Mediocre Cumbre de la Celac con la Unión Europea en Colombia 

El recién pasado domingo 9 de noviembre se realizó en Santa Marta, Colombia, la IV Cumbre de la Comunidad de Estados de América Latina y el Caribe (Celac) con la Unión Europea. A todas luces, esta ha sido la más deslucida Cumbre Celac-UE desde que comenzaron a realizarse en 2011, al parecer y en parte por el dudoso liderazgo del presidente izquierdista de Colombia, Gustavo Petro, presidente pro témpore del evento intergubernamental bicontinental. 

Solo 7 jefes de Estado y de gobierno se hicieron presentes en la IV Cumbre, de los 60 que debían participar: 33 de América Latina y el Caribe, y 27 de Europa. La Cumbre fue programada para dos días, pero se realizó apresuradamente en una sola jornada. Además aprobó un documento retórico de 52 puntos carente de validez, pues sus propias reglas establecen que los acuerdos deben tomarse por unanimidad o consenso, y varios gobiernos entre ellos el de Nicaragua no aprobaron la resolución. 

La Comunidad de Estados de América Latina y el Caribe (Celac) fue constituida hace 14 años, en Caracas, Venezuela, por iniciativa de algunos presidentes regionalistas de derecha e izquierda, entre ellos el de México (era Felipe Calderón) y el dictador comunista de Cuba, Raúl Castro. 

Precisamente Raúl Castro definió a la Celac como “un nuevo organismo que deberá caracterizarse por el respeto a la diversidad cultural, a las distintas dimensiones geográficas y económicas, al sistema político que cada país adopte, a la disparidad de riquezas naturales y al diferente desarrollo social”. 

En otras palabras, que a diferencia de la Organización de Estados Americanos (OEA) que establece el compromiso de sus miembros con la libertad, la democracia, el Estado de derecho y el respeto a los derechos humanos, en la Celac tienen cabida lo mismo democracias respetables como las de Uruguay y Costa Rica, que tiranías y dictaduras despreciables como las de Cuba, Venezuela y Nicaragua. 

Uno de los propósitos explícitos de los fundadores de la Celac fue excluir a Estados Unidos (EE. UU.) y Canadá —países grandes que son parte de América, pero no latinoamericanos ni caribeños—. El objetivo era sin duda contraponer a la Celac con la OEA, en la que participan EE. UU. y Canadá, pero sin renunciar a los beneficios que producen las relaciones con esos dos países norteamericanos, en el marco de la OEA o fuera de él.   

La Primera Cumbre Celac-UE tuvo lugar en Chile, en enero de 2013, cuando se reunieron todos los jefes de Estado y de gobierno de los países pertenecientes a dicha entidad intergubernamental bicontinental. Desde entonces se han hecho tres cumbres más, incluyendo la IV que fue el domingo recién pasado en la ciudad colombiana de Santa Marta, bajo el liderazgo del presidente de Colombia, Gustavo Petro. 

Decimos que la IV Cumbre Celac-UE fue deslucida, o mediocre, por la escasa presencia de jefes de Estado y gobierno latinoamericano; y ni siquiera asistió la presidenta de la Unión Europea, Úrsula von der Leyen, a pesar de que había viajado al vecino Brasil para participar en la Cumbre contra el cambio climático. 

Los expertos en política internacional y geopolítica aseguran que los problemas de incompetencia de organismos regionales como la Celac y la misma OEA, son parte de la crisis general del sistema multilateral de relaciones internacionales. Aseguran que los organismos internacionales, universales y regionales, parecen haberse agotado y se muestran impotentes para resolver los problemas contemporáneos de interés común.  

Es una penosa situación, aseguran, en la que “los gobiernos, más los totalitarios, aquellos que violan los derechos humanos e irrespetan el derecho internacional, parecen gozar de una impunidad total ante la ineficiencia del sistema y la inefectividad de las decisiones de la comunidad internacional”.  

Nicaragua, Venezuela y Cuba son una muestra clara de esa penosa crisis del actual sistema de relaciones internacionales o intergubernamentales de la que hablan los expertos. 

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