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En los últimos días creció el temor de que los solicitantes de asilo se queden sin su permiso de trabajo, sin embargo, los especialistas aseguran que revocarlos no es una decisión que puede tomar el presidente Donald Trump, ya que existe una normativa que debe reformarse. Sin embargo, admiten que podría alargar, para los nuevos solicitantes, a un año o más el plazo de entrega del permiso que actualmente es de seis meses. Además, recuerdan que algunos solicitantes de asilo que necesiten renovar la autorización de empleo, podrían ser elegibles para la prórroga automática de hasta 540 días.
Los abogados coinciden en que en el remoto caso de que esta amenaza se concrete, trabajar en Estados Unidos sin permiso de trabajo no es un crimen, sino una violación al status migratorio que no descalifica para optar al asilo. Además, aconsejan que las personas elegibles para solicitar la autorización de empleo, no presten atención a estos rumores y realicen sus trámites para recibirlo en el plazo establecido que actualmente es de seis meses después de presentar la solicitud de asilo.
De concretarse esta amenaza no se esperan repercusiones en el mercado laboral, estas según los analistas las provocarán las deportaciones masivas. Estas además de afectar la economía de los migrantes también afectarían la economía estadounidense.
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Anular permiso de trabajo provocaría litigio legal
Para la abogada de inmigración Cindy Blandón, de momento lo primordial es no perder la calma ya que esta es una amenaza, que podría quedar en eso. También es fundamental buscar asesoría legal adecuada porque siempre hay recursos que se pueden utilizar.
Blandón aconseja no angustiarse porque mientras no haya ninguna decisión oficial ni siquiera se puede determinar el alcance que tendría la decisión. Además, considera que Trump será cauteloso con este tema, ya que durante su primer gobierno intentó imponer esta medida y fracasó.
La abogada recuerda que durante su primer periodo, Trump intentó eliminar los permisos de trabajo para los migrantes que habían cruzado la frontera de forma irregular y para los que no presentaron su solicitud de asilo dentro del plazo establecido de una año. Eso dio paso a un litigio legal que concluyó impidiendo que el mandatario concretara su objetivo.
También, en medio de ese conflicto surgió el Asylum Seeker Advocacy Project (ASAP) que proporcionó a los afectados el Carnet ASAP, que servía de identificación y brindaba otros beneficios, entre ellos información sobre el caso de asilo de los portadores.
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Trump ya intentó anulación del permiso de trabajo
Los especialistas consideran que quizás este fracaso en una Corte Federal, le recuerda a Trump que no tiene autoridad para cambiar esa normativa. Por eso en esta ocasión no se está hablando de «eliminar» el derecho a solicitar el permiso de trabajo, sino de alargar los plazos de entrega hasta en un año o más después de presentar la solicitud de asilo. Sin embargo, Blandón asegura que si en el futuro se concreta este cambio solo afectará a los solicitantes por primera vez, es decir, a los migrantes que estén sometiendo sus casos de asilo.
Además, Blandón explica que las personas que tienen su permiso de trabajo con una fecha de vencimiento cercana, deben presentar sus solicitud de renovación, además, si son elegibles pueden beneficiarse de los 540 días de Extensión Automática del Documento de Autorización de Empleo (EAD) mientras la solicitud está pendiente.
Según el Servicio de Ciudadanía e Inmigración de Estados Unidos (USCIS por sus siglas en inglés), existen varias categorías elegibles para la Extensión Automática de la Autorización de Empleo, entre ellas la C08 de solicitud de asilo en trámite, la A03 de refugiado, la A05 de asilado y otras.
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Usuarios de parole no califican para EAD
No obstante, la abogada Blandón advierte que los beneficiarios del parole humanitario no son elegibles para esta extensión automática. Ella explica que las personas que entraron a Estados Unidos con el parole reibieron un permiso de trabajo temporal que se vence en dos años, es decir al termino del beneficio. Por tanto, no se puede pedir una renovación de este permiso de trabajo.
En estos caso, los beneficiarios del parole tienen que solicitar un cambio de estatus migratorio, ya sea a través de una solicitud de asilo, petición familiar o cualquier otro mecanismo. Entonces, una vez realizado este trámite de cambio de estatus deben solicitar por primer vez su permiso de trabajo bajo esta nueva categoría migratoria.
Pese a que no existe un mecanismo legal para que el presidente Trump elimine los permisos de trabajo más de dos millones de solicitantes de asilo, Anita Wells de AbueNica-Inc. considera que la realidad que se está viviendo en Estados Unidos genera mucho temor entre los migrantes, ya que no se están respetando los plazos de los procesos y en muchos casos ni siquiera los procesos legales establecidos.
Hay retrasos en los procesos
«No es que estén revocando permiso de trabajo, es que no los están ni siquiera renovando. Hay personas que llevan meses esperando respuesta a su solicitud de renovación y no les contestan, los procesos están detenidos y muchos empleadores también están temerosos y prefieren evitar problemas con las autoridades y prefieren despedir a las personas aunque sepan por ejemplo que su permiso de trabajo es elegible para la extensión automática», asegura Wells.
No obstante, Blandón asegura que estos retrasos no son generalizados, ya que en algunos casos si están respondiendo en los plazos y términos establecidos, por lo que insiste en que lo importante es mantener la calma y presentar las solicitudes en los tiempos que manda la ley de migración.
Los especialistas en temas migratorios admiten que las amenazas de endurecer las condiciones para otorgar los permisos de trabajo e incluso el creciente número de casos a los que les niegan el asilo, son presiones para orillar a los migrantes a auto deportarse. Por su parte, los analistas económicos consideran que el endurecimiento de la entrega de los permisos de trabajo no provocaría mayor repercusión en el mercado laboral estadounidense.
Impacto en el mercado laboral
La falta de consecuencias las atribuyen, primero a que tal como lo aseguran los abogados, trabajar sin permiso de trabajo no es un crimen, sino una violación al status migratorio que no descalifica para optar al asilo.
También, porque en algunas actividades siempre habrá margen para que estas personas sigan trabajando; aunque admiten que no tener la autorización de empleo las expone a salarios más bajos de los que ya reciben con el documento y a otros abusos por parte de los empleadores. Lo que consideran que afectará la economía son las deportaciones masivas.
Un reciente análisis realizado por Oxford Economics advierte que las deportaciones masivas pueden provocar déficit de mano de obra en la construcción, agricultura, algunos sectores de servicios y la industria manufacturera. «La disminución de la oferta de mano de obra presionará al alza los salarios y los costes, lo que se traduciría en precios más altos para los consumidores», dice el análisis de Oxford Economics.
El aporte de la mano de obra latina
Según el estudio al menos el 14.2 por ciento de los trabajadores del sector construcción no tienen documentos y en el sector agrícola alrededor del 10.4 por ciento. Es por ello que el análisis advierte que la deportación de la mitad de estos trabajadores indocumentados «podría provocar una escasez significativa de mano de obra y reducir a la mitad las tasas de crecimiento», ya que de continuar las deportaciones masivas supondría una pérdida de producción de más de 55,000 millones de dólares.
El estudio de Oxford Economics publicado por Bloomberg señala que incluso, muchos de los sectores de la economía que dependen de la mano de obra indocumentada no están interconectados con otros ni se consideran centrales o estratégicos para el conjunto de la economía.
Según el estudio existen unos 62 millones de latinos que en conjunto representan un 18 por ciento de la fuerza laboral. Ellos tienen más probabilidad de recibir salarios de nivel de pobreza en comparación con los trabajadores blancos. Además, el tipo de trabajo que realizan los latinos tiene una tasa de mortalidad 25 por ciento superior a la del resto de los trabajadores.