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Campaña. El rosado “chicha” que tanto le gusta a Rosario Murillo se asomó en la campaña electoral de 2001, en alguna camisa portada por Daniel Ortega (quien acabó perdiendo ante Enrique Bolaños Geyer). Pero fue en 2006 cuando irrumpió con fuerza en la cotidianidad nicaragüense, el año que Ortega volvió al poder con ayuda de su mujer y el 38 por ciento de los votos válidos. La influencia de Rosario Murillo se vio en las tarimas enfloradas y en la mudanza del rojinegro al rosa, presente en toda la propaganda electoral de la Alianza Unida Nicaragua Triunfa, con su mensaje de “reconciliación”. Aparecieron los primeros cartelitos, gigantografías y banderas con el sello inconfundible de Murillo, ese rosa que hoy ha invadido todo el país.
Nombre. Se trata de un magenta o rosa intenso, con visos violáceos, que recibe varios nombres, independientemente de sus tonalidades. El más común es rosa “fucsia”, también escrito “fushia” o “fiusha”, que proviene de la coloración de las flores de un arbusto sudamericano llamado chilco (Fuchsia magellanica). En Nicaragua lo nombramos “rosado chicha”, en referencia al color de la bebida indígena elaborada a base de maíz coloreada con rodamina. Sin embargo, en los últimos 19 años ha estado tristemente relacionado con las preferencias decorativas de Rosario Murillo, primera dama, vocera y copresidenta de la dictadura, por lo que ahora no falta quien lo llame “rosado Chayo”.
Esoterismo. El color rosa intenso tiene varios significados, según desde qué campo se le analice. En psicología lo consideran un color optimista, asociado con alegría y juventud. En el mundo esotérico de Murillo el asunto se complica un poco, pues entran en juego conceptos como energía y chacras. El rosado pertenece al “chacra” del corazón y es una herramienta poderosa capaz de “activar la conciencia”, promover la sanación emocional, manifestar el potencial completo, estimular la fuerza de voluntad, limpiar energías negativas y “proteger el campo energético”, entre otras atribuciones. Sin embargo, dicen los colorterapistas, usado en exceso podría transmitir artificialidad, orgullo y pomposidad.
Gurú. Existe otro significado oculto en el color rosado. Representa “el amor más puro”, ese sentimiento que Murillo predica en sus discursos mientras la dictadura persigue, encarcela, expropia y destierra a los disidentes. Hay consenso sobre el origen de su filosofía amorosa. La extrajo de las enseñanzas de Sathya Sai Baba, un gurú indio que se decía encarnación de Dios. Sai Baba terminó sus días acusado de fraude y abusos sexuales. También el gusto por el rosado podría provenir de ahí. Tres colores cubrían los edificios del fideicomiso de Sai Baba: azul, amarillo y rosa. “Azul por espíritu, amarillo por intelecto y rosa por corazón; es decir, amor”, explican las páginas saibabistas. Esos mismos colores predominan en la papelería oficial y comunicaciones del régimen Ortega Murillo, con gran ventaja del rosa en todo lo demás.

Control. Más allá de su significado esotérico, psicológico y saibabista, el rosado es un color que ha subrayado la participación de Murillo en la dictadura marital, incluso antes de que se adjudicara los cargos de vicepresidenta y copresidenta. La periodista Cristiana Chamorro Barrios ya lo advertía en marzo de 2011. “Su utilización en exceso (del rosado) sugiere dos cosas: primero, la existencia de pretensiones ocultas que en el caso de Murillo apuntan a querer controlar todo, incluso las emociones ciudadanas con la aplicación de ciertos colores. Segundo, recordarnos a diario que es un gobierno compartido en pareja y que es ella quien maneja todos los hilos del poder de su marido”, escribió en un artículo de opinión.
Invasión. Escuelas, emisoras, centros de salud, casas maternas y casas municipales del sandinismo, gigantografías, centros recreativos, edificios confiscados, puentes peatonales, clínicas, instituciones estatales, etcétera, llevan el sello de la primera dama. El rosa domina incluso la línea gráfica de los medios de comunicación de la dictadura. Pero los hospitales, por su tamaño e importancia social, exhiben con mayor despliegue el poder de Murillo. Tremendas moles de referencia nacional y departamental, como el Hospital Militar Alejandro Dávila Bolaños, el Hospital Fernando Vélez Paiz (los dos en Managua), el Hospital Doctor Mauricio Abdalah (Chinandega) y el nuevo Hospital Escuela Oscar Danilo Rosales Argüello, todavía sin inaugurar en León, están pintadas de rosado. La misma suerte corrieron hospitales pequeños de toda Nicaragua.
Escudo. El Escudo Nacional, protegido por la Ley de Símbolos Patrios, tampoco escapó a la mano “rosificadora” de Murillo. Cuando Ortega logró volver al poder, la primera dama mandó a diseñar un escudo asimétrico y sicodélico que remplazó al genuino en las comunicaciones y los documentos oficiales del “Gobierno de Reconciliación y Unidad Nacional”. En la frase “Unida Nicaragua triunfa” que lo rodea se alternan letras rosadas y azul turquesa; el amarillo destaca en los rayos del gorro frigio (que pasó de rojo a fucsia) y en una de las líneas del triángulo, mientras que el rojinegro pervierte el arcoíris. Así conviven los colores de Sai Baba y los del partido.
Iglesia rosa. El culto a la personalidad de la pareja gobernante, representado por el abuso del rosado, alcanzó niveles divinos en una especie de culto religioso. El video del evento circuló viralmente en las redes sociales en agosto de 2018. El cuarto era pequeño, con unas cincuenta sillas rosadas y paredes del mismo color. Una de ellas tapizada con cientos de cartelitos también rosados que mostraban el rostro de Rosario Murillo. Hombres y mujeres, en pie, elevaban puños y manos abiertas al cielo mientras entonaban un himno: “El gallo ennavajado”.
Barbie. El 19 de julio de 2023 Rosario Murillo apareció toda vestida de fucsia en la celebración del aniversario 44 de la Revolución Sandinista. Se trata de un color bastante frecuente en su vestimenta. Sin embargo, era la víspera del estreno de la película Barbie, otro personaje aficionado al rosa, y las comparaciones no se hicieron esperar. Implacables, las redes sociales alzaron a Murillo como “la Barbie de Nicaragua”. Y se llegó a decir que los cines locales vestían ese color en honor a “la compañera”. Se habló incluso de un nuevo modelo de muñeca llamado “Chayo Barbie”. Esa noche Murillo calificó a los periodistas independientes de “absurdo coro de serpientes, víboras traicioneras, fabricantes de mentiras, denigrantes a sueldo, mentecatos y falsarios”. A diferencia de los internautas nicas, ella no bromeaba.
Libertad. En contextos no controlados por la dictadura Ortega Murillo, es decir, fuera de Nicaragua, el rosado se asocia con valores y derechos que el régimen arrebató a los nicaragüenses: libertad, expresividad, rebeldía artística. El fucsia está vinculado con movimientos LGBTQ +, feminismo, campañas contra el acoso escolar, cultura pop, moda, alegría, espiritualidad y poder femenino. En Nicaragua este color evoca la estética mística de una dictadura brutal.
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