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Con profunda gratitud recibimos el Premio Mundial Unesco/Guillermo Cano a la Libertad de Prensa, gracias infinitas al jurado por recomendar a LA PRENSA para recibir tan prestigioso galardón y gracias a la SIP por habernos nominado. Es, definitivamente, un gran honor para todos nosotros en LA PRENSA y lo es también para Nicaragua. Este reconocimiento viene a darle aún más fortaleza a la llama de la libertad de prensa y de expresión, en los momentos más necesitados, en los momentos que el aliento perverso de la censura absoluta impuesta por la dictadura sopla con mayor fuerza tratando de extinguirla, tratando de acallar al periódico que por más de 99 años ha dado voz a los que no tienen voz.
Este galardón nos honra y representa un merecido tributo a todos los hombres y mujeres que, desde 1926, han hecho de este Diario un baluarte del periodismo libre; que han hecho que LA PRENSA esté arraigada a la conciencia del pueblo y este la considere como “El Diario de los Nicaragüenses”. Sí, porque en los momentos más oscuros de los últimos 99 años de historia de Nicaragua, LA PRENSA ha estado presente, activa y perseverante al lado de los nicaragüenses.
Desde sus inicios, LA PRENSA ha mostrado una resiliencia pocas veces vista en otros periódicos, se ha mantenido firme, ha resistido, ha denunciado, ha informado y ha compartido con el pueblo nicaragüense su anhelo de alcanzar paz y libertad. La férrea censura, los cierres, la persecución, el acoso fiscal, la cárcel, el destierro y todas las demás violaciones a la que LA PRENSA ha sido sujeta en el tiempo bajo los 40 años de la estirpe sangrienta de los Somoza, los 10 años de la primera dictadura sandinista de la década de los 80 y los 18 años de represión totalitaria impuesta por la segunda dictadura sandinista de Daniel Ortega y Rosario Murillo, no han logrado poner de rodillas o quebrar la voluntad de querer ser libres y buscar la libertad. ¡Aquí seguimos!! Todos ellos desaparecerán y LA PRENSA seguirá, pues es parte de Nicaragua y el país no se extingue.
Este reconocimiento no es sólo para los que aún estamos en LA PRENSA hoy, es también un merecido reconocimiento a quienes, en el tiempo, han hecho posible este legado: periodistas, editores, fotógrafos, diseñadores, colaboradores, nuestras fuentes de información, personal administrativo y de apoyo, mecánicos, conductores, agentes, voceadores… ¡lectores!; generaciones de valientes que, de una u otra forma, han construido y sostenido a este periódico, que han sido parte de la República de Papel. Un reconocimiento a todos esos “apóstoles de la libertad de prensa” que no han claudicado y que incluso en el exilio o ante los embates de la naturaleza, o ante el luto y el dolor como el que nos marcó con el asesinato de nuestro director Pedro Joaquín Chamorro Cardenal en 1978, se han mantenido firmes en su labor cotidiana de dar vida a la información y de escribir con veracidad la memoria histórica de nuestra nación.
Este reconocimiento igualmente pertenece a todos aquellos periodistas y medios independientes, también “apóstoles de la libertad de prensa”, que siguen informando desde fuera del país, bajo circunstancias sumamente difíciles. Para aquellos periodistas que tuvieron que buscar refugio en el exterior, abandonando sus hogares porque no pueden hacerlo desde dentro, pues en Nicaragua no sólo existe censura sino también existe la criminalización del ejercicio del periodismo.
Además, este reconocimiento pertenece a nuestros lectores, a todo el pueblo nicaragüense, cuya sed de verdad y justicia nos inspira a seguir adelante: ¡Hasta la última gota de tinta y más!
Este reconocimiento nos honra profundamente, pero también nos recuerda la responsabilidad que todos tenemos con nuestra Nicaragua y renueva nuestro compromiso de continuar haciendo un periodismo libre, valiente, ético y veraz. Hoy fuera de nuestra patria y mañana cuando volvamos a Nicaragua. Porque volveremos.
El autor es gerente general del Diario LA PRENSA