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Dictadura y distribuidoras de combustibles se embolsan más de US$100 millones en alivio

En los últimos dos años, la dictadura se ha dedicado a publicar todos los viernes comunicados donde asegura que las variaciones internacionales no se trasladarán al mercado nacional aduciendo que es de preocupación del régimen el bienestar de las familias.

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La dictadura de Daniel Ortega, junto con las distribuidoras de combustibles, se embolsaron en la primera mitad de este año más de 100 millones de dólares generados por la reducción de precios en los mercados internacionales, mientras a los nicaragüenses los condenan a pagar precios con un barril de crudo fijado en 100 dólares, según confirman nuevos datos divulgados por el Banco Central (BCN).

En la primera mitad de este año, Nicaragua pagó 697.2 millones de dólares en la compra de petróleo y sus derivados, por debajo de los 807.9 millones reflejados en igual periodo del año pasado. Eso significó para la dictadura —que mantiene el control del negocio y las distribuidoras— una reducción de 110.7 millones de dólares, que no llegaron al bolsillo de los conductores y tampoco impactó en el costo de distribución de los alimentos.

Solo entre abril y junio las importaciones de petróleo y derivados totalizaron 364.9 millones de dólares, lo cual significó una disminución interanual de 7 por ciento. En igual periodo del año pasado se pagaron 392.3 millones.

«Esta disminución (en el segundo trimestre) fue consecuencia de la reducción de las importaciones de combustibles y lubricantes (46.6 millones de dólares menos; -18.9 por ciento), debido a la baja en los precios promedio contratados (-13.2 por ciento), que primó sobre el incremento de las importaciones de petróleo crudo (11.9 millones de dólares adicionales; +9.8 por ciento)», indica el BCN en su reporte.

El alza en la factura sólo por compra de petróleo no se debió a un encarecimiento del barril, sino a un aumento de 36.9 por ciento en el volumen importado en el trimestre.

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En los últimos dos años, la dictadura se ha dedicado a publicar todos los viernes comunicados donde asegura que las variaciones internacionales no se trasladarán al mercado nacional aduciendo que es de preocupación del régimen el bienestar de las familias.

«Es preocupación constante de la Presidencia de la República el impacto que estos precios tienen en la economía familiar y de los sectores económicos del país, por tanto, nuestro Gobierno de Reconciliación y Unidad Nacional en lo sucesivo, continuará en seguimiento permanente del comportamiento de los precios internacionales y resto de variables que conforman el precio de los combustibles, y se tomarán las acciones y medidas correspondientes, que permitan mitigar el impacto del incremento de estos precios», dijo una vez más en el comunicado emitido por el Instituto Nicaragüense de Energía y el Ministerio de Energía y Minas.

Y aunque a nivel internacional ayer el crudo cerró en alza, lo cierto es que el precio de este sigue estando por debajo de lo observado en años anteriores, cuando se dio la crisis de precios tras el impacto de la pandemia en 2020.

El precio del barril de crudo Brent del Mar del Norte para entrega en octubre ganó un 0.84 por ciento, a 68.62 dólares. Su equivalente estadounidense, el crudo West Texas Intermediate para entrega el mismo mes, aumentó un 0.70 por ciento, a 64.60 dólares.

Es decir que los combustibles en Nicaragua deberían estar más baratos, tomando en cuenta que cuando estos se fijaron, antes de ser congelados, el crudo a nivel mundial superaba los cien dólares, por lo que actualmente hay un sobreprecio de casi 40 dólares por barril.

Los operadores temen que en los próximos meses la oferta mundial supere la demanda, con un consumo en descenso, por un lado, y un aumento de la producción de la Organización de Países Exportadores de Petróleo y sus aliados (OPEP+) por el otro, según la agencia AFP.

En Nicaragua, cada barril importado le ha costado al régimen y sus socios 83.1 dólares en promedio, siendo el precio máximo 88.6 dólares y el más bajo 75.9 dólares, según cifras oficiales.

Cabe mencionar que la decisión de la dictadura de mantener sin variación los combustibles no sólo ha afectado a los conductores sino también afecta el costo de la vida, tomando en cuenta que el transporte para movilizar los productos de la canasta básica no puede traspasar un alivio que no reciben vía compra de combustibles.

Según datos del Instituto Nacional de Información de Desarrollo (Inide), la canasta básica hasta junio tenía un costo de 20,549.67 córdobas, un nivel que se ha mantenido en los últimos meses.

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Economía combustibles en Nicaragua archivo

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