Este martes 4 de noviembre fue día de elecciones en algunos estados de Estados Unidos (EE. UU.), y en la ciudad de Nueva York, en las que el Partido Demócrata derrotó al Partido Republicano que, con el presidente Donald Trump a la cabeza, está en el poder desde enero del presente año.
Los demócratas se mostraron eufóricos con esta victoria electoral parcial. Es evidente que han recuperado la confianza en ellos mismos y en sus electores, después de la apabullante derrota que les infligieron sus rivales republicanos en las elecciones presidenciales y legislativas de noviembre del año pasado.
Observadores no partidistas y analistas objetivos opinan que la victoria electoral demócrata representa un revés político para el presidente Trump. Y que ha sido una muestra de rechazo, si no a todas por lo menos a algunas de las principales medidas gubernamentales que el primer mandatario ha venido ejecutando desde hace diez meses.
Sin embargo, los partidarios del presidente Trump —él mismo en su red social personal— aseguran que esos resultados desfavorables al Partido Republicano no pueden entenderse como una derrota para él pues su nombre no figuraba en las boletas electorales.
A pesar de eso, los expertos explican que en EE. UU. las elecciones parciales o de medio tiempo sirven no solo para elegir funcionarios sino también para medir la opinión de la gente, favorable o desfavorable al gobierno. En este sentido es útil recordar que hace apenas un par de semanas, en Argentina el partido del presidente Javier Milei, La Libertad Avanza (LLA), ganó ampliamente las elecciones legislativas parciales. Por supuesto que el nombre de Milei no estaba en las boletas electorales, pero sus partidarios y él mismo aseguraron que el triunfo electoral de LLA fue una clara demostración de respaldo a las políticas gubernamentales.
La verdad y lo más importante es que, como nos ha dicho en privado una persona conocedora de la política estadounidense, la victoria demócrata del martes 4 de noviembre no ha sido una sorpresa. “De hecho —nos dice—, dentro de sus imperfecciones es la maravilla de la democracia estadounidense. En general cuando un republicano gana las presidenciales, el partido contrario recupera terreno en las elecciones estatales y en lasmidterm (de medio tiempo) del Congreso. Históricamente ha sido el balance que ha tenido este gran país y que ha sustentado su democracia”.
Por otra parte, según los medios de comunicación de EE. UU., lo más impactante de las elecciones parciales de este martes 4 de noviembre fue el triunfo de Zohran Mamdani como nuevo alcalde de la ciudad de Nueva York.
Mamdani, de 34 años, es un inmigrante nacido en Uganda, África, que llegó a EE. UU. cuando tenía 7 años y adquirió la ciudadanía estadounidense apenas en 2018. Es musulmán y “demócrata socialista” autoproclamado, y como tal propuso un programa de reformas sociales que según los expertos será muy difícil que las pueda realizar. Sin embargo, la gente más radical de la derecha lo califica como un terrible y peligroso monstruo comunista.
Se trata obviamente de una exageración. Lo que Mamdani ha propuesto es crear un sistema gratuito de transporte colectivo, congelar los alquileres de viviendas para un millón de inquilinos, establecer un sistema de cuidado infantil universal también gratuito, instalar una red de tiendas de propiedad municipal de comestibles a bajos precios, y para financiar todo eso gravar con más impuestos a las empresas y las personas ricas.
Según los conocedores de la realidad de EE. UU., aparte de que será muy difícil que Mamdani logre realizar esos proyectos y cumplir sus promesas, aunque lo lograra no pondría en peligro el sistema de vida, la economía y la institucionalidad política estadunidense, ni siquiera la de Nueva York. Y advierten que en la realidad son otras las amenazas que hay actualmente a las libertades y la democracia estadounidense.