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María, de 52 años, vive en San Francisco, California, y en las últimas semanas se enteró cómo a un migrante que trabajaba en un autolavado lo detuvo el Servicio de Inmigración y Control de Aduanas de los Estados Unidos (ICE) en medio de las redadas que ejecutan en dicho estado.
«Estoy viviendo el día a día con miedo, porque no sabemos cuándo y dónde saldrán los de ICE», cuenta la mujer nicaragüense que es madre de dos niños.
Martha, quien tiene más de 40 años de vivir en Estados Unidos, confirma lo anterior al compartir que al restaurante nicaragüense al que va «la clientela ha bajado» y que incluso «las muchachas (que trabajan ahí) me platican que tienen miedo».
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El experto en leyes migratorias y activista, Ronmell López, subraya que en la actualidad hay operativos activos en distintas ciudades del país, incluyendo California.
«Aunque oficialmente se habla de un enfoque en personas con antecedentes, en la práctica también se han detenido personas sin condenas ni delitos, e incluso ciudadanos estadounidenses de ascendencia latina», indica.
Ambiente de temor en la comunidad
López asegura que el aumento de personas bajo custodia migratoria confirma que estos operativos forman parte de una estrategia más amplia, lo que «ha generado un ambiente de temor en la comunidad: muchas personas han dejado de salir como antes, evitan tiendas y espacios públicos, y realizan actividades cotidianas con mayor cautela».
Indica que esa situación ya ha tenido un «impacto económico visible porque algunos negocios han cerrado temporalmente o han visto una reducción significativa de clientes».
Desde su experiencia acompañando a la diáspora nicaragüense y a migrantes señala que «he sido testigo de casos de personas conocidas que desaparecieron repentinamente, hasta que se confirmó que habían sido deportadas».
Añade que lo anterior «refleja la intensidad y el alcance de estos operativos en la vida diaria de la comunidad migrante».
Comparte que un conocido nicaragüense sufrió una ponchadura de la llanta de su vehículo en la carretera y, aun teniendo su caso de asilo pendiente y todos sus documentos en regla, «fue detenido por agentes migratorios».
Además, afirma que ahora «los jueces están negando cada día un número mayor de solicitudes de asilo, lo que agrava la sensación de vulnerabilidad entre quienes buscan protección en el país».