Costa Rica reclama a la ONU por la crisis humanitaria de Nicaragua

El canciller de Costa Rica, Arnoldo André, reclamó en el discurso que pronunció en la 80ª Asamblea General de las Naciones Unidas (ONU), este miércoles 24 de septiembre, por la falta de atención de esta organización mundial a la crisis humanitaria que sufren Nicaragua, Venezuela y Cuba.  

Arnoldo André habló en sustitución del presidente de la República de Costa Rica, Rodrigo Chaves, quien terminará su mandato presidencial en mayo del próximo año y no participó ni una vez en la sesión especial de la Asamblea General de la ONU en la que cada año los gobernantes le hablan al mundo sobre sus problemas.

El representante de Costa Rica dijo que no es por falta de recursos, sino de voluntad, que las Naciones Unidas no han actuado frente a las crisis humanitarias que sufren los pueblos nicaragüense, venezolano y cubano.

“Costa Rica hace un llamado a la comunidad internacional a reconocer que la seguridad humanitaria exige una respuesta multidimensional y una arquitectura regional integral”, dijo el canciller André. Y remarcó que su país “exige mecanismos de intercambio de información en tiempo real, marcos normativos armonizados, el fortalecimiento de capacidades institucionales, responsabilidad compartida, y acción coordinada que permita preservar la estabilidad que los pueblos merecen”.  

Se sabe que en el caso de Nicaragua la crisis humanitaria tiene dos ámbitos claramente percibidos. Uno es el de los derechos humanos, que desde el año 2018 son violados de manera cruel y sistemática por la dictadura sandinista de Daniel Ortega y Rosario Murillo. Y el otro es la crisis migratoria, causada igualmente por la represión.

Esto lo reconoció el canciller de Costa Rica en la 80ª Asamblea General de la ONU, al señalar que la comunidad internacional “no logró actuar a tiempo, evitando la violación reiterada y sistemática de los derechos humanos y el éxodo de millones de personas que hoy buscan refugio y otras formas de protección internacional”.

Costa Rica ha sido un país de acogida de inmigrantes nicaragüenses. Pero la inmigración siempre fue razonable y con un impacto beneficioso para la economía y el desarrollo social costarricense.

Sin embargo, a partir de los acontecimientos sociopolíticos de abril de 2018 la llegada de nicaragüenses a Costa Rica sobrepasó sus capacidades de acogida. Causando una de “las múltiples crisis que atraviesa América Latina y el Caribe en democracia, en derechos humanos, en seguridad, en migración y en desarrollo”, mencionó el canciller de Costa Rica ante la Asamblea General de la ONU y que, según agregó,  “son el testimonio de nuestras propias falencias y las consecuencias las pagan siempre los más vulnerables”.

André no lo dijo, pero el impacto de esta crisis lo sufre Costa Rica también en el ámbito de la seguridad pública interna y su soberanía nacional, por las acciones de represión transnacional que ejecuta la dictadura totalitaria y agresiva de Nicaragua en territorio costarricense.

Comprendemos que el reclamo de Costa Rica en la ONU no va a cambiar la situación. Al fin y al cabo este organismo no tiene capacidad para resolver las grandes crisis mundiales, como las de Ucrania y Gaza, pero tampoco las pequeñas como la de Nicaragua.

Sin embargo, al menos el canciller de Costa Rica le ha recordado al mundo que en la pequeña Nicaragua hay una inmensa crisis humanitaria. Y que los nicaragüenses merecen que por lo menos se les apoye con solidaridad y aliento para seguir luchando por la recuperación de su libertad y democracia.

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