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Un acto de crueldad extrema y grave daño ambiental fue cometido este miércoles en la playa La Bocana, en Bilwi, Región Autónoma de la Costa Caribe Norte (RACCN), donde pobladores mataron a un manatí, una especie protegida y en peligro de extinción, y procedieron a destazarlo para luego vender su carne, reportó el medio local Bilwi Stereo Digital.
Testigos relataron a dicho medio que el ejemplar, identificado como un manatí antillano o del Caribe (Trichechus manatus), encalló en la playa durante la tarde, y que en lugar de alertar a las autoridades ambientales o procurar su rescate, un grupo de personas lo arrastró hasta un área cercana donde fue cruelmente sacrificado, mientras aún estaba con vida.
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Posteriormente, su carne fue ofrecida a la venta entre los habitantes de comunidades aledañas.
La especie está protegida, ya que está en peligro de extinción.
No es la primera vez que ocurre este tipo de crimen ambiental. En agosto de 2021, el ambientalista y presidente de la Fundación del Río, Amaru Ruiz, denunció en sus redes sociales que pobladores de Bilwi atacaron brutalmente a un manatí arrojándole rocas sobre el cuerpo. «Esta es una especie herbívora en peligro de extinción, son de las más inofensivas de nuestros mares, no sigamos destruyendo nuestra fauna marina», escribió Ruiz en ese momento.
Una especie protegida y autoridades guardan silencio
El manatí del Caribe es una de las especies más amenazadas de la región. Está protegido por leyes nacionales e internacionales debido a su grave vulnerabilidad ante la caza, la pérdida de hábitat y los accidentes con embarcaciones.
En Nicaragua, el artículo 49 de la Ley de Pesca y Acuicultura (Ley 489) y otras normativas prohíben su captura, comercialización o daño, con penas que incluyen prisión y multas. «Se prohíbe comercializar, (c) especies prohibidas en los convenios internacionales de los que el país sea parte», indica.
El hecho ha causado indignación entre los usuarios en redes sociales, no sólo por una violación legal, sino también porque es un reflejo alarmante de la falta de conciencia ambiental y la impunidad con que se cometen estos crímenes en el país.
Ni el Ministerio del Ambiente y los Recursos Naturales (Marena) ni las autoridades regionales de la Costa Caribe han emitido declaraciones sobre el caso.