Ha repercutido internacionalmente la información publicada por LA PRENSA este lunes 13 de octubre, acerca de que la dictadura sandinista de Daniel Ortega y Rosario Murillo ha entregado a empresas mineras de China comunista 45 concesiones que afectan el 5 por ciento del territorio nacional.
Según la información, la dictadura ha dado a esas ocho empresas mineras, por un período de 25 años, 43 concesiones en 6,600.06 kilómetros cuadrados. Esto es el 5.06 por ciento del territorio de Nicaragua.
Recogiendo esos datos proporcionados por LA PRENSA, el medio internacional PanAm Post dice en una nota informativa sobre el caso que la porción del territorio de Nicaragua entregada en concesiones mineras a China es mayor a los territorios de Cisjordania y Gaza juntos, que forman Palestina en el Oriente Medio.
“Además —explica el mencionado medio de información—, estas compañías del gigante asiático poseen documentación y orígenes poco claros. Todo llega acompañado del interés del comunismo chino por expandir su Ruta de la Seda, obteniendo materias primas y otros recursos, así como aliados en países subdesarrollados, urgidos a su vez por respaldo internacional ante el rechazo de gobiernos democráticos”.
En realidad, las concesiones mineras son solo una parte de la penetración general de China en Nicaragua y su expansión en esta parte del hemisferio occidental. Pero es una muestra de la sumisión de la dictadura de Nicaragua a la política y los intereses de la gran potencia imperialista asiática.
Daniel Ortega vocifera en sus discursos una y otra vez contra los imperialismos, como califica a Estados Unidos, la Unión Europea y demás potencias del mundo democrático. Países que hace un buen rato pusieron fin a sus políticas imperialistas y ahora apoyan programas de ayuda al desarrollo de los países que antes dominaron, incluyendo a Nicaragua.
La verdad es que el propósito del discurso falaz de la dictadura contra los supuestos imperialismos yanqui y europeo es disimular su sumisión a los nuevos imperialismos de China y Rusia, tanto en la entrega de los recursos naturales del país como en la subordinación política y diplomática a sus estrategias geopolíticas.
Como escribe el enciclopedista político Rodrigo Borja: “Se equivocan quienes piensan que el imperialismo es sólo fuerza física… El imperialismo es mucho más que ejércitos, tanques y aviones”. Quiere decir que el imperialismo es también, y sobre todo en la actualidad, apropiación de los recursos naturales de otros países, aprovechamiento de las naciones económicamente débiles, integración de estas en grandes proyectos mundiales como la denominada “Ruta de la Seda” de China; y además, dominación tecnológica y cultural sobre las naciones dominadas pobres y atrasadas.
Augusto C. Sandino, quien con sus limitaciones políticas luchó heroicamente contra la ocupación militar de Nicaragua por parte del entonces imperialismo yanqui, no pensó ni dijo nunca que lo hacía para sustituir una dominación imperialista con otra. Él era un auténtico patriota que rechazaba cualquier forma de imperialismo, lo mismo que el comunismo, como lo destacó el doctor Pedro Joaquín Chamorro Cardenal al decir que se le debía honrar como a un verdadero héroe nacional.
La dictadura de Ortega y Murillo que se cubre con la bandera que usó Sandino en la lucha contra la intervención militar estadounidense, se dice enemiga del supuesto imperialismo yanqui y europeo. En realidad, es enemiga del mundo libre y democrático, pero amiga incondicional del verdadero imperialismo actual que es el de las grandes potencias autoritarias y antidemocráticas de China y Rusia.