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La historia del muelle de Bilwi está estrechamente ligada a la fundación de este municipio del Caribe Norte, que a inicios del siglo XX vivió un auge económico con la llegada de transnacionales que se instalaron en la ciudad, atraídas por sus recursos naturales. Estas compañías trajeron consigo algo de progreso, modernidad y explotación para sus ciudadanos.
El municipio de Puerto Cabezas surge como resultado de las concesiones otorgadas por el gobierno del general José Santos Zelaya, en los años 1900, a empresas norteamericanas interesadas en la explotación de recursos forestales. La gran cantidad de bosques de pinos que rodeaban el área, así como las tierras fértiles para el cultivo de banano de exportación, atrajeron a compañías como la Bragman’s Bluff Lumber Company, la Standard Fruit Company y, posteriormente, la NIPCO (Long Leaf Pine Lumber Company).
Anteriormente, este territorio era conocido con el nombre de «Bilwi», que en la lengua sumo o mayangna significa «Muda de Serpiente». No obstante, otros afirman que el nombre deriva de la expresión inglesa Bill Way, que significa «El Camino de Bill», y que por motivos de pronunciación fue adaptado por los nativos como Bilwi.
El muelle de Bilwi fue construido en 1925 por la Bragman’s Bluff Lumber Company, que invirtió más de cinco millones de dólares en su edificación. Con una longitud de 914 metros, ha logrado mantenerse en pie durante 100 años, pese a las embestidas de huracanes que suelen formarse en el mar Caribe e impactar con fuertes ráfagas de viento y grandes marejadas.
La vía marítima se utilizaba principalmente para exportar productos como banano y madera, que eran transportados hasta el muelle por una doble vía férrea que conectaba con las plantaciones. Inicialmente, el acceso terrestre se limitaba exclusivamente al ferrocarril.
En la historia reciente de Nicaragua, el muelle de Bilwi sufrió severos daños en 2003 y 2004. En 2007 fue gravemente afectado por el huracán Félix, y en noviembre de 2020, los huracanes Eta y Iota lo destruyeron parcialmente. En la actualidad, ha sido reconstruido con madera de níspero, que tiene una durabilidad de hasta 200 años bajo el agua. Su profundidad alcanza los seis metros, lo que permite el atraque de barcos de mayor calado sin riesgo de dañar el casco. Actualmente, su longitud es de 450 metros.












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