Julio Moya tenía 69 años de edad. LAPRENSA/EDGARD RODRÍGUEZ

Muere Julio Moya, uno de los mejores lanzadores nicaragüenses de todos los tiempos

Deja récords y hazañas que harán perdurar su nombre para siempre entre los fanáticos del beisbol pinolero

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Julio Moya, una de las más grandes leyendas en la historia del beisbol nacional, reconocido por su dominio extremo y autoridad severa proyectada en el montículo, desde donde edificó muchas de las más brillantes hazañas que no podrán ser devoradas por el olvido, falleció la mañana de este viernes en la comarca La Fuente, León. Tenía 69 años.

Moya es el autor de récords que parecen imposibles de emular y menos superar como el 0.14 de efectividad que impuso en 1984 cuando solo permitió dos carreras limpias en 128 innings de trabajo con los Leones. También tuvo temporadas de 21 triunfos y nueve blanqueadas como en 1983 o una triple corona un año después. En fin, lo hizo todo.

Su figura adquirió niveles de ídolo, sobre todo entre la fanaticada leonesa cuando se agigantaba en juegos de postemporada. En más de una oportunidad resultó decisivo en la obtención de títulos de los Leones. En una ocasión capturó tres victorias y salvó otro juego en una Final con los felinos. Era un lanzador para los grandes momentos del juego.    

 Su éxito trascendió fronteras porque también fue un brazo estelar de la Selección Nacional. En el Mundial de 1984 empató el récord de más triunfos para un torneo con cuatro. Ese mismo año se llevó la única victoria de Nicaragua en los Juegos Olímpicos de Los Ángeles, mientras que en 1983 había aportado tres victorias en los Panamericanos de Caracas.

Pero Moya fue más que eso. Fue un personaje apreciado y querido por los aficionados de todo el país, siempre y cuando no estuviera lanzando contra el equipo de su preferencia. Los fanáticos lo sentían cercano y como Moya no le decía que no a ningún tipo de invitaciones, entonces se podía establecer una relación de mucha proximidad con él.

Julio fue también un atleta que no se cuidó mucho y su brillante carrera se vio truncada por todos esos desmanes que padeció. Hubo una época en la que se vio atrapado por el alcoholismo y luego de dejar de jugar, pasó mucho tiempo abandonado por quienes antes lo aplaudía e impulsaban a conquistar victorias, mientras se afectaba su salud.

Los Medias Blancas trataron de firmar a Moya en 1978 luego del Mundial en Italia donde los habían observado, pero Julio solicitó que vinieran a Nicaragua a firmarlo debido a que ya tenía algunas invitaciones de sus amigos tras su gira por Europa, pero la organización de Chicago se movió en otra dirección y se frustró la posibilidad.

Moya tuvo serios problemas renales, los que luego se agudizaron debido a la diabetes y al final sufrió la amputación de una pierna, mientras quedaba postrado en una cama, donde este viernes falleció cuando estaba a un mes de cumplir 70 años. Así que Moya se ha ido, pero el recuerdo de sus hazañas y proezas va a perdurar para siempre.

Moya no llegó a 100 victorias (67) o 1,000 ponches (507), tampoco firmó, pero no necesitó nada de eso para entrar profundo en el sentimiento popular de los nicaragüenses.

En las próximas horas se esperan conocer los detalles sobre los honras fúnebres para Moya.  

Deportes Julio Moya archivo

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