La Tercera Comisión de la Asamblea General de las Naciones Unidas recibe en Nueva York, este jueves 30 de noviembre, el más reciente informe del Grupo de Expertos en Derechos Humanos sobre Nicaragua (GHREN), sobre la grave crisis de derechos humanos que hay en Nicaragua donde el régimen Ortega-Murillo incluso comete crímenes de lesa humanidad.
Cabe aclarar que al terminar el debate plenario anual de septiembre de la Asamblea General de la ONU, esta sigue funcionando por medio de sus seis Comisiones Principales que atienden determinados asuntos de mayor interés. La tercera de esas comisiones es la de Asuntos Sociales, Humanitarios y Culturales, que por lo consiguiente atiende el área de los Derechos Humanos y por eso recibe el informe del GHREN.
La magnitud de las violaciones a los derechos humanos en Nicaragua, y su implicación directa con la paz y la seguridad internacional, ha llevado a que este tema pase de Ginebra (donde funciona el Consejo de Derechos Humanos de la ONU) a Nueva York, a fin de que sea conocido por la Asamblea General por medio de su Tercera Comisión.
Es importante saber que en este caso no se trata de un informe más dentro de la rutina diplomática de la ONU, sino de un acto trascendental de reconstrucción de la verdad frente a uno de los regímenes más represivos y crueles del continente, como es el de Nicaragua, equiparable a los casos más ominosos como las graves violaciones de derechos humanos cometidas por las dictaduras de Pinochet, Duvalier y Fidel Castro, así como en las guerras civiles centroamericanas que esta misma Comisión conoció hace más de 25 años.
Los expertos advierten que la represión en Nicaragua ha alcanzado tales dimensiones históricas, que deben movilizar la conciencia internacional a favor de la reafirmación de la verdad frente al intento sistemático del régimen dictatorial de Ortega y Murillo por borrar la memoria de sus crímenes.
Desde su creación en 2022 por el Consejo de Derechos Humanos de la ONU en Ginebra, y su renovación en abril de 2023, el GHREN ha cumplido con rigor su mandato histórico de investigar de manera independiente las violaciones graves, generalizadas y sistemáticas a los derechos humanos en Nicaragua.
La fortaleza del GHREN radica en la independencia técnica, la solidez metodológica y la coherencia de su investigación con los estándares internacionales. A pesar de la negativa del régimen de Ortega y Murillo a cooperar con la labor del GHREN, del cierre total del espacio cívico y la imposibilidad de entrar al territorio, el grupo ha documentado con precisión una estructura de control estatal comparable con las dictaduras más brutales del continente. Su trabajo ha devuelto visibilidad a las víctimas y ha preservado la memoria de un país silenciado por la represión.
Más allá de la denuncia, el GHREN ha construido un camino hacia la rendición de cuentas. Su trabajo ofrece a la comunidad internacional un marco de evidencia verificable que puede servir de base para futuras acciones judiciales y para el impulso de sanciones y mecanismos de justicia transicional.
En un país donde no hay tribunales independientes, su investigación constituye una “memoria viva” que preserva la verdad ante el intento del poder por imponer el olvido y el reclamo de justicia que los nicaragüenses mantienen dentro y fuera del país.
Ante la presentación del informe del GHREN a la comisión pertinente de la Asamblea General de la ONU, la comunidad internacional debe reconocer su magnífico papel no solo como observador e investigador, sino como garante de verdad y justicia. Pues su independencia, profesionalismo y compromiso ético lo han convertido en una referencia de esperanza para las víctimas y en un desafío ante la impunidad que impera en Nicaragua.
El trabajo del GHREN ha honrado el mandato que le confió el Consejo de Derechos Humanos: reconstruir la verdad, señalar responsabilidades y mantener encendida la conciencia internacional frente a la represión. Su voz representa hoy la resistencia moral de un pueblo y el llamado urgente a la comunidad internacional ante los crímenes de lesa humanidad —ejecuciones, tortura, violencia sexual, persecución política, censura, despojo de nacionalidad y represión transnacional— cometidos por el régimen de Daniel Ortega y Rosario Murillo.
Ciertamente, el trabajo del GHREN no solo documenta el horror que vivimos los nicaragüenses, sino que afirma la dignidad de un pueblo que resiste y exige justicia. Y que debe agradecer a las distinguidas personas profesionales de distintos países que integran el Grupo y han hecho su trabajo con amor al derecho, la justicia y la dignidad humana.