Celia Cruz, la mujer que llenó de azúcar los escenarios nicas hace más de medio siglo

Celia Cruz visitó Nicaragua en dos ocasiones: en 1958 y en 1992.

Celia Cruz visitó Nicaragua en dos ocasiones: en 1958 y en 1992.

Este martes 21 de octubre se cumplen 100 años del nacimiento de Celia Cruz, la reina indiscutible de la salsa. Su voz cruzó fronteras y puso ritmo a toda América Latina. En Nicaragua, su nombre no solo se escucha en sus canciones, sino que quedó grabado en dos visitas.

Una en 1958, cuando era joven y una en 1992, cuando el país la recibía como una leyenda.

1958: Managua se volcó a recibirla

La primera vez que Celia Cruz vino a Nicaragua, en 1958, el aeropuerto no fue suficiente para contener al público. Desde temprano, decenas de personas se apostaron en la pista para verla bajar del avión junto a músicos de La Sonora Matancera, una agrupación que ya gozaba de una enorme popularidad en la región.

El periodista Fernando Calderón Villanueva, quien entonces trabajaba en Radio Mundial, relató años más tarde a LA PRENSA que aquella visita desató una auténtica locura.

“Las personas incluso llegaron a las afueras del teatro de Radio Mundial, en el barrio San Sebastián, donde se presentó la cantante cubana. El desborde de la gente era tal que hasta llamaron a las fuerzas del orden público”, contó Calderón.

Celia Cruz durante su primera visita a Nicaragua junto a los integrantes de la Sonora Matancera y trabajadores de Radio Mundial. LA PRENSA/ Archivo

En aquella Managua todavía sin edificios altos, el radioteatro de Radio Mundial era uno de los escenarios más importantes para la música en vivo. Fue allí donde Celia Cruz, con su increíble voz interpretó su primer tema de la noche: El Yerberito, el mismo que la había hecho famosa en toda América Latina.

Quienes la recuerdan, la describen como una mujer sonriente y elegante. “Celia irradiaba una personalidad de mucha pimienta, con mucho dinamismo, muy comunicativa y conservó a pesar de su fama esa amabilidad que la caracterizaba, recordaba Calderón Villanueva.

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En las afueras del radioteatro los curiosos se juntaban en las ventanas, tratando de escuchar algo de aquella voz que ya sonaba en las radios locales. Fue, según los cronistas de la época uno de los espectáculos más comentados de ese año en Nicaragua.

Un enamorado nica

La presencia de la artista en el país despertó más que admiración entre los asistentes pues entre ellos se encontraba Leonardo Torres, un joven nicaragüense que quedó completamente enamorado de ella.

Torres, que años después contaría su historia a El Nuevo Diario, esperó durante horas frente al Hotel Lido Palace, donde la artista se hospedaba. Había decidido declararle su amor, convencido de conquistarla.

“Yo era todo un picaflor y dije: esta no se me salva”, contó Torres tiempo después de la visita de Celia Cruz. “Pero cuando me le iba declarar se me ocurrió preguntarle si tenía novio y ella me quedó viendo y me respondió: “Chico este es mi novio, se llama Pedro Ney”, mis ojos se pusieron vidriosos y no pude ocultar mi frustración”, contó.

Leonardo Torres confesó que, aunque recién se había casado ese mismo año de la visita de la leyenda de la salsa, la decepción fue real. “No me sirvió de consuelo quitarme la idea de que se me había adelantado”, recordó.

Después de sus presentaciones en Managua, Celia y los músicos de La Sonara Matancera visitaron los Pueblos Blancos y Granada donde según relatan, se maravilló con la arquitectura colonial y probó el vigorón.  

La reina vuelve a Managua en 1992

Treinta años después Celia Cruz volvió a Nicaragua. Pero ya no era sola la voz de La Sonora Matancera, sino, la Reina de la Salsa, la mujer que había llevado la música cubana a los grandes escenarios del mundo.

Esta vez se presentó en el Teatro Nacional Rubén Darío, el máximo recinto cultural del país, y también ofreció un espectáculo en la piscina del Hotel Intercontinental. Su regreso generó expectativas y las entradas se agotaron con anticipación.

Para ese entonces el periodista Hugo Hernández Oviedo, quien asistió a la conferencia de prensa de la artista, relató a LA PRENSA que, Celia llegó con el mismo carisma que la había caracterizado desde sus inicios.

La cantante Celia Cruz junto a su esposo durante su presentación en el Teatro Nacional Rubén Darío en 1992.

“En esa oportunidad la diva de la salsa se mostró muy contenta de su regreso a esta tierra y mantuvo su característico buen humor”, dijo Hernández Oviedo.

Celia y Nicaragua

Las dos visitas de Celia Cruz a Nicaragua marcaron generaciones distintas. La primera en 1958, llegó en tiempos de radio y boleros, cuando la salsa aún no era el fenómeno mundial que sería después. La segunda, en 1992, coincidió con un país que salía de años difíciles.

Celia Cruz ofreció más que energía, fue un símbolo de esperanza y orgullo latino y de la fuerza en las mujeres en la música.

Un siglo

Cien años después de su nacimiento en La Habana, el 21 de octubre de 1925, Celia Cruz sigue viva en la memoria del continente. Su música sigue sonando en fiestas, radios y playlists.

A pesar de ser recordada en su centenario en toda América Latina, en su natal cuba la historia es distinta desde hace décadas.

Recientemente un homenaje que el grupo del Teatro El Público, dirigido por Carlos Díaz, preparaba junto a la Fabrica de Arte Cubano (FAC) para conmemorar los 100 años del nacimiento de Celia Cruz fue suspendido a última hora por decisión del Centro Nacional de Música Popular.

La cancelación, comunicada apenas horas antes del evento, sorprendió a los organizadores y participantes, que habían ensayado durante días para rendir tributo a la Reina de la Salsa. De acuerdo con las publicaciones en redes sociales, algunos implicados recibieron citaciones personales y advertencias de posibles consecuencias si desobedecían a la instrucción.

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La medida considerada por muchos como un acto de censura cultural, provocó indignación en la comunidad artística cubana, críticos y músicos expresaron su tristeza y rechazo ante lo que calificaron como una falta de respeto hacia una de las figuras más grandes y universales de la música cubana.

Celia Cruz, quien fue vetada por el régimen cubano, tras su salida del país en 1960, sigue representando para muchos cubanos la libertad, alegría y resistencia. Su nombre aún incomoda a los círculos oficiales, precisamente por el poder simbólico que conserva su legado.

Vida Celia Cruz Nicaragua archivo
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