Los hechos valen mucho más que las palabras

El secretario de Estado de Estados Unidos (EE. UU.), Marco Rubio, envió un mensaje al pueblo nicaragüense con motivo de haberse conmemorado este 15 de septiembre el 204 aniversario de la Independencia Nacional de Nicaragua.

En su mensaje difundido oficialmente por la Embajada de EE. UU. en Managua, el señor Rubio dice textualmente: “En nombre del Gobierno de los Estados Unidos de América, reafirmo mi solidaridad con el pueblo nicaragüense en esta importante festividad nacional. Los nicaragüenses que viven en su patria y los que han sido forzados al exilio merecen que se restablezca la democracia en su querida nación. Los Estados Unidos seguirán apoyando sus demandas por una Nicaragua libre, justa y democrática, para que puedan vivir de nuevo sin temor a la persecución o las represalias”.

Como es normal en estos casos, muchas personas reaccionaron en las redes sociales al mensaje de Rubio. Los partidarios o agentes de la dictadura lo hicieron con insultos al alto funcionario encargado de las relaciones internacionales de EE. UU., pero la mayoría agradeciendo sus palabras solidarias con el pueblo nicaragüense.

Algunas de las personas que agradecieron el mensaje de Marco Rubio también dijeron que sus palabras no se corresponden con los hechos, porque el Gobierno de EE. UU. está encarcelando y deportando a personas nicaragüenses que son perseguidas por la dictadura.

Tal es el caso de la señora Yadira Córdoba, una de las Madres de Abril, cuyo hijo adolescente de 15 años fue asesinado por la dictadura en la masacre del Día de las Madres, el 30 de mayo de 2018. Ella se vio obligada a huir, primero a Costa Rica y después a EE. UU. donde solicitó asilo político. Sin embargo, en vez de obtener el asilo, doña Yadira fue encarcelada cuando se presentó ante las autoridades de migración para atender una cita en su trámite de solicitud de asilo. Y ahora está presa y amenazada con ser entregada a la dictadura Nicaragua.

En la misma situación se encuentra la conocida abogada de derechos humanos Carla Sequeira, a quien en junio pasado las autoridades de EE. UU. le rechazaron la solicitud de asilo político que presentó hace más de seis años. Ella ahora está en la cárcel y en peligro de ser deportada, o sea, también entregada a la dictadura de Nicaragua. Y hay más casos iguales o parecidos, pero con la mención de esos dos es suficiente.  

El secretario de Estado Marco Rubio en su mensaje del 15 de septiembre aseguró que los Estados Unidos seguirán apoyando las demandas de los nicaragüenses “para que puedan vivir de nuevo sin temor a la persecución o las represalias”. Pero, ¿acaso es apoyo a los nicaragüenses que han huido de la represión negarles el asilo político en EE. UU. y deportarlos a Nicaragua, es decir, entregarlos a la dictadura sandinista?

Es muy difícil creer que los funcionarios del Departamento de Estado de EE. UU. que están a cargo de los asuntos de Nicaragua ignoren la situación de la señora Córdoba y la abogada Sequeira.

Pero en cualquier caso es útil recordar el sabio el proverbio popular de que “los hechos valen más que mil palabras”. Porque es hermoso el mensaje de Marco Rubio de solidaridad con los nicaragüenses víctimas de la dictadura; pero vanas son esas palabras si en vez de respaldarlas con hechos se niega el asilo político a los compatriotas que lo necesitan y se les encarcela para deportarlos a Nicaragua.

Editorial EE.UU. Nicaragua solidaridad archivo
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