñas envueltas en una gran incertidumbre política

Los ciudadanos de Honduras están convocados a votar para elegir autoridades supremas este domingo 30 de noviembre, en medio de una gran incertidumbre política. Aparte de elegir al nuevo presidente (o presidenta) de la República, los hondureños renovarán las 128 bancas del Congreso legislativo y a los 20 representantes ante el Parlamento Centroamericano (Parlacen). Será una elección presidencial sin segunda vuelta y con tres candidaturas principales que llegan con niveles de apoyo bastante parejo.

La incertidumbre no es solo por las expectativas de quién ganará la elección presidencial y cuántos diputados logrará cada partido político, sino también y sobre todo por la presión de un estado de excepción impuesto desde 2022 que mantiene suspendidos derechos fundamentales como la libertad personal, la libertad de circulación y la inviolabilidad del domicilio.

Además, aunque la libertad de prensa no está prohibida ni suspendida formalmente, el régimen izquierdista de Xiomara Castro tiene a los medios de comunicación bajo asedio y los periodistas independientes han sido amenazados hasta por el jefe del Ejército, que los ha calificado como “sicarios de la verdad”. Sobre esta situación el director ejecutivo de la Sociedad Interamericana de Prensa (SIP), Carlos Lauría, dice que en Honduras “hay un patrón de

hostigamiento que incluye acoso judicial, vigilancia digital, presiones administrativas contra medios y periodistas, estigmatización desde los altos mandos militares. Eso sucede (agrega) en un momento, además, en que la ciudadanía necesita información independiente para tomar decisiones fundamentales para su vida”.

Ciertamente, la cobertura de una prensa independiente es una de las mejores garantías ambientales de la transparencia electoral. Pero es tanta la inseguridad en la que trabaja el periodismo hondureño, que algunos medios de comunicación independientes han proveído a sus periodistas de chalecos y cascos antibalas, para que se protejan durante las elecciones.

Con un gobierno izquierdista de Xiomara Castro que es aliado de las dictaduras de Nicaragua, Venezuela y Cuba y mantiene al país en permanente estado de excepción, no hay suficientes garantías de que las elecciones de este domingo serán realmente libres o que se respetarán sus resultados si son desfavorables al partido de gobierno.

Como una referencia a la complejidad del panorama electoral hondureño, el Centro Estratégico Latinoamericano de Geopolítica (Celag) hizo un balance de las diferentes encuestas e informó que los tres principales candidatos presidenciales, Rixi Moncada del partido gobernante, Libre; Salvador

Nasralla, del opositor Partido Liberal; y Nasry Asfura del también opositor Partido Nacional (conservador), “rondan entre el 17 por ciento el 26 por ciento de intención de voto, mientras que la magnitud del electorado indeciso, entre 20 por ciento y 35 por ciento, podría definir el rumbo de la elección. Ganará quien obtenga la mayoría simple.”

Por esa fuerte tensión política, causada también por el hostigamiento gubernamental a miembros del Consejo Nacional Electoral, y las acusaciones encontradas de preparativos de fraude, instituciones de la comunidad democrática internacional como la OEA, Unión Europea, Idea, Human Rights Watch y Transparencia Internacional, ha exhortado al gobierno hondureño a garantizar la transparencia de las elecciones y el respeto a la soberanía popular que se manifieste en las urnas electorales.

Inclusive, líderes democráticos latinoamericanos aconsejaron a los dirigentes de los partidos Liberal y Nacional, que unieran los votos de sus simpatizantes alrededor de un solo candidato (Nasralla o Asfura), para evitar que ocurra en Honduras lo mismo que en Nicaragua en las elecciones de 2006. En aquella ocasión histórica, los dos partidos liberales y democráticos nicaragüenses que juntos sumaban más del cincuenta por ciento de respaldo popular, no quisieron unirse alrededor de un solo candidato (Eduardo Montealegre o José Rizo). El resultado fue que Daniel Ortega ganó con solo el 38 por ciento de los votos, mientras que Montealegre sacó el 29 por ciento y Rizo el 26.21, sumando ambos 55.21 por ciento. Allí y entonces comenzó la gran tragedia política que sufre hasta ahora el pueblo nicaragüense.

Finalmente, como si faltara más tensión, confusión e incertidumbre en las elecciones hondureñas, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, les ha agregado más al llamar a votar por el candidato del Partido Nacional, Nasry Nasfura; y anunciar que indultará a quien fuera presidente de Honduras por ese mismo partido, Juan Orlando Hernández, que guarda prisión en EE. UU. cumpliendo una condena de 45 años que en marzo de 2024 dictó contra él una corte federal de Nueva York, que en un juicio supuestamente impecablemente justo por la buena reputación judicial estadounidense, lo encontró culpable de tráfico de drogas y conspiración para traficar armas de fuego.

Mañana se sabrá a quién favorecerá la insólita pero comprensible intromisión del presidente Trump en las elecciones de este domingo en Honduras.

Editorial elecciones en Honduras Honduras archivo
×

El contenido de LA PRENSA es el resultado de mucho esfuerzo. Te invitamos a compartirlo y así contribuís a mantener vivo el periodismo independiente en Nicaragua.

Comparte nuestro enlace:

Si aún no sos suscriptor, te invitamos a suscribirte aquí