Lista de reproducción
- No hay más artículos para escuchar
Ahora que la primera mitad de la temporada es historia, Jonathan Loáisiga pretende escribir sus mejores capítulos de este 2025 a partir de este fin de semana cuando los Yanquis visitan Atlanta para medirse a los Bravos de Ronald Acuña y compañía.
A pesar de algunas presentaciones sólidas, en general Loáisiga tuvo problemas para mostrarse de forma consistente en sus trabajos desde el bullpen. Su velocidad va regresando poco a poco a los niveles habituales, pero aún necesita mejorar su precisión.
“Esta es mi séptima temporada en la liga. Los bateadores se han adaptado a mí a lo largo de los años, pero confío plenamente en que haré los ajustes que necesito para obtener los resultados que sé que puedo conseguir”, dijo el nica tras su última salida.
Su última salida fue ante los Cachorros el pasado 12 de julio. Lanzó un inning a todo meter, pero en el episodio adicional toleró un jonrón y eso estropeó lo que debió ser una sólida presentación. En lugar de eso, se generaron dudas sobre su consistencia.
“El repertorio está en su punto, pero tenemos que lograr el siguiente paso en cuanto a precisión y ejecución”, dijo el mánager de los Yanquis, Aaron Boone. De tal forma que lo que sucede tiene arreglo, sobre todo porque no tiene que ver se con su salud.
Loáisiga viene de una cirugía que lo sacó de circulación al inicio de la pasada temporada. Y pese a que no hay dolor, el óxido provocado por la inactividad podría estar pasándole factura. Así que no le queda más que seguir trabajando para lograr los ajustes.
“Me estoy recuperando bien. Me siento fuerte y normal. Sigo rezando por mi salud por el resto de la temporada. Sé que las cosas mejorarán y podré obtener los resultados que quiero”, agregó el nica en declaraciones recogidas por el New York Post.
Loáisiga, de 30 años, marcha con balance de 0-1 y 5.01 en 23.1 innings de labor, en los que ha permitido 25 hits, siete de ellos jonrones -un récord en su carrera-, con seis bases y 22 ponches. Los rivales le batean para .269 y su whip está en 1.33.
“Cuando está en su mejor momento, los bateadores diestros tienen muchas dificultades contra él con ese sinker”, dijo Boone. “No creo que tengamos que reinventarlo porque esté en dificultades. Su repertorio está donde debe estar”, remarcó el timonel.
Quizá sólo hay que esperar que con los días mejore su velocidad. El año pasado tenía su sinker en 97.9 millas promedio. Ahora está en 96.6, pero con más caída vertical (22.5 pulgadas) que en 2024 (20.3), pero es cuestión de ajustes que debe realizar.
“Sé que voy a mejorar, yo mismo estoy consciente de que mi desempeño no ha sido el mejor, pero confío en Dios que las cosas serán distintas en la segunda mitad de la temporada”, dijo el nica, mientras calentaba para medirse a los Bravos.
El lanzador que hasta hace unos días inspiraba confianza, mientras resolvía dificultades para los Yanquis en momentos cruciales de los partidos, lucha por reencontrar su mejor versión en la segunda mitad de la tempoarada que inicia ahora.