Verónica Navarrete Cevada ha pertenencido a distintas selecciones nacionales de futbol. FOTO: Cortesía Fenifut

La nica que sueña con llegar a jugar futbol profesional en Estados Unidos  

Gracias al futbol, Verónica Navarrete Cevada, obtuvo una beca para estudiar en EE.UU. Jugará en la División I de la NCAA, la categoría más importante del futbol femenino universitario

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Hablar de Verónica Navarrete Cevada es abrir la puerta a una historia de pasión, disciplina y carácter. Aunque se describe como tímida, en cuanto pisa la cancha o empieza a hablar de fútbol, se transforma.  A sus 18 años, esta defensa central de la Selección Nacional Femenina de Nicaragua ha conquistado una oportunidad histórica: jugar en la División I del fútbol universitario de Estados Unidos (NCAA), con el equipo de la Universidad de Oregón. Se trata de la categoría más importante del futbol femenino universitario.  

“Mi prioridad siempre fue estudiar. El deporte fue una herramienta para lograr eso. Gracias al fútbol, obtuve una beca para estudiar en Estados Unidos, pero los libros siempre fueron lo primero”, asegura. 

El próximo 23 de julio, Verónica se incorporará oficialmente a los entrenamientos del conjunto universitario de cara al competitivo torneo del Big Ten. Allí buscará no solo minutos de juego, sino demostrar que el talento nicaragüense puede brillar al más alto nivel. Desde casa fue inculcada en una familia donde el deporte no es una opción, sino una forma de vida. 

Verónica es hija del reconocido nadador Norman Navarrete Medina, miembro del Salón de la Fama del Deporte Nicaragüense. Fue él quien sembró en ella la semilla del esfuerzo, la competitividad y la mentalidad de alto rendimiento. Su madre, Verónica Cevada Reina, ha sido su mayor soporte emocional, realizando grandes sacrificios para que su hija pueda perseguir sus sueños. 

Desde pequeña, el deporte era parte del día a día. Antes del fútbol, probó con el tenis, pero algo en el juego colectivo la atrajo profundamente. A los 10 años comenzó a entrenar en el balompié, una edad tardía para muchos, pero que no impidió que rápidamente destacara por su disciplina. “Siempre sentí que tenía que recuperar el tiempo perdido”, dice. “Pero también sabía que, si me lo proponía, podía lograrlo”. 

Rumbo a Oregón 

Ser reclutada por la Universidad de Oregón no significa que la historia ya está escrita. Verónica lo sabe. “Esto no es el final. Es solo el comienzo. Tengo que trabajar más duro que nunca”. 

Su objetivo no es solo competir. También quiere abrir el camino para que más atletas nicaragüenses tengan oportunidades en el extranjero. “Seguiré jugando, dando la cara por lo que amo hacer, y espero que esta experiencia me lleve algún día a un equipo profesional”. 

Navarrete estudiará Administración de Negocios, pero no descarta seguir preparándose en el ámbito deportivo y aportar sus conocimientos para el desarrollo del futbol femenino en Nicaragua. “La Bicha”, como la conocen sus compañeras, está demostrando que desde Nicaragua también se puede llegar lejos. 

Lea además: La nicaragüense que hará historia en el futbol universitario de Estados Unidos

De “la chela” a la líder en la cancha 

En sus primeros equipos fue encasillada por su apariencia: “fresa”, “chela”, “gringa”. Pero pronto se ganó el respeto de sus compañeras. “Cuando me conocieron, me dieron ese lazo de confianza. Pudimos conectarnos en la cancha y fuera de ella”, recuerda con orgullo. 

Su primera gran oportunidad llegó de la mano del entrenador Henry Urbina, “El Caballo”, quien la incluyó en el equipo de Primera División Leyendas F.C., donde compartía vestuario con jugadoras mayores y experimentadas. Fue un salto brusco, pero necesario, esa experiencia abrió espacio para entrar a los ciclos con las selecciones juveniles nacionales, donde comenzó a hacerse notar local e internacionalmente. 

Fue la profesora Jennifer Fernández quien la consolidó como defensa central, al ver en ella una combinación extraordinaria de fútbol: velocidad, explosividad y fuerza física. Ese cambio de posición fue decisivo. “Dejé de ser delantera y me convertí en una defensora que da la cara por lo que ama hacer”, puntualiza la jugadora nicaragüense.  

La rutina del éxito 

Durante años se levantaba a las 4:00 a.m. para entrenar antes de entrar al Colegio Americano, donde cursó sus estudios con excelencia académica. Su dominio del inglés ha sido clave para aprovechar esta oportunidad en el balompié en Estados Unidos. 

Además de sus entrenadores en clubes y selecciones, Navarrete agradece profundamente a los profesores Sandro Ortiz, David Faulkner y Wilbert Ruiz, este último su preparador físico y quien la ha acompañado en cada etapa. “Fue mi conciencia en la cancha. Cuando no jugaba bien, él me lo decía sin rodeos. Me enseñó a ver el juego con otra mentalidad”. 

Si algo tiene claro Verónica es que el talento no basta. “Podés ser el mejor jugador del país, pero si no tenés mentalidad y disciplina, no vas a llegar lejos. Lo que me ha llevado a esta oportunidad no es solo mi nivel en la cancha, sino mi mentalidad. Siempre he sido muy exigente conmigo misma”. 

Reconoce que en Nicaragua falta apoyo psicológico al deportista. “No basta con estar en forma física. Hay que estar preparados mentalmente. A veces entrenás, jugás, pero si no estás bien emocionalmente, no rendís igual. Por eso creo tanto en la psicología deportiva”. 

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