Las Zona Económicas Especiales en Nicaragua 

Los codictadores de Nicaragua, Daniel Ortega y Rosario Murillo, presentaron ante su órgano legislativo un proyecto de ley para crear las Zonas Económicas Especiales (ZEE) de la Franja y la Ruta. 

En realidad dicha ley ya está aprobada porque quienes deciden son los mismos codictadores. La presentación de la ley ante el órgano legislativo de la dictadura es solo una simulación de que en Nicaragua las leyes se discuten en otro poder del Estado antes de ser aprobadas, como se hace en los países normales. 

Algunas personas comentan que la dictadura ha decidido crear las Zonas Económicas Especiales (ZEE) ante la probabilidad de que Nicaragua sea suspendida o excluida del tratado de libre comercio DR-Cafta, por las violaciones a los derechos laborales, empresariales y humanos en general. 

Sin embargo, la creación de las ZEE  no está relacionada con eso. El régimen planea crearlas por su inserción en la órbita de influencia económica y política de China. Autorizar su creación era solo cuestión de tiempo a partir de que en 2023 la dictadura pactó un Tratado de Libre Comercio de Nicaragua con China, que está en vigor desde el 1 de enero de 2024. De hecho, todas las cláusulas de ese Tratado (ampliadas y adecuadas al interés de conseguir inversiones y hacer negocios con otros países), están contenidas en la Ley Creadora de las ZEE que ha presentado la dictadura.  

Además, como ha recordado LA PRENSA en su edición de este jueves 30 de octubre, “el artículo 161 de la Constitución que entró en vigencia en febrero pasado contempla que para administrar el territorio nacional, lo dividirán en departamentos, regiones autónomas de la Costa Caribe y regímenes especiales de desarrollo”. O sea que la creación de las ZEE ya estaba prevista inclusive constitucionalmente. 

Asimismo, como también ha informado LA PRENSA, “las ZEE no son una novedad en la region. Muchos países de América Latina ya las tienen y en Centroamérica existen en Guatemala, El Salvador, Costa Rica y Panamá”. Más todavía, organismos internacionales aseguran que en la actualidad existen 4,300 ZEE en todo el mundo que representan la participación en por lo menos el 20 por ciento del comercio mundial.   

Las ZEE son parte fundamental del proyecto geopolítico mundial de China llamado Iniciativa de la Franja y la Ruta que fue lanzado en 2013 por la gran potencia asiática comunista que está disputando con Estados Unidos la hegemonía mundial.  

En teoría se trata de “una estrategia de desarrollo de infraestructura global y cooperación internacional que propone un nuevo concepto para las relaciones internacionales basado en la idea de negociar, construir y compartir juntos, a partir del libre comercio entre naciones, con el fin de crear un orden basado en la prosperidad y la estabilidad, tomando como modelo las relaciones establecidas entre Oriente y Occidente en la era de la histórica Ruta de la Seda”. 

La Ruta de la Seda existió desde el siglo II antes de Cristo hasta el XVII de nuestra era y conectaba a China con los países del Mediterráneo, facilitando el intercambio comercial y con este el desarrollo económico y el intercambio cultural que transformaron positivamente las regiones a las que vinculaba. Aficionados a las metáforas, los dirigentes comunistas de China han denominado Nueva Ruta de la Seda a su plan estratégico de impulsar el desarrollo internacional bajo su influencia, potenciando el comercio y la conectividad que ya involucra a una gran cantidad de países que han sido reclutados para sus planes. 

China se propone atraer sobre todo de los países en desarrollo del llamado Sur Global, para diseñar y aplicar con ellos medidas destinadas a aumentar el atractivo a los inversores nacionales y extranjeros. Y una de esas medidas es precisamente establecer las Zonas Económicas Especiales (ZEE), que son áreas delimitadas geográficamente en las que se promueve la actividad industrial mediante inversiones en infraestructuras, atractivos incentivos fiscales y normativas especiales.  

Esta estrategia de desarrollo promovida por China no excluye la participación de los países asociados, en otros proyectos como los tratados de libre comercio auspiciados por el Occidente democrático. Pero también se los puede abandonar por voluntad propia o por exclusión, como sería el caso de Nicaragua con el DR-Cafta. 

Se trata, pues, de que hay dos grandes vías estratégicas para que los países pobres y menos desarrollados atraigan inversiones y avancen hacia su propio progreso económico. Una es la vía del mundo democrático, liderado por Estados Unidos, y la otra es la del autoritarismo envuelto en seda china, que obviamente es la que ha escogido la dictadura de Ortega y Murillo para Nicaragua. 

Aunque no está claro cómo y a dónde exportaría Nicaragua la producción de las Zonas Económicas Especiales, tampoco es razonable anticipar desde ahora que la adherencia a la vía china será exitosa o que fracasará. Eso solo la práctica lo podrá determinar y a su debido tiempo se sabrá.  

Editorial China Dictadura Ortega Murillo Nicaragua archivo
×

El contenido de LA PRENSA es el resultado de mucho esfuerzo. Te invitamos a compartirlo y así contribuís a mantener vivo el periodismo independiente en Nicaragua.

Comparte nuestro enlace:

Si aún no sos suscriptor, te invitamos a suscribirte aquí