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Martha Alvarado, madre nicaragüense exiliada en Estados Unidos vive un doble drama. Sus dos hijos Melkissedex Antonio López, de 33 años, un excarcelado político de la dictadura de Daniel Ortega y Rosario Murillo, y su hermano, de 26 años, fueron detenidos el 10 de noviembre por las autoridades estadounidenses, pese a contar, según asegura, con documentos legales y un proceso de asilo en curso.
Actualmente ambos se encuentran bajo custodia de Servicio de Inmigración y Control de Aduanas de los Estados Unidos (ICE) en la Instalación Correccional North Lake en Michigan. López, estuvo 386 días secuestrado por parte de la dictadura desde el 12 de diciembre de 2018 que fue detenido.
El joven nicaragüense fue excarcelado por el régimen orteguista en diciembre de 2019, junto a un grupo de más de 90 presos políticos. Un año después, ante la brutal persecución que sufría se vio obligado a migrar de manera irregular a Estados Unidos, pasando por los países centroamericanos, México y posteriormente se entregó en EE. UU.
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«Mi hijo salió huyendo de Nicaragua, porque la Policía allanó su casa. Llegó a México donde estuvo trabajando cinco meses para poder llegar aquí a EE. UU., se entregó a las autoridades y le dieron sus documentos», contó la progenitora.
Después, como el asedio se extendió hasta los padres del joven, tuvieron que vender lo poco que tenían para migrar y reencontrarse en EE. UU. «Aquí, su padre y yo nos juntamos con él, que siempre ha trabajado en construcción, él es ingeniero civil y siempre ha luchado por sacar adelante a sus cuatro hijos en Nicaragua», refirió la madre.

Una vez que ambos lograron estabilizarse y tener sus documentos, comenzaron a trabajar con la intención de mandar a traer a sus dos hijos en Nicaragua. «Seguimos luchando para sacar a nuestros dos hijos, se abrió el parole humanitario, y una venezolana que trabajaba conmigo me ayudó a pedirlos y traerlos, ya me sentía un poco más tranquila», dijo la mujer.
La detención y entrega a ICE
Esa tranquilidad se esfumó cuando se dio cuenta que sus dos hijos habían sido detenidos y entregados a ICE cuando regresaban de trabajar de Cantón, Michigan.
«Cuando salieron de trabajar, ellos se detuvieron porque escucharon un ruido en la llanta del carro, y en eso se les paró atrás una patrulla de la Policía, les pidió sus documentos, ellos se los dieron porque sí andan documentos. Mi hijo excarcelado anda su ID de Minnesota, su permiso de trabajo y licencia, y mi otro hijo también, pero los oficiales les dijeron que estaban detenidos», describió la mujer.
La progenitora contó que sus hijos no se opusieron a quedar detenidos, pero al día siguiente fueron trasladados en un bus y entregados a ICE en Detroit.
«No hay motivos de su detención, mis hijos están desesperados, uno de ellos —el que vino con parole—, ya firmó su autodeportación porque les dijo a los oficiales que no quería estar ahí que mejor lo regresaran a su país», señaló.
El hijo de la nicaragüense que vino con parole hace ocho meses hizo su petición de asilo, fue llamado para completar sus exámenes biométricos, y cuenta con sus documentos en regla.
Teme deportación y represalias contra su hijo excarcelado
La progenitora asegura que como familia temen que su hijo, el excarcelado político, sea deportado a Nicaragua u Honduras. «Estoy casi segura que llegando ahí lo agarran. No he oído un solo caso de un preso político que regrese y no lo detengan. En Nicaragua mi hijo estuvo preso 1 año y seis meses», expresó la mujer.
La madre denunció además que el abogado migratorio que llevaba el caso de su hijo excarcelado desde hace tres años habría recibido más de US$5,000 en pagos, pero ahora exige US$1,500 adicionales para continuar la defensa, pese a que el detenido no puede trabajar.
«Yo llamé al abogado que le lleva el caso de asilo a mi hijo y le dije que lo tiene ICE, y que él lo nombró como su representante, y lo que me pidió es $1,500 y ¿cómo le va a dar dinero? Yo gano lavando trastes, le dije que le iba a pagar de $500 en $500, pero no me ha contestado», reclamó.
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Hasta ahora no han recibido respuesta legal ni información clara del centro de detención y solo mantienen contacto telefónico esporádico. «Yo no puedo ver a mis hijos, no puedo llevarles nada. Allá en Nicaragua yo me le he plantado a la Policía afuera, y ellos me permitían verlo y darle comida, ropa, pero aquí nada, no se puede nada», reprochó la mujer.
El excarcelado político tenía programada Corte para el próximo 26 de febrero de 2026, pero por encontrarse bajo custodia de ICE, «le dijeron que le van adelantar la Corte, pero no nos han dicho la fecha. Él está desesperado porque no puede estar tanto tiempo preso por sus hijos, es el único sustento para ellos».
Ante dicho panorama, la mujer pidió a las autoridades estadounidenses «permitir que mi hijo espere su Corte en libertad, él no es delincuente». También compartió que la situación ha generado secuelas psicológicas en otro de los hermanos, quien permanece en Estados Unidos con la madre.
«Mi hijo está en pánico. Ya no quiere ni salir, mucho menos conducir», lamentó.