La 12ª Cumbre de las Américas, programada para celebrarse los días 4 y 5 del próximo mes de diciembre en República Dominicana, fue pospuesta por el gobierno de este país que debía ser la sede del evento.
El gobierno dominicano informó este lunes 3 de noviembre que la reunión de alto nivel de los gobernantes de las Américas ha sido pospuesta por “las profundas divergencias que actualmente dificultan un diálogo productivo en las Américas”. Y añade que es también por “el impacto causado por los recientes eventos climáticos que han afectado gravemente a varios países del Caribe”.
En realidad, lo que motiva la cancelación de la 12ª Cumbre de las Américas son las divergencias irreconciliables entre los diversos gobernantes, agravadas en las últimas semanas y días. Los estragos causados por los huracanes y en particular el Melissa, más bien tendría que haber sido mayor motivo para realizar la Cumbre y que al más alto nivel se acordara el aporte de recursos necesarios para ayudar a los países damnificados.
La Cumbre de las Américas fue instituida en 1994 por iniciativa del presidente de Estados Unidos (EE. UU.), Bill Clinton, y se reunió por primera vez en Miami. Aquellos eran años de avance de la democracia en las Américas, pues con la excepción de Cuba donde impera desde 1959 una tiranía comunista, en los demás países de América Latina y el Caribe estaba floreciendo la libertad.
En Nicaragua, al ser derrotada la dictadura revolucionaria sandinista en las elecciones del 25 de febrero de 1990, transcurría un proceso de transición democrática que era muy complicado, pero al mismo tiempo exitoso, conducido por la presidenta Violeta Barrios de Chamorro. De manera que ella personalmente participó en la primera Cumbre de las Américas realizada en diciembre de 1994.
En el contexto de aquellos años promisorios de democratización, el gobierno de EE. UU. tuvo la iniciativa y asumió la responsabilidad de convocar a todos los gobernantes de las Américas, “para tratar asuntos políticos compartidos, afirmar valores comunes y comprometerse a acciones concertadas a nivel nacional y regional con el fin de hacer frente a desafíos presentes y futuros que enfrenta el continente”.
Pero al poco tiempo la democracia comenzó a retroceder frente al surgimiento de nuevas formas de autoritarismo. En el mismo año de 1994, en Venezuela el coronel golpista Hugo Chávez, quien estaba encarcelado por haber encabezado un sangriento intento de golpe de Estado, fue dejado en libertad por el gobierno de Rafael Caldera en un imprudente acto de clemencia mal entendida. Poco tiempo después, Chávez tomó el poder por la vía electoral y comenzó a establecer una dictadura que bajo el liderazgo del usurpador Nicolás Maduro sigue hasta ahora oprimiendo al pueblo venezolano.
Hugo Chávez, en contubernio con Fidel Castro y Lula da Silva, y financiado con recursos de la venta del petróleo venezolano, crearon en 2004 la Alianza Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América (Alba), con el objetivo de contrarrestar a la Cumbre de las Américas. La cual, ya en su IV Cumbre celebrada en noviembre de 2005 en Mar del Plata, Argentina, que tenía la intención de crear la Alianza de Libre Comercio de las Américas (ALCA), fue saboteada por el Alba que repartía dinero y petróleo a muchos gobiernos de América Latina y el Caribe. Hasta que Venezuela se hundió en una profunda crisis económica y el Alba también cayó en la irrelevancia.
Sin embargo, la democracia no ha recuperado el terreno perdido en el hemisferio. Por eso decimos que la 12ª Cumbre de las Américas ha sido aplazada, no solo en el sentido de su posposición sino también en el de no haber cumplido sus objetivos originales. Y por tanto no ha obtenido buenas notas.
La verdad es que los gobiernos de las Américas no tienen valores compartidos ni objetivos políticos comunes. Son muchas más las razones que los dividen que aquellas que podrían unirlos. Y por eso ni la Cumbre de las Américas ni el Alba pueden cumplir los objetivos que se propusieron sus promotores.