Según el medio británico BBC News Mundo, la propuesta de 28 puntos de Estados Unidos (EE. UU.) para poner fin a la guerra en Ucrania, que ya dura casi cuatro años, ha puesto a los ucranianos entre la espada y la pared.
La propuesta de EE. UU. fue respaldada por Rusia, la potencia agresora contra Ucrania, porque le es claramente favorable pues gracias a ella ganaría la guerra inmediatamente, en la mesa y no en el campo de batalla. Además, el presidente estadounidense Donald Trump le dio al líder ucraniano Volodímir Zelensky, como plazo para aceptar la propuesta, hasta el 27 de noviembre que irónicamente será el Día de Acción de Gracias.
La propuesta de paz de EE. UU. ignora por completo a la Unión Europea (UE), a pesar de que la guerra es en territorio de Europa y los países de la Unión están involucrados en el conflicto, aunque sin participar directamente en las batallas.
Pero sobre todo la propuesta es durísima contra Ucrania, el país agredido por ser más débil y por el empeño de su pueblo en ser libre y avanzar por el camino de la occidentalización democrática. La aceptación del plan de paz de EE. UU. significaría prácticamente la rendición de Ucrania, aunque no lo diga así.
En realidad, según el susodicho plan, la agresión militar rusa terminaría inmediatamente, a cambio de que los territorios ucranianos ocupados por el ejército invasor (más o menos el veinte por ciento de la extensión de Ucrania) queden como parte de Rusia.
Además, Ucrania cedería su derecho de independencia política, pues solo podrá ser parte de la Unión Europea con las restricciones que disponga Rusia, y le quedará absolutamente prohibido ingresar a la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN).
Realmente Ucrania está entre la espada y la pared, como dice BBC News Mundo, porque si rechaza las condiciones del plan de Estados Unidos quedaría sin su respaldo militar, que, aunque ha sido reducido por el presidente Trump, es vital para impedir que Rusia gane la guerra militarmente.
El presidente de Ucrania, Volodímir Zelensky, es consciente de la situación de amenaza existencial en la que el plan de EE. UU. ha puesto su país. El viernes pasado dirigió un discurso a la nación en el que con dramática franqueza, pero clara comprensión de la real politik, reconoció que Ucrania afronta uno de los momentos más difíciles de toda su historia, obligado a elegir, dijo, entre «perder su dignidad nacional o a su socio militar clave” que es EE. UU. Pues no otra cosa significaría aceptar que Rusia se apodere de los extensos territorios ucranianos que ha ocupado mediante la guerra, y que podrían ser más todavía si la Unión Europea (UE) no se involucra directamente en la guerra.
Decimos esto, porque la verdad es que la situación de vida o muerte en que se encuentra Ucrania pudo haberse evitado si la UE se hubiera involucrado directamente en la guerra, al lado de Ucrania, no solo apoyándola con armas, inteligencia y dinero, sino con la participación de sus ejércitos en las operaciones militares.
Si Rusia no ha podido derrotar a Ucrania después de casi cuatro años de guerra total, mucho menos que lo hubiera podido hacer contra la UE. Sin embargo, el autócrata ruso Vladímir Putin amenazó con utilizar sus armas atómicas y la Europa democrática cedió ante el chantaje nuclear.
Cabe mencionar, finalmente que el Estado de Nicaragua, representado internacionalmente por la dictadura sandinista de Daniel Ortega y Rosario Murillo, se adelantó a reconocer como parte de Rusia los territorios ucranianos ocupados mediante la guerra de agresión. Solo Nicaragua y Corea del Norte han hecho semejante barbaridad.
Ese reconocimiento es una abominación y una grosera violación del derecho internacional y la Carta de las Naciones, pero si finalmente prevalece el plan de EE. UU. resultará que la dictadura de Nicaragua estaba en la posición correcta, no de acuerdo con el derecho internacional sino con la real politik de las grandes potencias. ¡Qué bochorno!