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Pese a que en los últimos dos años el régimen de Daniel Ortega había enviado señales de querer cumplir la sugerencia reiterada del Fondo Monetario Internacional de que mejorara la calidad y la transparencia de las estadísticas económicas y gubernamentales, la dictadura ha vuelto a sus andanzas.
Desde el Banco Central de Nicaragua (BCN), pasando por el Instituto Nicaragüense de Seguro Social (INSS) y hasta el Instituto Nicaragüense de Turismo (Intur) mantienen una serie de estadísticas rezagadas, algunas de las cuales son claves en la toma de decisiones de las empresas y otras sensibles para los pensionados y asegurados.
La mayoría de las estadísticas rezagadas debieron ser actualizadas en el primer trimestre de este año, pero algunas acumulan retrasos no de meses sino de años y hasta ahora las entidades involucradas no han dado señales de querer actualizarlas.
El Instituto Nicaragüense de Seguridad Social (INSS) aún no divulga el anuario del 2023 y tras varios meses de retraso fue hasta este 2025 que decidió sacar de la opacidad el informe correspondiente al de hace dos años. Generalmente el anuario se divulgaba en marzo de cada año. Hasta enero de este año, la entidad mantenía bajo gaveta el reporte del 2022.
El reporte del 2023, que fue recién publicado, refleja que la entidad está insolvente. Es decir no hay recursos para afrontar futuras demandas de los nuevos pensionados y otras obligaciones de la entidad. Al cierre de ese año, la entidad afrontaba una deuda de 5,811 millones de córdobas.
La entidad acumula más de una década en crisis económica, lo que ha forzado a la dictadura a realizar masivas transferencias desde el Presupuesto General de la República, sin conseguir sacar a flote al INSS, del cual dependen más de un millón de nicaragüenses, entre pensionados y cotizantes.
A finales del 2020, cuando la dictadura empezó a aplicar su medida de ocultar los anuarios de entidades claves, que en su momento también abarcó al Banco Central de Nicaragua, en una aparición sorpresiva en un canal de televisión, el asesor económico del régimen, Bayardo Arce, justificó el retraso y ocultamiento de la información económica del país, afirmando que “hay unos economistas que quieren estar haciendo análisis a cada rato, con cualquier cifra”, y que “los inversionistas serios se avocan con el Gobierno para discutir sobre economía, y no se están basando en lo que publican esos sectores que viven de eso (hacer proyecciones)”.
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Intur oculta anuario
A esa opacidad se suma el Intur, que desde que la dictadura convirtió a Nicaragua en un trampolín para llegar a Estados Unidos, mediante la flexibilización de los requisitos migratorios a países problemáticos para Washington en esta materia, la entidad mantiene con serios retrasos los anuarios del 2023 y 2024.
Los anuarios del 2021 y el 2022 los ha divulgado con meses de rezago, sin embargo, este último fue sacado de circulación por el Intur. ¿Cuál fue la razón de esa decisión de desmontarlo de su sitio web?
El informe del 2022 confirmaba la llegada masiva de cubanos, cuya entrada registró un incremento de casi 20 mil por ciento, con respecto al 2017, es decir antes del estallido de la crisis sociopolítica y los cierres por la pandemia de covid-19, pero también revelaba que el otro grupo que más creció fue el de los ecuatorianos con casi 2 mil por ciento. Además, de los 817,915 turistas, más de la mitad (485,277) entraron por el Aeropuerto Internacional Augusto C. Sandino de Managua.
No se sabe nada de la construcción
En el caso del Instituto Nacional de Información de Desarrollo (Inide), mantiene sin divulgar el estado de la construcción privada. La más actualizada data del último trimestre del año pasado, pese a que en ese último periodo el régimen informó de un crecimiento de 17.8 por ciento en el área efectivamente construida. Esta información se obtiene de la Encuesta de la Construcción Privada y se divulga cada trimestre.
A la fecha, no se ha publicado el primer trimestre de este año, pese a que mayo está por terminar. También se desconoce el estado del turismo, porque el informe que recoge los indicadores de turismo se mantiene actualizado hasta el cuarto trimestre de 2024.
En este informe se recoge información sobre el gasto diario de los turistas y la estadía, esto en momentos en que se conoció que por primera vez desde el 2021, la dictadura de Daniel Ortega reportó una contracción en los principales indicadores turísticos: ingresos de divisas y llegada de viajeros en el 2024.
El régimen de Ortega reportó una reducción de más de 100 mil visitantes, que en años anteriores eran migrantes que en las cifras oficiales se registraban como turistas. Al respecto, la Cuenta Satélite de Turismo, que el Banco Central de Nicaragua (BCN) recién divulgó, refleja que ingresaron 1.09 millones de personas al territorio nacional, 116,700 menos que en igual lapso del año anterior.
La caída de un 9.7 por ciento en el tránsito de turistas por Nicaragua implicó que la economía dejara de captar 228.4 millones de dólares, lo que representa un significativo golpe para una economía que también sufrió el año pasado una ligera contracción en los ingresos por exportaciones.
Igualmente está sin actualizar el informe sobre Necesidades Básicas Insatisfechas de Encuesta Continua de Hogares (ECH), siendo la última que se conoció en 2022. En este reporte se recoge información clave como la evolución del hacinamiento, Índice de Servicios Insuficientes, Índice de Vivienda Inadecuada, Índice de Baja Educación y el Índice de Dependencia Económica.
En esa línea, también está desactualizado desde el 2022 el Informe de Vivienda Encuesta Continua de Hogares (ECH), que muestra cómo ha evolucionado la mejoría de la calidad de la vivienda en Nicaragua.
BCN retrasado
De hecho, el Banco Central de Nicaragua mantiene sin actualizar las estadísticas sobre el tránsito de pasajeros a través del Aeropuerto Augusto C. Sandino, que en años pasados fue el principal trampolín para llegar a Estados Unidos. El último dato actualizado fue en enero, donde se refleja que prácticamente el flujo de migrantes que entra por este puerto y luego sigue su camino por tierra se ha reducido drásticamente.
También el BCN ha decidido descontinuar la actualización de las cifras de zona franca, que hasta enero se reflejaba una caída en el empleo. En enero habían 120,218 trabajadores, menos que los 121,858 contabilizados en diciembre pasado y aún lejos de los 140,866, el máximo histórico, reportado en julio del 2022.
En paralelo toda la información relacionada con la producción industrial también se encuentra desactualizada hasta enero de este año, situación similar ocurre con el consumo y producción de agua potable, combustibles y energía eléctrica.