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Más de un año después de que la vocera de la dictadura, Rosario Murillo, anunció el fortalecimiento de la red de cámaras de seguridad en los hospitales —el 27 de mayo de 2024, tras el secuestro de una recién nacida en el hospital Hilario Sánchez de Masaya—, Murillo retomó la idea y anunció que se han instalado cámaras de seguridad en 10 hospitales.
Según dijo el pasado 26 de septiembre, aún faltan 130 cámaras distribuidas en cuatro hospitales, aunque no precisó en cuáles se han instalado. Y aunque afirmó que el objetivo es garantizar la cobertura en todos los hospitales del país, no está claro en cuáles ya se cuenta con sistemas de videovigilancia.
Murillo detalló que la finalidad es evitar que se cometan delitos y saber «quiénes entran y quiénes salen».
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Una revisión realizada por LA PRENSA a archivos periodísticos documenta al menos cinco incidentes de inseguridad en hospitales del país entre 2023 y 2025, entre los que se encuentran robos de medicamentos, secuestros de menores y hasta un asesinato en el Hospital Militar el año pasado.
¿Solucionarán el problema?
A criterio de la especialista en salud pública, Ana Quirós, la instalación de cámaras de vigilancia no solucionarán los problemas de dentro de los hospitales del país mientras no exista un control más detallado de las salas de los hospitales.
«El contar con cámaras lo único que permitiría sería, probablemente, registrar el delito, pero no va a prevenir que suceda», dijo Quirós a LA PRENSA.
Propaganda y vigilancia
Según Quirós, la vigilancia con cámaras en los hospitales debería ser algo natural, como parte de los protocolos de los centros de atención. En lugar de considerarlo como una estrategia para evitar que se cometan crímenes, la especialista lo atribuye más al interés del régimen de los Ortega Murillo de ampliar el control y vigilancia.
«Más bien, tomando en cuenta la experiencia global en Nicaragua, pareciera que estas cámaras tienen un efecto de control sobre el personal y sobre lo que sucede en los hospitales, de orden político más que para evitar los delitos comunes. El hecho de que Rosario Murillo lo esté anunciando pareciera tener más bien que ver con ese afán intimidatorio con el que hacen la mayoría de las cosas en Nicaragua por parte del régimen», señaló Quirós.
Estos son algunos casos graves de inseguridad en hospitales del país:
El caso que detonó la necesidad de las cámaras
El viernes 24 de mayo de 2024, Rosa Angélica López González sustrajo a una recién nacida del hospital Hilario Sánchez de Masaya. Un día después, la Policía capturó a López en el barrio Monimbó de la ciudad de Masaya.
A raíz de ese caso, la vocera de la dictadura anunció que incrementaría la cantidad de cámaras de seguridad en los hospitales del país.

Inventó el robo de su hijo para retener al padre
En diciembre de 2024 trascendió el caso de un rapto de una bebé de cuatro meses en el Hospital Infantil Manuel de Jesús Rivera «La Mascota». Según las versiones preliminares, la madre recibió una llamada en la que le ofrecían un supuesto beneficio para su hija.
Una mujer vestida como personal de salud la abordó y le pidió que tomara dos pastillas “para no contagiar a otros niños”. La joven se quedó dormida y, al despertar, su hija había desaparecido junto con la supuesta enfermera.
Sin embargo, una acusación interpuesta en el Juzgado Primero Distrito de lo Penal de Adolescente y Violencia de Managua reveló que la progenitora de la menor, de 17 años, fingió el secuestro para retener al padre de la niña.
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Según Murillo, el caso se trataba de un supuesto «fraude emocional». Además, señaló que la madre planificó el supuesto rapto para presionar económicamente al padre. Hasta el momento, se desconoce en qué quedó el caso.

Asesinato en el Hospital Militar
El 21 de agosto de 2024, un hombre identificado como Giovanni Alexander Fonseca Mendieta asesinó a su pareja, Ericka Judith Martínez, de 34 años, en el Hospital Militar en Managua.
Según reportes de medios oficialistas, el hombre le propinó al menos 10 cuchilladas en el sector de la capilla del Hospital Militar.

Rapto en el Vélez Páiz
El 28 de noviembre de 2023 se registró un caso de rapto de una recién nacida en el Hospital Fernando Vélez Páiz, en Managua. Según la denuncia de la madre, todo ocurrió en cuestión de minutos, dentro de las instalaciones médicas donde había llegado para dar seguimiento a la salud de su hija.
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La mujer relató que, mientras sostenía a la bebé en brazos, inició conversación con otra mujer que se encontraba en el área y que se presentó como Jariza Berroterán. En un momento de confianza, la madre le pidió a esta persona que cuidara a la niña mientras iba a visitar a un familiar en otra sala del hospital. Sin embargo, al regresar, la supuesta acompañante había desaparecido junto con la recién nacida.

Robo en hospital de Corinto
El 18 de noviembre de 2024, Roger Alexander Burgos Gómez y Danilo Antonio Herrera ingresaron al Hospital Primario José Shendell, de Corinto, departamento de Chinandega, y robaron 4 millones de córdobas en medicamentos.
Según reportes periodísticos, en febrero de este año admitieron su culpabilidad y permanecerán en prisión hasta el 26 de noviembre de 2028.