Norma Helena Gadea era símbolo de ternura, paz, amor y vida a través de su canto y melodiosa voz. LA PRENSA / ARCHIVO PERSONAL ÓSCAR NAVARRETE

La pajarita de la paz emprende su último vuelo

Norma Helena cantó a la patria, a la mujer, al amor y a la vida. Hoy su canto trasciende el tiempo y sigue resonando más allá del sol.

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En 1978, Nicaragua vivía los últimos meses de la guerra contra la dictadura de Anastasio Somoza Debayle. Todo lo que oliera a insurrección o levantamiento de masas era considerado un acto criminal por el dictador, y la música no escapaba de esa censura.

En aquel tiempo, en radio Mi Preferida se transmitía a las 4:00 de la tarde un programa llamado Preferidas del Pueblo, donde sonaba música testimonial y revolucionaria de cantautores y grupos internacionales como Los Guaraguao, Inti Illimani, Víctor Jara y Alí Primera, además de los hermanos Mejía Godoy. 

Fue en ese programa, Preferidas del Pueblo, donde escuché por primera vez a Norma Helena Gadea, con su melodiosa voz interpretando el tema Flor de pino, del cantautor nacional Carlos Mejía Godoy. Esa canción formaba parte de su primer álbum, Flor de Pino, que comenzó a difundirse también en Radio Corporación, dirigida por su tío Fabio Gadea Mantilla. 

La canción es una metáfora del romance entre el general Sandino y su esposa Blanca Arauz, pero para la dictadura somocista resultaba sediciosa y subversiva. Desde entonces, la dulce y potente voz de Norma Helena Gadea conquistó a Nicaragua y al mundo con sus bellas interpretaciones, uniéndose al coro de grandes voces femeninas latinoamericanas como Chavela Vargas y Mercedes Sosa. 

Norma Helena creció artísticamente en una época en que la música testimonial era una herramienta de protesta contra las dictaduras latinoamericanas. Ese género fue el hilo conductor de su carrera musical, aunque también le cantó al amor, a la paz y a la vida misma. 

Recuerdo cuando grabó una versión magistral de la canción Guerreros del amor, del famoso dúo Guardabarranco. Aquella pieza, nacida en plena guerra civil durante la década de los ochenta, tuvo un videoclip filmado en los estudios de la Empresa Nicaragüense de Grabaciones Culturales (Enigrac).

El video narraba la historia de un joven recluta del Servicio Militar obligatorio que iba a la guerra, alternando imágenes con zoom in a Norma Helena y zoom out al muchacho que la escuchaba desde el estudio, entre escenas de los jóvenes combatientes en las montañas del norte de Nicaragua. 

La música de Norma Helena también defendió el derecho de la mujer, cantó a la paz, al amor, a la Purísima Concepción de María y a su amada Nicaragua. Su trayectoria artística es vasta y su legado, incalculable. Recientemente partió de este mundo, pero su voz permanecerá viva, resonando en nuestros corazones. Ahora, Norma Helena nos canta más allá del sol. 

Portada de su primer álbum, Flor de Pino, publicado en 1978. LA PRENSA / ARCHIVO REDES
Norma Helena, junto a otros músicos, celebra con cantos el derrocamiento del dictador Anastasio Somoza el 19 de julio de 1979. LA PRENSA / RICHARD CROSS
Interpretando la canción Cuando venga la paz, del cantautor Carlos Mejía Godoy, en los primeros meses de la Revolución Sandinista. LA PRENSA / ARCHIVO REDES
Con su hija Candelaria Rivera en los estudios de Enigrac. LA PRENSA / ARCHIVO PERSONAL ÓSCAR NAVARRETE
Candelaria Rivera, única hija de Norma Helena Gadea, fue su inspiración de amor y ternura maternal. LA PRENSA / ARCHIVO PERSONAL ÓSCAR NAVARRETE
Durante la filmación del videoclip Guerreros del amor en los estudios de Enigrac, en 1988. LA PRENSA / ARCHIVO PERSONAL ÓSCAR NAVARRETE
Norma Helena le cantó a la revolución, pero también a los derechos de la mujer, a la paz, al amor y a la vida misma. LA PRENSA / ARCHIVO PERSONAL ÓSCAR NAVARRETE
Con Eduardo Araica, Norma Helena hizo duetos y múltiples presentaciones musicales en todo el país y en el extranjero. LA PRENSA / ÓSCAR NAVARRETE
Las presentaciones de Norma Helena eran un deleite artístico y cultural. Su herencia musical perdurará a través del tiempo como una de las máximas exponentes del pentagrama nacional. LA PRENSA / ÓSCAR NAVARRETE
Norma Helena sorteó siempre las dificultades de la vida. Cuando no estaba en el escenario, dedicaba su tiempo a uno de sus emprendimientos favoritos: la elaboración de sus famosas sopas. LA PRENSA / ARCHIVO REDES
Norma Helena y Juan Solórzano durante el Teletón de 2017. LA PRENSA / ÓSCAR NAVARRETE
Con Luis Enrique Mejía Godoy en 2014, cantando durante la peregrinación en honor al padre Odorico D’Andrea, en San Rafael del Norte. LA PRENSA / ÓSCAR NAVARRETE
Norma Helena brinda un concierto de Navidad en la Catedral Metropolitana, acompañada musicalmente por la Camerata Bach. LA PRENSA / ARCHIVO PERSONAL ÓSCAR NAVARRETE
Durante la preparación de sus famosas sopas. Además de ser una gran cantautora, Norma Helena tenía una excelente sazón. LA PRENSA / ARCHIVO REDES
El último adiós a Norma Helena duró tres días. Tras sus honras fúnebres, fue sepultada en el cementerio de su natal Ocotal. LA PRENSA / ARCHIVO REDES
La Prensa Domingo Nicaragua Norma Helena Gadea archivo

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