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Panchito. Se le conoce como aeropuerto Panchito, por encontrarse en San Francisco Libre, uno de los nueve municipios del departamento de Managua y el más olvidado de todos. El casco urbano de San Francisco Libre se ubica en la esquina norte del lago Xolotlán, a 76 kilómetros de la capital por tierra y a 33 por agua. Aunque cuenta con privilegiadas vistas del Momotombo y el Momotombito, no tiene mucho turismo. En esos llanos, propensos a las inundaciones, el sol es inclemente y la tierra árida en verano y fangosa en invierno. Su población vive mayoritariamente de la pesca de guapotes y tilapias en el lago. El viejo aeropuerto militar se ubica en Punta Huete.
Guerra Fría. Fue construido en la primera mitad de los años ochenta, en el contexto de la Guerra Fría, luego de que en 1981 Nicaragua y la Unión Soviética firmaran un tratado de armas que incluía la entrega de un escuadrón de aviones MiG 21 en 1985. Los aviones nunca vinieron, pero quedó de recuerdo la enorme obra de ingeniería soviética que incluso sobrepasaba las necesidades los MiG, ligeras aeronaves capaces de despegar en 400 metros de pista. Panchito tenía capacidad para aviones de combate y grandes aviones de carga. Nada sucedió. Algunos creen que los soviéticos no cumplieron con el convenio porque los estadounidenses amenazaron con bombardear la base.
Secreto. Panchito era un secreto de Estado en los años ochenta y pocos civiles tuvieron acceso a él en esa época. Sin embargo, no era posible ocultar la construcción de una obra de ese calibre. Camiones cargados con toneladas de cemento entraban y salían en caravanas y pronto el proyecto fue un secreto a voces. Todo mundo sabía de la existencia de la pista y la gente empezó a llamarla Panchito, por su ubicación.

Capacidad. El aeropuerto posee una pista de concreto reforzado de 3 mil metros de largo y 45 de ancho, con un grosor de 40 centímetros. Esa pista “es de concreto, no de asfalto como el Aeropuerto Sandino. El concreto es superior al asfalto. Es material rígido, no flexible. Más duradero. Cemento con acero. Son planchas que se van colocando una contra otra y tienen unas juntas que permiten que las planchas se muevan y no se craquee la pista”, detalló en 2006, a la revista Magazine, el ingeniero Juan Carlos Rodríguez, quien en 1989 estuvo a cargo de un estudio de factibilidad para convertir a Panchito en aeropuerto internacional.
Ventajas. Panchito tiene varias ventajas sobre el Aeropuerto Internacional de Managua. Su pista es 600 metros más larga y de superior calidad. Además, no está amenazada por ninguna falla geológica, como sucede con el Augusto C. Sandino, cuya pista presenta en los primeros 800 metros una falla que la podría dejar inutilizable en cualquier momento. Por otro lado, debido a su diseño pueden aterrizar aviones grandes como los Boeing 747.
Abandono. Desde su construcción ha permanecido en manos del Ejército de Nicaragua. Durante la guerra civil de los ochenta se utilizó para prácticas entrenamiento y maniobras militares de la Fuerza Aérea Sandinista y Defensa Antiaérea (FAS-DAA), pero al finalizar el conflicto quedó prácticamente en el abandono, tapizado de posta de vaca. En 2007 inició un proceso de habilitación para migrar a Panchito en caso de una emergencia, como un terremoto, que impida usar el Aeropuerto Internacional Augusto C. Sandino. Le instalaron faro aeronáutico y comunicación satelital, entre otras modificaciones.
Simulacro. En mayo de 2011 Panchito fue puesto a prueba durante un simulacro en el que la pista del Augusto C. Sandino estaba inhabilitada para aterrizar, debido al agrietamiento ocasionado “por un sismo de 7.5 grados ocurrido en Managua”. Luego de una serie de acciones se avisó al personal de la torre de control del aeropuerto que podía dirigir el tráfico aéreo que sobrevolaba la capital hacia Punta Huete, donde aterrizaron unas diez aeronaves, entre aviones y helicópteros. Así quedó catalogada como pista de emergencia. Afortunadamente no se ha presentado un desastre que obligue a emplearla como tal.

Laureano. En octubre de 2023 la dictadura Ortega Murillo suscribió con una empresa china un contrato para la reconstrucción, ampliación y mejoramiento del Aeropuerto Internacional Punta Huete (Panchito). Endeudaron a Nicaragua con China por un préstamo de 400 millones de dólares y en agosto de 2024 Laureano Ortega Murillo posó, pala en manos, en la inauguración de las obras. Para muchos la presencia del delfín de la dictadura fue un presagio de fracaso, pues inevitablemente les hizo recordar una escena similar, ocurrida en 2014, en el inicio de las obras del Gran Canal Interoceánico, que también sería construido por un chino.
Capacidad. Con las nuevas obras en Panchito se proyectaba que el proyecto generara 3,250 empleos directos. Una vez lista, la nueva terminal aérea tendría capacidad para recibir 3.5 millones de viajeros anualmente, un poco más del doble de la demanda actual. Sería un aeropuerto de clase 4F, la máxima categoría, capaz de recibir los aviones más grandes y pesados del mundo. Podría atender 35 mil vuelos anuales, incluidos vuelos directos desde Europa, Asia y África. Además, dinamizaría el comercio exterior, pues tendría capacidad para movilizar hasta 60 mil toneladas de carga por año, casi el doble de la capacidad actual.
Cuento chino. Se esperaba que la obra estuviera lista en agosto de 2028, pero hasta el momento no se ven señales de avances. En febrero de 2025 el decreto de aprobación del crédito multimillonario aparecía como “archivado” en la Asamblea Nacional; el proyecto no figura en la programación de 2025 del Ministerio de Hacienda ni lo menciona el informe de evaluación del Fondo Monetario Internacional. Además, en marzo de este año la dictadura ofreció a Bielorrusia la posibilidad de invertir en las obras, sin mencionar el dinero chino. No obstante, lo que más llama la atención es que el aparato de propaganda del régimen no ha publicado imágenes de avances desde la inauguración del proyecto. Todo esto hace que algunos analistas sugieran que este puede ser otro “cuento chino”. Debido al secretismo con que la dictadura maneja información que debería ser pública, sólo el tiempo lo dirá.