En Nicaragua no hay guerra, pero tampoco hay paz 

El canciller de Alemania, Friedrich Merz, dijo el 29 de septiembre pasado en un encuentro con el diario Rheinische Post, que en la Unión Europea no hay guerra, pero tampoco existe la paz.  

Según el líder alemán, en la Unión Europea no hay guerra como en Ucrania, pero drones rusos invaden el espacio aéreo de Polonia, aviones de combate hacen lo mismo sobre Estonia, cables de telecomunicaciones son saboteados en el fondo del mar Báltico y aeropuertos de Alemania son paralizados por ataques cibernéticos. Y eso es una guerra “híbrida” que sufre la Unión Europea y obviamente es causada por Rusia. 

En Nicaragua la guerra terminó en 1990 con la derrota electoral del FSLN y Daniel Ortega. A partir de entonces hubo democracia y paz, aunque precarias, hasta que en enero de 2007 se reinstauró la dictadura sandinista. A partir de 2018 esa dictadura derivó en totalitarismo y liquidó todos los derechos democráticos y libertades de los nicaragüenses; y también puso fin a la paz, porque esta no existe donde no hay libertad, democracia, justicia ni respeto a los derechos humanos.  

Los dictadores de Nicaragua dicen y repiten que en el país reina la paz, porque aplastaron las protestas sociales y políticas de 2018 y sacaron del país a los líderes opositores que infamemente califican como “traidores a la patria”. Pero la verdad es que al reprimir sangrientamente a la población la dictadura declaró la guerra a la libertad, a los derechos humanos, a la democracia y a la justicia. 

Se entiende que los dictadores hablen de paz mientras hacen la guerra contra la gente, porque el totalitarismo, como lo hizo ver George Orwell en su libro 1984, invierte el sentido de las palabras. Llama paz a la guerra, libertad a la esclavitud, democracia a la dictadura, prosperidad a la miseria, alegría a la tristeza, luz a las tinieblas. Lo hace —explicó Orwell— para mantener a la gente en estado de obediencia, ejercer un control total sobre la población e impedir la expresión de cualquier pensamiento crítico o independiente.  

Ahora bien, al otorgar el Premio Nobel de la Paz 2025 a María Corina Machado, el pasado viernes 10 de octubre, el Comité otorgante recordó que su fundador (el científico sueco Alfred Nobel), lo creó de acuerdo con el principio de que la libertad y la democracia son el fundamento de la paz.  

Por eso, al premiar a la valerosa dirigente de la oposición democrática de Venezuela, el Comité del Nobel recordó que la paz no es solo ausencia de guerra, sino que también reside en que haya diversas voces en ejercicio de la democracia y no un silencio impuesto mediante la fuerza. En consecuencia, la lucha por la libertad, la democracia y el respeto a los derechos humanos es inherente a la búsqueda de la paz.  

Queda claro entonces que a pesar de que en Nicaragua no hay un conflicto armado, la dictadura está en guerra contra la libertad, la democracia y la justicia. Y por lo tanto no existe la paz. 

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