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La periodista Abigaíl Hernández ha enfrentado dos exilios: el actual, que comenzó en 2021 y la llevó a Costa Rica; y el primero, cuando era niña, que la obligó a vivir en Honduras durante la guerra civil de Nicaragua en los años 80. Su historia personal, marcada por la violencia, se convirtió en motor para no callar. En medio del duelo migratorio, Hernández y un grupo de colegas decidieron reunir testimonios y recuerdos en un libro que busca reconstruir la memoria colectiva.
«Yo recuerdo que cuando me exilié estaba hablando con un colega menor que yo. Le comentaba que este era mi segundo exilio y le hablaba sobre lo que pasaba en los 80, cómo fue el exilio de aquellos nicaragüenses. Él me dijo una frase que a mí me movió todo: ‘¿Y por qué tu generación no contó eso? Porque si hubiesen contado eso, yo no hubiese votado por ese partido’», relató Hernández durante la presentación del libro.
La obra “El periodismo nicaragüense está vivo” que reúne las voces de doce periodistas nicaragüenses exiliados se presentó el pasado viernes en San José, la capital de Costa Rica, donde vive un representativo número de comunicadores. El libro denuncia la represión del régimen sandinista, pero también la convicción de que el oficio persiste a pesar de la persecución y destierro.
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Según organizaciones de derechos humanos, la ola represiva del régimen ha provocado el exilio forzado de más de 300 profesionales de la comunicación, muchos de los cuales hoy residen en Costa Rica, Guatemala, Estados Unidos, Canadá y España.
Los testimonios mezclan el duelo personal con la indignación por la impunidad. En su texto, la periodista y defensora de derechos humanos Wendy Quintero firma como Wendy Ponce y entrega un testimonio cargado de memoria y reivindicación:
«Algo que rescato es firmar como Wendy Ponce bajo el título: ‘Una herida llamada exilio’. Este testimonio personal me dio la oportunidad de reivindicar mi identidad con el uso del apellido de mi padre ya fallecido, a quien no conocí, y le hago este reconocimiento».

La Periodista Wendy Quintero durante la presentación del libro Foto: LA PRENSA / Donaldo Hernández
Quintero, quien forma parte de la organización Periodistas y Comunicadores Independientes de Nicaragua (PCIN) explicó a LA PRENSA que, en la obra, reafirma «que el periodismo es un acto de resistencia y memoria», pues recuerda a Ángel Gahona, asesinado el 21 de abril de 2018, y a Sergio León, periodista fallecido por el COVID-19. Además, visibiliza la «desaparición forzada» de Fabiola Tercero y la exigencia de su libertad.
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Sus autores sienten la necesidad de hacer memoria para el futuro, pues consideran que en Nicaragua hace falta documentar muchas historias de forma responsable, profesional y colectiva.
«Yo creo que los procesos de compilación de memorias colectivas han sido pobres en Nicaragua. Esta es una oportunidad que tenemos como país para empezar a escribir esta parte de la historia para que en un futuro las otras generaciones no cometan el mismo error que hemos estado cometiendo en nuestro país», reflexionó Hernández.

La periodista indígena Brisa Bucardo posa con el libro «El periodismo nicaragüense está vivo» Foto: LA PRENSA / Donaldo Hernández
Este proyecto nació de un encuentro de periodistas exiliados, explicó a LA PRENSA Julio López, coordinador de Proyectos de la Fundación Friedrich Ebert (FES) para Nicaragua.
«El libro surgió como resultado de un taller de comunicación con un grupo de periodistas nicaragüenses exiliados en Costa Rica. Fue impartido por Omar Rincón, director del Proyecto FES Comunicación de la Fundación Friedrich Ebert», resaltó.
López detalló que la publicación de la obra fue apoyada por la FES como «una forma de aportar al registro de la memoria del periodismo nicaragüense. La Fundación apoyó con el proceso editorial, edición, impresión y presentación del libro».
La organización de origen alemán entregó el libro en físico a periodistas residentes en Costa Rica y la versión digital puede descargarse en el sitio web de la organización.