El otro gran triunfo de Milei y el cambio que se espera de él 

El presidente de Argentina, Javier Milei, economista y político libertario (también lo llaman “ultraliberal”),  consiguió este domingo 28 de octubre una gran victoria política sorpresiva y contundente en las elecciones legislativas de medio tiempo. 

En las elecciones de este domingo recién pasado para renovar 127 de las 257 bancas de la Cámara de Diputados, y 24 de las 72 que tiene el Senado, el partido de Milei, La Libertad Avanza (LLA), sorprendió a la nación argentina y al propio presidente de la República, al ganar con el 40.65 por ciento de los votos y lograr 64 diputados y 13 senadores más de los que ya tenía. 

Cabe mencionar que la abstención electoral en esta oportunidad fue mayor que cuando se hicieron las elecciones legislativas durante la pandemia. Pero el gran ausentismo electoral de ahora no perjudicó al partido de Milei y en todo caso se manifestó una clara demostración de respaldo popular a su gestión presidencial. 

La explicación de este éxito electoral de Milei radica en que en menos de dos años de gobierno redujo la inflación de más del 25 por ciento que existía a fines de 2023, a menos del 2 por ciento en la actualidad. Además, bajó la tasa de pobreza en 10 puntos y con una drástica reducción del gasto público hizo que el año pasado Argentina tuviera su primer superávit presupuestal en mucho tiempo. 

Es interesante que, aunque el presidente Milei y su partido se alzaron con la victoria en estas elecciones legislativas de medio tiempo, no fue a expensas de su principal adversario que es el populismo peronista, ya que este mantuvo la misma cantidad de diputados y senadores. El incremento de asientos legislativos del partido oficialista ha sido a expensas de los otros partidos del arco parlamentario argentino. 

Otra cuestión muy importante que dejó esta victoria electoral del presidente Milei ha sido su reacción personal y política. Milei ha sido habitualmente arrogante y un gobernante de estilo autoritario, que se ha distinguido por menospreciar a sus adversarios y atacar ofensivamente a la prensa independiente. Esto al extremo de que ha azuzado públicamente a sus partidarios diciéndoles: “No hemos odiado lo suficiente a los periodistas”. 

Pero en esta ocasión se ha mostrado diferente. Sorprendentemente, en la misma noche del domingo pasado, al comparecer públicamente para celebrar la victoria Milei pronunció un discurso inusualmente moderado, en el que ratificó la línea de reformas económicas liberales que está impulsando, pero llamó a dejar de lado “intereses partidarios”. 

Milei dijo que se alegraba de que en la segunda fuerza más votada (Fuerza Patria, que agrupa al peronismo populista) “hay actores racionales” con los que procurará “encontrar acuerdos básicos”. 

Por la hostilidad de Milei y su gobierno hacia la prensa libre y los periodistas independientes, Argentina cayó 47 puntos en la Clasificación Mundial de la Libertad de Prensa de 2025, según Reporteros sin Fronteras. 

Ojalá que el cambio positivo de Milei hacia sus adversarios políticos, con los que dijo buscará puntos de entendimiento por el bien de Argentina, se proyecte a sus relaciones con la prensa y los periodistas independientes. La verdad es que ningún gobierno puede ser verdaderamente democrático si hace la guerra contra la libertad de prensa y hostiga al periodismo independiente de cualquier manera.   

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