carreras de carretones ben hur

Los eventos «Ben Hur» de los años 90 y2000 fueron muy populares bajo la organización de Pedro Solórzano.

Carretones al galope: las carreras “Ben Hur” que marcaron una época en Nicaragua

De 1992 a 2006 en Managua se vivió un espectáculo muy popular de carreras de carretones de caballos que, de no haber sido por el pacto libero-sandinista del 2000, hubiera llevado al poder a Pedro Solórzano, su fundador

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Era un caballo casi famélico, de costillas repintadas y cuero visiblemente viejo que no le hacía honores a su apodo de “El Chavalo”. El cholenco tenía un aire inquieto y agitaba sus patas como si contuviera con esfuerzo una energía acumulada a punto de explotar.

Las crines, cortadas a desforma, dejaban ver la curvatura huesuda del cuello y algunas marcas viejas de mecatazos que cruzaban su lomo como cicatrices oscuras.

Era de piel blanca parda, moteada de algunas manchas ocres y sombras grises que parecían de cuerazos; de ninguna manera sobresalía entre los otros diez jamelgos que, como él, aguardaban atados a sus carretones recién pintados en la línea de salida.

Aquella era una edición más de las populares carreras de carretones bautizadas como “Ben Hur Nicaragua”, una copia chapiolla del laureado clásico de la Metro Goldwyn Mayer de 1959 que, sin embargo, atraía a miles de capitalinos y decenas de empresas y medios que patrocinaban a caballos y jinetes estampando en sus camisas y carretones los logos y colores de sus marcas.

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Emoción a puro galope

Viendo aquellas fotos y videos de baja resolución que se transmitieron en vivo en televisión abierta y se publicaron en los periódicos de la época, “El Chavalo” sí lucía más largo de patas y más nervioso que los otros cholencos.

El Estadio Nacional de Beisbol Dennis Martínez lucía distinto aquella tarde sabatina. Pese a que el sol aún no terminaba de caer, las torres eléctricas ya estaban encendidas, proyectando las sombras largas de los caballos sobre la grama maltratada del infield.

En las graderías, unas treinta mil personas se apiñaban entre el bullicio, el humo de los fuegos artificiales, fritanga y la música de chicheros que animaban el ambiente junto a bandas musicales, palillonas y bailarines.

En lugar de los vítores y aplausos de la barra brava de los Indios del Bóer, el más popular equipo de Nicaragua, los altoparlantes dejaban oír una versión irregular y estridente de la banda sonora de Ben Hur, que se confundía con los relinchos y el trote de los caballos formados en la pista improvisada.

Por todos lados ondeaban banderas multicolores y los rótulos de las marcas comerciales llenaban el estadio con colores y eslóganes.

En el terreno, un enjambre de cámaras, fotógrafos y periodistas se movía entre los carretones alineados, mientras los jinetes terminaban de preparar a sus caballos, algunos inquietos, otros quietos.

El murmullo creció cuando desde los parlantes se lanzó el llamado de competencia: ¡En sus marcas!… ¡Listos!… ¡Fuera!

El rugido del público se mezcló con el estruendo de cascos y ruedas y el estadio entero se estremeció cuando “El Chavalo” cruzó a velocidad de rayo la meta, dejando a buena distancia a los otros competidores.

COMPETENCIAS DE CABALLOS BEN HUR EN NICARAGUA
Las competencias de Ben Hur nicaragüense se llevaron a cabo de 1992 a 2006 en Managua. LA PRENSA/ARCHIVO.

Los “Ben Hur” de Pedro Solórzano

Las carreras de caballos famélicos y maltratados, jalando carretones de carga, bautizadas como “Ben Hur Nicaragua”, fueron unos de los eventos más populares de la década de los 90 y 2000 en Managua.

No tuvo, ni de cerca, la majestuosidad de la épica película de 1959 y sus caballos no se parecían en nada a los corceles negros de Messala ni a los potros blancos andaluces de Judá Ben Hur… pero tenían su gracia.

Presidentes de la República, alcaldes de Managua, destacados empresarios, deportistas en sus momentos cumbre, artistas locales destacados e internacionales de moda, grandes medios de comunicación nacionales e internacionales se daban cita, cada año, para presenciar aquel espectáculo.

Tan popular se volvió el evento al cabo de las primeras cuatro ediciones, que el principal organizador de esos espectáculos, Pedro Solórzano, pronto destacó en las encuestas como uno de los personajes más populares de Nicaragua.

Solórzano, administrador de una de las empresas del consorcio comercial de la familia Pellas, montó su primer evento en julio de 1992 en la antigua Plaza La Fe del Malecón de Managua, aprovechando un amplio potrero baldío al que la Alcaldía capitalina le sacaba poco provecho, según publicaciones de LA PRENSA de aquella época.

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Alfredo Gutiérrez, exconcejal de la Alcaldía de Managua, recuerda que Solórzano recogió la idea de un episodio de su exilio en Miami, Florida.

“Cuando él vivía en Miami, trabajaba en un hotel que se llamaba Mayflower Hotel, en Coconut Grove creo. En esa época hacían unas carreras con colchones y de ahí fue que él sacó la idea. Pedro regresó a Nicaragua, calculo que por allá a finales de 1991 e inicios de 1992, más o menos”, recuerda.

“Como él era cuñado y pariente político de los Pellas, recordá que Silvio Pellas era gerente y hermano de Carlos Pellas, dueño de la distribución de los Toyota en Nicaragua y de Toyota Rent a Car, cuando Pedro vino al país lo nombraron gerente general de Toyota Rent a Car”, rememora Gutiérrez.

Según Gutiérrez, al inicio Solórzano buscó una forma de darle cierto nivel de mercadeo a Toyota Rent a Car y se le ocurrió la idea de revivir aquellas carreras de colchones de Coconut Grove, pero con carretones.

“Así nació el evento Ben Hur”, recuerda Gutiérrez.

Las primeras competencias de carreras de carretones de caballo, se realizaron en los predios del viejo malecón de Managua, antes de construirse La Concha Acústica. LA PRENSA/ARCHIVO
Las primeras competencias de carreras de carretones de caballo se realizaron en los predios del viejo Malecón de Managua, antes de construirse la Concha Acústica. LA PRENSA/ARCHIVO

“Ben Hur” para los pobres

En una entrevista en 1996 en el antiguo Canal 2, cuando ya Solórzano despuntaba como personaje popular, confirmó el origen de la idea y el objetivo supuestamente original del “Ben Hur”.

“La idea es devolverle un poco de dignidad a las familias pobres que viven de los carretones de caballo, con ayuda de la empresa privada”, dijo.

Un antiguo miembro del Partido Conservador, organización política que luego acogió a Solórzano como candidato a alcalde por Managua, recuerda desde el exilio que los primeros eventos de “Ben Hur” eran la semilla de lo que más tarde se llamó “Responsabilidad Social Empresarial”.

“Había empresarios de buen corazón, honestamente, que buscaban formas creativas de apoyar a sectores sociales que no estaban en la mira pública. Los sandinistas habían dejado en ruinas a Nicaragua en 1990 y el país había heredado pobreza por todos lados y a todos los niveles”, recuerda.

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“Así que la idea Solórzano de pronto agarró viaje, atrajo curiosidad y apoyo social y generó apoyo de los sectores empresariales y de los medios”, dice.

“Luego se sumaron instituciones públicas y se fue convirtiendo en un evento popular al que pronto le vimos potencial político”, admite desde el retiro.

Recuerda que junto a Solórzano trabajaba su asesor y asistente Denis Alemán y el publicista Uriel Gerardo Sánchez Barreto, quienes hicieron del “Ben Hur” un verdadero espectáculo nacional con el apoyo de las marcas comerciales más poderosas de la época en el país.

“Se donaron camionetas, motos, casas, lotes de terrenos, cientos de electrodomésticos, miles de canastas básicas de alimentos, miles de piezas de ropas y zapatos, llantas, pintura para casas y millones de córdobas en efectivo”, recuerda.

En cada edición, de 1992 a 2006, participaron más de 100 carretoneros y nadie se fue con las manos vacías.

Las competencias de carreras de carretones de caballo fueron tan populares que su organizador, Pedro Solórzano, subió como la espuma en las encuestas y algunos partidos lo vieron «candidateable». LA PRENSA/ARCHIVO

«Tributo y esperanzas«

Luciano García, exconcejal de Managua y miembro del Partido Conservador, recuerda que los “Ben Hur” nacieron de una idea altruista de ayudar a los carretoneros de caballo que deambulaban en las calles de Managua en completa miseria “a vista y paciencia de todo el mundo».

“Yo conocí a Pedro y a Denis Alemán y me acuerdo de que fui a varios torneos, y en verdad que sus intenciones eran compasivas”, dice.

“Ellos lo expresaban de una manera que no era solo darles ayuda material, sino también darles alegría y hacerlos visibles, porque los carretoneros de Managua eran símbolo de pobreza aguda”, dice García.

“La declaración de Pedro y los organizadores era rendirles tributo, honor y dignidad a los carretoneros y siento que lo lograron. Yo siempre noté un gran cariño de los carretoneros hacia ese evento, lo esperaban con esperanzas”, dice García, quien admite que los espectáculos eran “realmente alegrísimos”.

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A galope tras la Presidencia

Dice el exmiembro del Partido Conservador, que sectores empresariales y políticos vieron en Solórzano, a raíz del capital social acumulado con los eventos “Ben Hur”, a un potencial candidato político que podía llegar a la Alcaldía de Managua y luego a la Presidencia de la República.

“Llegó un momento en que acumulaba hasta 70 por ciento de popularidad en las encuestas de todas las firmas. Sin pagar un peso, salía en los primeros lugares y vos lo mirabas en la calle, la gente le decía Pedro Carretón, era un fenómeno en crecimiento”, dice.

Un ejemplo de ese fenómeno incluso lo reflejó el escritor uruguayo Eduardo Galeano en su libro de 1998, Patas arriba. La escuela del mundo al revés.

Ahí recogió tres escenas que mostraban los drásticos cambios ocurridos en la Nicaragua de los años 90: el cardenal Obando inaugurando gasolineras, los pobres de Managua corriendo en carretones de caballos en los espectáculos de “Ben Hur” y artículos de opinión del general retirado Humberto Ortega en LA PRENSA.

Sin embargo, el retirado directivo conservador admite que no contaban con que también las dos principales fuerzas políticas del país, sandinistas y liberales, habían advertido el potencial político de Solórzano y acordaron sacarlo del juego político.

“Ya Daniel Ortega (por el Frente Sandinista) y Arnoldo Alemán (por el Partido Liberal Constitucionalista) estaban en los acuerdos del Pacto y decidieron eliminar a Solórzano y repartirse el poder”, recuerda el exdirectivo conservador.

El CSE, bajo el pacto libero-sandinista del año 2000, dejó a Pedro Solórzano fuera de la carrera electoral por la Alcaldía de Managua. LA PRENSA/ARCHIVO.

Adiós “Ben Hur” y fin de las aspiraciones de Solórzano

En el año 2000, ya con el pacto Alemán-Ortega en ejecución, el Instituto Nicaragüense de Estudios Territoriales (Ineter), bajo control de la presidencia de Arnoldo Alemán, aplicó antojadizamente una reforma que dividió a Managua en tres municipios: Managua, El Crucero y Ciudad Sandino.

La residencia de Solórzano, en Carretera Sur, quedó justo al otro lado de la línea que trazó Ineter para separar al nuevo municipio El Crucero del municipio de Managua.

Aunque el Partido Conservador apeló y reclamó, el Consejo Supremo Electoral, ya en poder de los pactistas liberales y sandinistas, mantuvo que Solórzano quedaba fuera de la contienda por la Alcaldía de Managua que era, sin dudas, el primer escalón de la escalera por la Presidencia.

Sin embargo, Solórzano siguió en campaña política con los carretoneros de Managua y se sumó a la campaña presidencial de Enrique Bolaños como jefe de campaña en 2001; llegó a ser diputado, ministro y asesor presidencial, pero no alcalde ni mucho menos presidente.

Pedro Solórzano vive en Estados Unidos desde hace años. En 2024 anunció que enfrentaba cáncer, luego salió del radar público. LA PRENSA/CORTESÍA.

El último evento “Ben Hur” que montó fue, a la vez, el último año que Nicaragua conoció la democracia: 2006.

Al año siguiente Ortega subió a la Presidencia y desde entonces se atornilló al poder a costa de fraudes, violencia y corrupción; Solórzano salió de escena pública y los “Ben Hur” desaparecieron.

En marzo de 2024, Solórzano reapareció fugazmente en redes sociales, en calzoneta y a pecho descubierto, para dar a conocer una mala noticia sobre su salud.

“Caminé 15,000 pasos sin parar por dos años y hoy tengo que hacer un stop. Me diagnosticaron cáncer y estoy en Houston para tratamiento. Dios, la Virgen y mi devoción al padre Pío me van a acompañar. Mi esposa Carla, mi hijo Dr. están todo el tiempo a mi lado, les pido a mis carretoneros, boxeadores, amigos recen para estar pronto de vuelta en Nicaragua”, escribió Pedro Solórzano en Facebook.

Luego borró el post.

La Prensa Domingo Ben Hur Nicaragua archivo

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