La jurista argentina Florencia Giménez Lazcano, experta en derecho a la información y libertad de prensa, explica que “un país sin libertad de expresión, sin un periodismo crítico, corre el riesgo de sumirse en la oscuridad de la desinformación, la opresión y el retroceso democrático”.
Pero ese país no es imaginario. Existe realmente, y es Nicaragua (como también Cuba y Venezuela), donde no existe la libertad de prensa y de expresión, no hay periódicos impresos ni otros medios de información independientes. Y casi todos los periodistas que no se someten al poder estatal están en el exilio, porque en su patria no pueden vivir ni ejercer su profesión libremente.
Sobre la falta absoluta de libertad de prensa en Nicaragua y la represión al periodismo independiente por parte de la dictadura totalitaria de Daniel Ortega y Rosario Murillo, habló el gerente general de LA PRENSA, Juan Lorenzo Holmann Chamorro, en una reciente actividad de la Sociedad Interamericana de Prensa (SIP) contra la impunidad de los crímenes de los que son víctimas los periodistas autónomos.
En su presentación ante la SIP, que fue publicada este martes 25 de noviembre en la sección de opinión de LA PRENSA, nuestro gerente general denuncia la impunidad de los crímenes contra los periodistas, de los cuales él mismo ha sido una víctima personal. Sin embargo, declara vigorosamente que por eso “no vamos a callar, que callar nunca debe ser la opción”.
Representando el sentir y la voluntad de los periodistas y personas ligadas al periodismo que han sufrido y sufren la represión de los enemigos de la libertad de prensa, Holmann Chamorro señala que la lucha contra la impunidad de los crímenes contra los periodistas es “una jornada de memoria, de compromiso y también de fe y esperanza… Fe y esperanza en que la verdad, por difícil que sea, siempre encuentra un camino a la luz. Fe y esperanza en que la justicia, aunque tarde, siempre debe llegar. Fe y esperanza en que la libertad, aun en los momentos más oscuros, termina por imponerse”.
Eso es cierto e incontrovertible. La dictadura, que ha arrasado todos los derechos y las libertades individuales y colectivas de los nicaragüenses, no va a durar para siempre. La dictadura somocista duró más de cuarenta años, pero finalmente cayó, abatida por la insurrección popular armada conducida por el FSLN. La primera dictadura sandinista, que sustituyó a la somocista y sometió al país en los años ochenta del siglo pasado, se impuso a sangre durante diez años, pero también terminó derrotada por el voto popular, en las urnas electorales. Y la actual y segunda dictadura sandinista, que ha sido peor que las dos anteriores, también terminará. No podemos saber cómo, ni cuándo, pero seguramente caerá.
Es cuestión de fe y esperanza, como ha dicho Juan Lorenzo Holmann Chamorro, pero también de lucha y resistencia democrática. Y del inevitable curso de la historia que, aunque a veces parezca estacionarse e incluso retroceder, inexorablemente siempre avanza hacia adelante.
En ese sentido, la lucha por ejercer el periodismo independiente dentro del país es parte sustancial de la lucha por la libertad política, por la democracia, por el Estado de derecho y la construcción de una sociedad más justa en Nicaragua.
Finalmente, digámoslo con las palabras de Pedro Joaquín Chamorro Cardenal, el Director Mártir de LA PRENSA de este indomable Diario de los Nicaragüenses que dentro de muy poco tiempo cumplirá cien años, un siglo de luchas por la verdad, la justicia, la libertad y la democracia:
“Tenemos que luchar, y vamos a seguir luchando –escribió el doctor Chamorro Cardenal–. Tenemos que luchar y que vencer, para que una nueva república, limpia de jueces que han borrado de su corazón toda idea de justicia, y ausente de torturadores, surja un día de estos nuevamente grande y libre, como el día en que echó a los filibusteros de su suelo”.