En el centro, Misael Hernández junto a su madre Karla Traña y el fabricante de prótesis Yeison Silva. CORTESÍA

Misael Hernández, el joven futbolista que perdió sus piernas y quiere convertirse en entrenador 

Un camión atropelló su sueño de jugar futbol profesional, pero Misael no se rinde. Mientras aprende a caminar usando prótesis, aspira a convertirse en entrenador del deporte que ahora no puede practicar.

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Aquel mediodía en que Misael Hernández Traña perdió sus piernas estaba en las afueras de su colegio, en San Juan de la Concepción, esperando a entrar a clases en el turno de la tarde. Mientras pasaba el tiempo, se puso a leer unos documentos en su celular para avanzar con los últimos detalles de la monografía que le iba a permitir bachillerarse. Era 4 de octubre de 2024. 

Todo fue en cuestión de segundos. Misael, de 18 años, estaba inmerso en la lectura cuando de repente escuchó un estruendo que le hizo levantar la cabeza hacia la carretera y lo único que vio fue la trompa de un camión repleto de piedras canteras que se aproximaba hacia él y a toda velocidad. 

Misael intentó correr. “Cuando vi, ya tenía enfrente el camión. Traté de reaccionar, pero no me dio tiempo y tenía el camión encima ya”, cuenta. Lo único que el joven recuerda es que el vehículo lo impactó y despertó tres días después, el 7 de octubre, en una cama del Hospital Regional Santiago, de Jinotepe, con sus piernas amputadas.

Misael junto a su mamá el día de su graduación, después de sobrevivir al accidente. CORTESÍA

Cuando despertó, Misael se sintió como una especie de Óliver Atom, el protagonista de Supercampeones, una serie animada japonesa en la que un niño con las piernas amputadas sueña que es futbolista y se convierte en campeón del mundo. 

“Me sentí mal y sentí que mi vida se había acabado”, recuerda Misael, quien soñaba en convertirse en futbolista profesional y algún día jugar como centrocampista en un equipo de fútbol de la Liga Primera de Nicaragua. “Tenía esperanza de algún día jugar en Primera División”, detalla. 

Desde ese trágico día de octubre en que Misael perdió sus piernas, su vida ha cambiado por completo. Se moviliza gracias a una silla de ruedas y su mamá, doña Karla Traña, es quien lo cuida y le ayuda en sus sesiones de fisioterapia para que sus muñones tengan fuerza. El 16 de mayo, gracias a donaciones de conocidos y amigos, Misael consiguió un par de prótesis para caminar y está aprendiendo a utilizarlas. 

“Aún no tengo equilibrio y me falta fuerza para moverlas”, explica. A pesar de que está contento con las prótesis, Misael lamenta que su sueño de ser futbolista quedó frustrado por ese camión que se quedó sin frenos. 

Futbolista desde los 5 años 

Misael Steven Hernández Traña ha vivido toda su vida en La Concha, Masaya, y el primer recuerdo que tiene de su infancia es con un balón de futbol en sus pies. “Yo empecé a jugar futbol a los 5 años”, detalla. Entonces, jugaba como todo niño, en la calle y el parque. 

Fue un día que un amigo de su familia que era entrenador de futbol lo vio jugando y notó cualidades que no eran ordinarias para un niño de su edad, así que habló con él y lo convenció para que jugara con su equipo en una liga aficionada que había en La Concha.

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Desde entonces, Misael se convirtió en delantero, aunque a él le gustaba más jugar el mediocampo “porque ahí puedo ser más creativo y aportar más al equipo”, comenta. Con los años fue escalando categorías hasta jugar con el equipo mayor de su barrio, el San Juan Junior. 

Fue con el tiempo que el joven se empezó a tomar en serio el deporte y a creer que era posible convertirse en futbolista. 

Además del futbol, Misael estaba enfocado en sus estudios. Después de bachillerarse en el Instituto Nacional San Juan Bautista, quería estudiar la Licenciatura en Enseñanza del Inglés en alguna universidad y prepararse en mecánica de automóviles para sobrevivir. Todo eso, sin abandonar su sueño de ser futbolista algún día. 

Por ahora el futbol es imposible para él. Lo único que puede hacer es verlo, por televisión o cuando llega a ver a sus amigos jugar en la cancha del pueblo, deseando estar ahí con ellos, sudando la camiseta y siendo parte de las glorias e incluso las deshonras del que siempre será su equipo, dice.

El segundo de derecha a izquierda, Misael, junto a sus amigos después de salir campeón de un torneo de futbol. CORTESÍA

El día del accidente 

El camión bajaba sin frenos aquella pendiente de San Juan de la Concepción que lleva hacia San Marcos, pero el automotor iba en el sentido contrario, hacia Ticuantepe. Al llegar al final de la pendiente, había una curva en donde estaba Misael leyendo los avances de su monografía y esperando que salieran los estudiantes del turno de la mañana para que le dejaran entrar a él, que iba en el turno de la tarde. 

El conductor del camión no advirtió que traía ese desperfecto mecánico, pues no pitó, no puso luces, ni hizo señales. El estruendo fue lo que alertó a Misael, que cuando quitó su vista del celular y quiso correr, ya el camión estaba muy cerca y lo terminó embistiendo y lanzándolo contra un muro y un predio montoso. 

Además de Misael, otras cuatro personas que estaban en el lugar también fueron arrolladas por el camión, como Guillermo José Moraga López, de 49 años, quien murió por el impacto. 

Misael y otros tres fueron trasladados al hospital de Jinotepe, pero él era el que estaba en estado más crítico. Según reportaron los medios oficialistas sobre ese accidente, el joven sufrió un shock hipovolémico y el camión le cercenó las piernas. Estaba grave, pero aún con vida.

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“No sabíamos que venía sin frenos, no lo vimos que pitó ni nada. El camión iba tan rápido. Mi marido agarró a mi hijo y ese camión pasó de viaje. Ahí siempre se pone la vende quesillo, eso fue horrible. Como quedó en los alambres el jovencito con sus piernas, es que si uno hubiera sabido le grita: ‘quítate’. Yo miré como lo desbarató al muchacho, sus pies”, dijo una vecina llamada Mabelia Ortiz refiriéndose a Misael. 

Misael está tratando de aprender a caminar con las prótesis y aspira a convertirse en entrenador de futbol en el futuro. CORTESÍA

El joven estuvo una semana en el hospital hasta que le dieron el alta y semanas después comenzó con sus sesiones de fisioterapia. Aunque se mueve en silla de ruedas, Misael también puede movilizarse apoyando sus muñones en el suelo, poniéndolos uno delante del otro. 

Pese al accidente, Misael pudo bachillerarse, sin embargo, decidió tomarse un tiempo antes de entrar a la universidad porque su prioridad es terminar de recuperarse y aprender a usar las prótesis que tiene, y a las que aún no se acostumbra para caminar sin ayuda. 

El futbol sigue siendo su pasión. “A mí me encanta el futbol. No sólo verlo, también jugarlo”, dice Misael, aficionado del Real Madrid y fiel seguidor de Cristiano Ronaldo. A pesar de que han sido meses muy agitados en la vida de este joven, él no pierde el optimismo y tampoco la pasión por el deporte. “Sé que ya no voy a jugar, pero me voy a convertir en director técnico y ayudar a otros jugadores, y hacer mi propio equipo”. 

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