Este martes 23 deseptiembre fue presentado en Ginebra, Suiza, sede del Consejo de Derechos Humanos de las Naciones Unidas (ONU), un informe actualizado del GHREN sobre la situación de los derechos humanos en Nicaragua.
El GHREN, como se sabe, es el Grupo de Expertos sobre Derechos Humanos en Nicaragua creado por el Consejo de Derechos Humanos de la ONU, que en cumplimiento de su mandato investiga y documenta las violaciones a los derechos humanos cometidas por la dictadura nicaragüense.
El GHREN está integrado por expertos de distintos países con intachables credenciales de solvencia profesional y honestidad personal. Sin embargo, la dictadura no les permite entrar al país, de manera que tienen que hacer su trabajo desde fuera, auxiliados por las herramientas de las modernas tecnologías de la comunicación y recibiendo testimonios de testigos y víctimas de las violaciones a los derechos humanos, quienes por miles han sido desterrados y obligados al exilio por la misma dictadura sandinista.
Pues bien, en su informe presentado este 23 de septiembre en la 60ª asamblea del Consejo de Derechos Humanos de la ONU, el GHREN incluye un capítulo sobre “Persecución más allá de las Fronteras, Exilio y Violaciones Transnacionales de los Derechos Humanos”. O sea, la represión política que traspasa las fronteras y persigue a sus víctimas en otros países.
Los organismos nicaragüenses de derechos humanos y la oposición política y mediática que funcionan en el exilio, desde hace tiempo han venido denunciando la represión transnacional de la dictadura; cuyos ejemplos más dramáticos han sido el asesinato del mayor del Ejército en retiro, Roberto Samcam, y el asesinato frustrado de Joao Baltodano y su esposa, ambos en territorio costarricense.
El mismo día de la presentación del informe de GHREN se realizó en Ginebra un evento paralelo, con la participación de nicaragüenses víctimas de la represión transnacional, activistas de derechos humanos y miembros de la sociedad civil, quienes expusieron sus propias experiencias y respaldaron con más detalles el informe del organismo de las Naciones Unidas.
La represión transnacional no es un fenómeno nuevo, se practica desde la antigüedad y es definida como la acción de gobiernos extranjeros para intimidar, silenciar, coaccionar, acosar o perjudicar a miembros de la diáspora y comunidades exiliadas en otros países.
Según los expertos, en la época moderna el concepto de represión transnacional (transnational repression) se comenzó a usar en estudios, documentos y denuncias de violaciones a los derechos humanos, sobre todo a partir de la década de 2010 cuando organizaciones como Freedom House empezaron a documentar casos de ese tipo de manera sistemática.
Las víctimas típicas de la represión transnacional son líderes opositores en el exilio, activistas de derechos humanos, periodistas, disidentes y líderes de minorías religiosas y étnicas.
Además, la represión transnacional se practica mediante múltiples modalidades, como por ejemplo el acecho y acoso personal, la desinformación y desprestigio en línea, intimidación, amenazas con reprimir a familiares que están en el país, congelamiento de cuentas bancarias, cancelación de documentos legales de identificación, agresiones físicas y hasta el asesinato, como en el caso de Roberto Samcam.
El reconocimiento jurídico y político de la represión transnacional es una herramienta muy importante para denunciarla, y para motivar a las autoridades de los países donde ocurre a que brinden protección a las víctimas. Y para que actúen contra esa violación criminal a su soberanía nacional y seguridad pública interna.