Tras la pista de los principales asesinos de Roberto Samcam

El diario La Nación de Costa Rica informó este lunes 22 de septiembre, que según las investigaciones de las autoridades costarricenses la inteligencia militar de la dictadura sandinista de Daniel Ortega y Rosario Murillo habría planeado el asesinato del mayor en retiro, Roberto Samcam.

Como es bien sabido, Roberto Samcam era un exiliado nicaragüense en Costa Rica y fuerte crítico de la dictadura, sobre todo en aspectos militares y de seguridad pública en los que era experto. Y fue asesinado evidentemente por encargo el 19 de junio pasado en su propia casa de habitación, en la capital costarricense.

La publicación de La Nación menciona a la Dirección de Información y Contrainteligencia Militar (Dicim) y al G2 del Ejército de Nicaragua. Sin embargo, explica que “hasta el momento las autoridades costarricenses no han establecido con certeza el móvil del crimen, pero el fiscal general Carlo Díaz dijo que podría tratarse de asuntos políticos”.

Por supuesto que lo asesinaron por motivos políticos. Como lo ha denunciado la oposición nicaragüense exiliada en Costa Rica, el individuo que disparó contra Samcam era solo un sicario. A los verdaderos asesinos, señalan los opositores, hay que buscarlos en los órganos de espionaje y represión de la dictadura.

Ya en febrero del presente año, varios meses antes del asesinato de Samcam, el Grupo de Expertos en Derechos Humanos sobre Nicaragua (GHREN) creado por las Naciones Unidas para investigar y documentar las denuncias de abusos de los derechos de las personas cometidos por el régimen nicaragüense, reveló que este “mantiene una amplia estructura de vigilancia e inteligencia que identifica a funcionarios públicos, opositores y ciudadanos considerados una amenaza para su dictadura”.

Ese informe del GHREN reveló que la estructura de vigilancia represiva de la dictadura “está integrada por miembros del Ejército, la Policía, el Ministerio del Interior, el Instituto Nicaragüense de Telecomunicaciones y Correos (Telcor), el Ministerio de Salud y grupos armados progubernamentales. Además, cuenta con centros de cómputo en cada municipio que recopilan información sobre la población”.

El GHREN no dijo en ese informe que los tentáculos represivos de la dictadura sandinista de Daniel Ortega y Murillo se extienden más allá de las fronteras nacionales. Pero así es, tal como ha quedado demostrado con el asesinato de Roberto Samcam, lo mismo que con los atentados contra otros activistas opositores a la dictadura, como Joao Baltodano y su compañera, también en Costa Rica, y los ocurridos en Honduras con consecuencias mortales.

El informe de febrero pasado del GHREN mencionó al Ejército como parte muy importante del aparato represivo de la dictadura. Señaló que, por ejemplo, “ha jugado un papel clave en la expulsión de disidentes. La Dirección de Información para la Defensa del Ejército (que es su órgano de inteligencia y espionaje para la represión) comparte datos con altos mandos del FSLN y la Dirección de Inteligencia Policial para determinar quién debe ser expulsado”.

Con tales premisas sólo queda confiar en que las autoridades costarricenses que investigan el asesinato de Roberto Samcam puedan llegar hasta la identificación de los principales asesinos. No los autores intelectuales, porque esta palabra es muy digna y respetable, sino los siniestros planificadores de algo tan abominable como es el asesinato de un ser humano, por motivos políticos o de cualquier otra clase.

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